Vivir en paz es posible

12 de marzo de 2019

Claudio María Domínguez, el conductor de "Hacete cargo" que se emite por C5N, te cuenta acciones para una vida en armonía.

Cuando éramos chicos sentíamos paz y no podíamos describir eso que sentíamos, pero éramos conscientes de sentir ese bienestar especial.

Nos sentíamos bien, contentos y felices sin razones.

A medida que fuimos creciendo perdimos ese sentimiento.

La vivencia de paz en tu vida es una necesidad fundamental.

De acuerdo a lo que los grandes maestros de la historia enseñan, desde hace miles de años, para alcanzar la paz es necesario anclarse en el Ser.

Para que el Ser sea quien dirija nuestra vida, y no el ego, tenemos que poner en práctica determinadas actitudes.

ACCIONES QUE ALEJAN LA PAZ

1) Tener una mente turbulenta

Cuando la mente tiene muchos pensamientos, mucha agitación mental sobre lo que pasó o pasará y muchos deseos a futuro se vuelve turbulenta.

Los seres humanos, a diferencia de los animales, poseemos la facultad de discriminar. Cuando la mente se encuentra agitada nos damos cuenta. Es en ese momento, antes de que esa agitación se manifieste en el plano físico en forma de enfermedad por el excesivo estrés cuando tenemos que actuar a favor nuestro y volver a nuestra paz, al eje.

¿Cómo lo hacemos? La respiración es clave para aquietar el flujo mental. Cuando respiramos lenta y pausadamente, la turbulencia mental se tranquiliza. Todo el cuerpo entra en un reposo natural y fácilmente volvemos a nuestro eje.

Es así de fácil y podemos hacerlo en donde sea.

2) Elegir compañías densas

Personas con energía densa conocemos todos. Para no ser afectados, tenemos que estar atentos y saber cómo proceder para no engancharnos en su torbellino de mala onda.

Suelen ser personas autodestructivas, narcisistas, perversas, violentas, estafadoras, manipuladoras, maltratadoras.

Sus palabras son como dardos venenosos que pueden llegar a dejar marcas profundas en nuestra estima.

Este tipo de personalidades nos despiertan síntomas emocionales como por ejemplo: mal humor, tristeza, baja estima, dolor de cabeza, etc.

Lo más importante es saber que todo lo que hagan o digan para perjudicarnos no tiene nada que ver con nosotros. Es su propia energía negativa que necesitan volcarla a los demás para sentirse mejor. Puede que lo hagan inconscientemente, por eso nosotros somos los que tenemos que estar bien alertas para saber elegir quién nos nutre y quién no.

No se trata de alejarse de toda persona que esté triste o esté en un mal momento. No. Se trata de saber poner el límite cuando nos sentimos perjudicados.

Algo que nunca falla a modo de “escudo” de protección ante personas energéticamente negativas, es ofrecer la técnica de la amabilidad, la ternura, el cariño y el respeto. La mayoría de estas personas son tóxicas porque no han recibido amor y buen trato.

Siempre recordemos que detrás de una persona difícil hay una historia difícil.

Pero si ponemos todo nuestro esfuerzo positivo en desviar esa energía densa y la persona sigue insistiendo en desparramar negatividad, hay que alejarse, porque te restarán toda tu energía. Cuando estás firme en sostener tu paz no vas a atraer a este tipo de personalidades a tu vida. Nunca dudes de tus virtudes y capacidades, de tus logros y tus puntos fuertes. La seguridad en vos mismo, es un repelente natural muy eficaz contra estas personas.

La compañía adecuada es clave para sentir paz.

NO CUIDAR ADECUADAMENTE EL CUERPO

Cuando el cuerpo tiene una dolencia la mente se altera. También podríamos decirlo a la inversa: cuando pasa el tiempo y no ponemos freno a la mente turbulenta, el cuerpo se llena de dolencias.

Los grandes maestros de la historia siempre que le han preguntado sobre cómo sobrellevar una enfermedad enseñan: “Si la mente está inmersa en la felicidad, el cuerpo no sufre de enfermedad alguna”.

El cuerpo es el templo de Dios, Él es quien reside en nuestro corazón.

Deberíamos tallar la mente como un diamante y que llegue a ser un destello de luz, en vez de dejar que sea opaca. La facultad de razonar debe emplearse para distinguir entre lo limitado y lo ilimitado, lo temporal y lo eterno.

El Cuerpo Humano, tan lleno de destrezas, tan capaz de las mayores aventuras, es un don de Dios.

Debe ser usado como una balsa sobre la cual podamos cruzar este siempre agitado mar de los cambios que yace entre el nacimiento y la muerte.

Tenemos que despertar a este deber primordial mientras nuestras facultades físicas y mentales son agudas; mientras nuestro poder de discernimiento está vivo. No deberíamos posponer el cuidado del cuerpo, porque pronto no servirá.

Puede llegar a estar agobiado por la enfermedad de manera que toda nuestra atención tendrá que ser dedicada a su mantenimiento.

Los sabios descubrieron estas disciplinas, que les compartimos en cada ocasión, que nos mantienen imperturbables ante la derrota o la victoria, la pérdida o la ganancia. Apréndanlas, practíquenlas; establézcanse en la paz que nada perturba.

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