La contradicción del gobierno de Macri que disparó una vez más el riesgo país

05 de marzo de 2019

CHAPA FERNANDO ALONSO FIRMA

El riesgo país volvió a instalarse por encima de los 700 puntos en forma consistente, después de un par de semanas en el arranque del año en la que el contexto internacional había ayudado a acercarlo a 600 puntos. No cambió nada entre ese veranito de fin de año y este nuevo pico de desconfianza. Por el contrario, apenas el mundo de las finanzas internacionales ve algún nubarrón presta más atención a las contradicciones de la administración de Mauricio Macri y eso fue lo que pasó en esta oportunidad.

La modificación de indicadores internacionales de inversión habilitó a los grandes fondos a comprar más acciones y bonos de China y sacar de cartera otros, como de Argentina, pese a una maniobra que permitió al país figurar simultáneamente entre los países considerados mercados de frontera y emergentes. Sin esa ventaja, la caída de bonos y acciones hubiera sido más significativa y el riesgo país se hubiera disparado a cerca de los 800 puntos.

Mientras los grandes fondos siguen la lógica de manada, los operadores locales vuelven a observar la contradicción de la política económica de Cambiemos, con un Banco Central que duplica el esfuerzo por secar de pesos a la economía pensando que así logrará bajar la inflación y un Ministerio de Economía que anuncia una suba extra de la Asignación Universal por Hijo y una cartera de Producción que promete $100.000 millones para ayudar a pymes con créditos baratos.

En el inicio de la gestión, el presidente Macri tenía un gabinete económico con los titulares de Interior, Rogelio Frigerio; Agricultura, Ricardo Buryaile; de Transporte, Guillermo Dietrich y los obvios de Hacienda, Alfonso Prat Gay y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Estos dos últimos llevaron adelante políticas contradictorias. Prat Gay anunciaba una política fiscal expansiva para impulsar la actividad económica ("no leí ningún libro de economía que recomiende ajuste fiscal en una recesión", llegó a justificar) mientras Sturzenegger subía la tasa y aspiraba pesos con las famosas Lebac, siguiendo sus libros de teoría monetarista.

Esa interna era vista con desconcierto desde el mercado, que no lograba entender qué pretendía el Presidente, hasta que finalmente laudó a favor de Sturzenegger, sacó a Prat Gay y empezó un ajuste fiscal. Después vino el estallido de las Lebac y la mega devaluación de 2018.

Ahora que el BCRA vuelve a aplicar un torniquete monetario y elevó la tasa nuevamente arriba de 50%, otra vez surge la contradicción de querer impulsar la demanda interna con créditos subsidiados a pymes y aumentos de la AUH.

Está claro el fracaso del modelo de ajuste y la necesidad de recuperar un modelo económico basado en la producción y el consumo. Pero mientras esa no sea la decisión estratégica, cualquier idea de impulsar el consumo es leida como una contradicción y castigada por el mercado que le exige la política del ajuste permanente. Pueden llegar otros veranitos y bajar el riesgo país algunos puntos, pero la tendencia es clara mientras el Gobierno mantenga su contradicción.

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