¿A qué distancia está el Cielo?

15 de marzo de 2019

Claudio María Domínguez, el conductor de "Hacete cargo" que se emite por C5N, te cuenta acciones para estar en paz.

El día que sientas tu cualidad divina repleta de amor, de luz, de paz sublime, vas a estar en el Cielo.

Porque el Cielo siempre estuvo en vos, dentro tuyo está ese lugar soñado.

El corazón te pide volver a ese espacio de tranquilidad. ¡Y es posible! Sólo se trata de cerrar los ojos por un momento y sentir aquello que está en vos.

Vos sos esa serenidad que observa los cambios de la vida sin juzgar. Esa es tu esencia. Cuando la mente y su ruido se frena, aparece el Ser y con él la paz.

Sé consciente de tu naturaleza ilimitada.

LA PAZ ESTÁ DENTRO TUYO

Si pudieras ver que dentro tuyo no hay turbulencias sino sencillez. Que no hay desazón sino un océano de dicha, entonces te darías cuenta de tu verdadera identidad: un ser simple y hermoso que es esencialmente completo.

La paz está dentro tuyo así como también la necesidad de sentir esa paz.

Ambas coexisten. Tu mente se alejó tanto de tu verdadero Ser que lo añora y lo clama, pero se equivoca de camino porque busca afuera esa paz en lugar de conectarse con ella en tu interior.

¡Recordá! No tenés que salir a buscar la paz porque ya está en vos.

VOS NO SOS TUS ROLES

Cuando vas a buscar a tus hijos al colegio te identificás con el papel de madre. Luego llega tu marido de trabajar y te identificás con el papel de esposa, pero en realidad, ¿Quién sos vos?

Cuando nacemos nos ponen una etiqueta al cuerpo llamada nombre y cuando escuchamos ese sonido lo asociamos con nuestra identidad, pero… ¿Ese nombre soy yo? No. Esa es la etiqueta del cuerpo, así es como llaman a este cuerpo, pero no es quien soy.

Pensá: ¿Son tu nombre, tu profesión, tus roles; tu verdadera identidad? ¿Quién es ese “yo” que afirma que tiene un cuerpo? Meditalo.

Porque para alcanzar el estado interno de paz permanente, es necesario que indagues en tu verdadera identidad.

DENTRO TUYO HAY ALGO QUE NO CAMBIA

Todo cambia, todo pasa. Aquello que no puede ser visto ni oído, pero que se puede sentir a través de la percepción es el Ser inmutable. Todo lo que tiene nombre y forma es lo que está sometido al cambio de segundo en segundo. Lo que hace que la mente se pierda en sí misma.

La divinidad interior no cambia. Todo lo demás es irreal, efímero y momentáneo. Este Dios interior que no tiene fin, está encerrado en el cuerpo que segundo a segundo sufre cambios. El hombre siente que su cuerpo es real e ignora a la divinidad que está dentro.

Para ir más allá de las limitaciones del cuerpo y de lo que éste nos ofrece, uno debería buscar al Ser, que reside en el interior.

La voz interior siempre te pide lo mismo: estar en paz.

Comenzá a bajar el volumen de la radio de tu mente y la paz va a aparecer naturalmente.

Pensá que la mente es como un lago de aguas tranquilas, ¿qué pasa si arrojamos una gran piedra? Las aguas se vuelven turbulentas. El fondo del lago permanece quieto, en paz, pero ya no se ve desde la periferia. Nuestra mente es similar. Cuando las piedras de los pensamientos son lanzadas, la mente se altera y la paz en la profundidad del Ser desaparece.

Cuando disminuís el volumen de tu “bla, bla, bla” aparece la dulce voz interior.

ELEGIR COMPANÍAS DENSAS

Personas con energía densa conocemos todos. Para no ser afectados tenemos que estar atentos y saber cómo proceder para no engancharnos en su torbellino de mala onda.

Suelen ser personas autodestructivas, narcisistas, perversas, violentas, estafadoras, manipuladoras, maltratadoras.

Sus palabras son como dardos venenosos que pueden llegar a dejar marcas profundas en nuestra estima.

Este tipo de personalidades nos despiertan síntomas emocionales como por ejemplo: mal humor, tristeza, baja estima, dolor de cabeza, etc.

Lo más importante es saber que todo lo que hagan o digan para perjudicarnos no tiene nada que ver con nosotros. Es su propia energía negativa que necesitan volcarla a los demás para sentirse mejor. Puede que lo hagan inconscientemente. por eso nosotros somos los que tenemos que estar bien alertas para saber elegir quién nos nutre y quién no.

Nos se trata de alejarse de toda persona que esté triste o esté en un mal momento. No. Se trata de saber poner el límite cuando nos sentimos perjudicados.

Algo que nunca falla a modo de “escudo” de protección ante personas energéticamente negativas, es ofrecer la técnica de la amabilidad, la ternura, el cariño y el respeto. La mayoría de estas personas son tóxicas porque no han recibido amor y buen trato.

Siempre recordemos que detrás de una persona difícil hay una historia difícil.

Pero si ponemos todo nuestro esfuerzo positivo en desviar esa energía densa y la persona sigue insistiendo en desparramar negatividad, hay que alejarse, porque te restarán toda tu energía. Cuando estás firme en sostener tu paz no vas a atraer a este tipo de personalidades a tu vida. Nunca dudes de tus virtudes y capacidades, de tus logros y tus puntos fuertes. La seguridad en vos mismo es un repelente natural muy eficaz contra estas personas.

La compañía adecuada es clave para sentir paz.

NO CUIDAR ADECUADAMENTE EL CUERPO

Cuando el cuerpo tiene una dolencia, la mente se altera. También podríamos decirlo a la inversa: cuando pasa el tiempo y no ponemos freno a la mente turbulenta, el cuerpo se llena de dolencias.

Los grandes maestros de la historia, siempre que le han preguntado sobre cómo sobrellevar una enfermedad, enseñan: “Si la mente está inmersa en la felicidad, el cuerpo no sufre de enfermedad alguna”.

El cuerpo es el templo de Dios. Él es quien reside en nuestro corazón.

Deberíamos tallar la mente como un diamante y que llegue a ser un destello de luz en vez de dejar que sea opaca. La facultad de razonar debe emplearse para distinguir entre lo limitado y lo ilimitado, lo temporal y lo eterno.

El Cuerpo Humano, tan lleno de destrezas, tan capaz de las mayores aventuras, es un don de Dios.

Debe ser usado como una balsa sobre la cual podamos cruzar este siempre agitado mar de los cambios que yace entre el nacimiento y la muerte.

Tenemos que despertar a este deber primordial mientras nuestras facultades físicas y mentales son agudas. Mientras nuestro poder de discernimiento está vivo. No deberíamos posponer el cuidado del cuerpo porque pronto no servirá.

Puede llegar a estar agobiado por la enfermedad de manera que toda nuestra atención tendrá que ser dedicada a su mantenimiento.

Los sabios descubrieron estas disciplinas, que les compartimos en cada ocasión, que nos mantienen imperturbables ante la derrota o la victoria, la pérdida o la ganancia. Apréndanlas, practíquenlas; establézcanlas en la Paz que nada perturba.

Temas