De la dependencia a la libertad: codependencias y relaciones enfermas

05 de marzo de 2019

Claudio María Domínguez, el conductor de "Hacete cargo" que se emite por C5N, te cuenta las claves para desprenderte de la gente tóxica.

Muchas veces sufrimos y acumulamos resentimientos por cosas que los demás nos hacen o dejan de hacernos. Y cuanto más próximas sean esas personas más fuerte será el sufrimiento. Y más atrapados nos sentiremos.

A veces nos lastima nuestra propia carencia que puede convertirse en una demanda constante: “Vení”, “Llamame”, “Dame bolilla”, “No me querés más”, y un largo etcétera. Otras veces sentimos que son los otros los que nos demandan sin parar, los que nos cargan de culpas y de presiones que nos impiden ser felices.

Todos vivimos rodeados de gente todos los días. A algunos, como los amigos, los elegimos conscientemente. A otros, como la familia, podríamos pensar que la hemos atraído kármicamente -ya vamos a volver sobre este tema-, pero de todos modos es muy fácil saber cuándo las relaciones que construimos son sanas y cuándo son enfermas.

Una relación es sana cuando saca lo mejor de vos, cuando te hace brillar, te potencia, te ilumina, te ayuda a dar tu amor y tu alegría. Por el contrario, una relación es enferma cuando te provoca odio, bronca, tristeza, violencia, inseguridad o deseos de venganza. ¿Tenés vínculos así? ¿Uno? ¿Dos? ¿Muchos? Pensá un segundo...

Si la respuesta es “sí”, no te preocupes porque hay una salida: si querés vivir feliz, tenés que mirar de frente a todo ese resentimiento acumulado, a todas esas culpas y reproches, a esos infinitos “no puedo” y después respirar hondo para dejarlos ir. No hay otra opción. Tenés que quitarte ese peso de los hombros. Tenés que liberarte de toda esa negatividad.

Claro que toda relación tiene dos puntas. Y si bien nadie puede forzar al otro para que cambie, lo que sí podemos hacer es cambiarnos a nosotros mismos.

Ya lo explicaba muy clarito Wayne Dyer: “¿Cómo te tratan los demás? Ese es tu karma. ¿Cómo reaccionás vos? Ese es el tuyo”.

Dicho de otro modo: si te estás planteando qué hacer cuando el mundo se te ponga en contra es porque todavía no estás preparado para vivir tu propia plenitud. El día que quieras vivirla te vas a ganar a vos mismo y el que se gana a uno mismo de paso gana al mundo, porque vas a seguir moviéndote por el planeta sin odio, ni rechazo ni dualidad ni separación. Dice Jesús: “Sean de este mundo, pero no le pertenezcan”.

Vas a disfrutar igual de la naturaleza y de tus hijos divinos, y si querés disfrutar del amor de una pareja, adelante, y si no querés es porque sabés que no necesitás estar en pareja para ser feliz. ¡Te alcanza con haber descubierto quién sos! Cuando sabés la verdad, todo es perfecto.

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