-

San Valentín, Romeo y Julieta y memes: ¿es amor el amor romántico?

17 de febrero de 2019

La gigantografía colgada en la Casa Rosada durante el Día de los Enamorados generó burlas en las redes sociales y provocó un debate en torno al principal sentimiento humano.

federico mana chapa

Para poder celebrar algo primero hay que definirlo pero, para definir, tenemos que clausurar, limitar, poner fronteras. ¿Podemos entonces celebrar el amor? A vistas del paso de un nuevo 14 de febrero, parecería que la respuesta a esta pregunta es positiva. Millares de parejas rompieron la rutina para hacer algo "especial" para conmemorar la fecha y celebrar su enamoramiento. Pero, una vez más, ¿qué tipo de amor habrán festejado?

Es interesante remarcar cómo para referir a lo que nosotros llamamos "amor" los antiguos griegos tenían al menos cuatro palabras: eros, storgé, philia, agapé. Es decir que una relación con el otro puede estar atravesada por la pasión erótica, por la empatía, por la hermandad o por la incondicionalidad. Pese a no tener tantas categorías, nosotros también comprendemos que, por ejemplo, el amor maternal es diferente tal vez al amor entre amigos.

Sin embargo quien se lleva todas las luces suele ser el tipo de amor romántico, aquel que pensamos que une a dos personas y compromete a lo erótico tanto como a lo devocional. En nuestra sociedad este vínculo se pondera más que ninguno y se presenta como el ideal aspiracional para todos los sujetos. ¿Por qué el Gobierno pondría una gigantografía de Romeo y Julieta en la Casa Rosada si no?

Ahora bien ¿cómo surge este deseo? ¿El amor romántico es propio de la naturaleza humana o es una construcción social? Las historias de parejas desencontradas que luchan por estar juntas ante la adversidad han entretenido y generado fantasías en generaciones enteras a través de los siglos. Pero ¿por qué nos atrae más la historia de una joven pareja enfervorecida que acaba muriendo antes de aceptar su separación que la narrativa sobre la cotidianeidad de una pareja que lleva adelante una rutina occidental? La respuesta es evidente: la fantasía del amor como escape a una realidad que nos agobia.

De esta manera hemos confeccionado una idea respecto a las relaciones sentimentales que pocas veces tiene relación con lo que de hecho ocurre: el velo mágico e ilusorio de pasiones desenfrenadas cae estrepitosamente ante el hecho de estar en una relación en donde lo más emocionante es ir juntos al supermercado.

Así pues, esta fantasía amorosa que nace como vía de escape ha logrado incorporarse de tal forma que provocó una definición del amor en sí misma, o sea, que lo ha limitado. ¿Cuántas personas, aun teniendo varios vínculos afectivos con otros, se sienten mal por no poder llevar adelante una relación de este tipo? ¿Cuánto hemos alejados a los demás por no poder adaptarse a nuestras pretensiones románticas?

Cuando una fecha como San Valentín se vuelve tan presente a través de la imposición de una perspectiva determinada acerca de qué es el amor y cómo ha de vivirse, el resultado es un esquema de incluidos y excluidos que han de sufrir por no poder amoldarse a una expectativa ajena. Esto trae aparejado una sensación de frustración, angustia y depresión que vuelve al "amor" un fenómeno a través del cual sólo se puede obtener sufrimiento.

Por lo tanto ¿será el amor romántico el más propicio para llevarnos a la felicidad? ¿Debemos buscar una definición acabada del amor y pretender que sea aceptada por todos? Aun cuando la filosofía pueda describirse como "amor al saber", pareciera ser más propicia para cuestionar al amor que para decir qué es.

Quizás este trabajo de búsqueda incansable sea una buena aproximación para entender de qué se trata amar.

Temas