Un corazón lleno de gratitud

23 de marzo de 2019

Claudio María Domínguez, el conductor de "Hacete cargo" que se emite por C5N, y las claves para mejorar tu vida.

Las emociones positivas tienen la cualidad de ser infinitas. Podés morir de ira, pero nunca podrías morir de amor. No hablo de amor telenovelero sino de amor incondicional. Esos sentimientos que brotan de tu Ser están disponibles en vos.

La plenitud no se limita. Se brinda sin restricciones a todo ser humano sobre la faz de esta Tierra.

Cuando al llegar la noche, ya recostado en tu cama, sentís tu corazón desbordado de gratitud, habrás captado el sentido real de estar vivo en el planeta.

¿Sos consciente que cada vez que inhalás y exhalás te llenás de vida? El infinito entra en tu ser dándote vida. En ese instante no estás separado del Universo sino que lo finito se une con lo infinito y formás parte de él.

Estás vivo, existís.

Esa es la maravilla de la vida, ser consciente de que estás vivo por un rato en el planeta y vivir con gratitud cada momento en el que existís.

EL CORAZÓN ACEPTA, LA MENTE JUZGA

Cuando hay aceptación, las dudas desaparecen y la paz es posible. La mente juzga sin parar cada acontecimiento y lo que intenta hacer es modificar a su manera las cosas, la mayoría de las veces, sin éxito.

Cuando aceptás, todo se ve como realmente es y desde esa realidad podés actuar sabiamente. Cuando resistís, generás caos en tu interior y desde ese estado de caos mental, no se puede decidir nada.

Cuando hay aceptación, la calma interior te va a traer las respuestas y los porqué de lo que estás viviendo. Pero si resistís y luchas con lo que está pasando, esa turbulencia mental no te va a dejar ver las cosas como son sino como vos, desde tu ignorancia, las captás.

La paz se encuentra latente en el corazón de cada persona, pero para sentirla hay que querer tener paz, porque de nada sirve decir “quiero paz” y luego quejarse de todo, con enojo y demás. Para querer paz hay que priorizar todo lo que nos haga sentir bien. Liberar apegos, soltar rencores, vivir en el momento presente, alimentarse sanamente, etc. Cada uno sabe los cambios que tiene que hacer. Vivir en paz es una práctica cotidiana y una elección consciente.

CUENTO – LAS DOS RANAS

Una ranita, vivía en un pozo. ¿Era feliz? No lo sé ¿Estaba en paz? No lo sé. Simplemente vivía en su pozo y seguro que pasaba por sus altibajos.

Estoy seguro que tenía días buenos y malos y también tendría su lista de deseos que seguro que todas las ranas tienen.

¿Rezaba? No lo sé. Pero seguramente habría momentos de su vida en que le pasarían cosas que desearía que no le estuvieran pasando.

Pero, en fin, el hecho es que vivía en su pozo, allí estaba.

Un día, dando un paseo apareció otra rana. Era más grande que ella, tranquila, agradable y muy bien educada. Al encontrarse, la rana más pequeña dijo:

“Yo vivo en ese pozo de ahí, ¿por qué no vienes?”

“Te ofreceré algo de beber y charlaremos”.

La otra rana aceptó, así que bajaron y se pusieron a nadar. La rana del pozo obviamente estaba muy orgullosa de sus posesiones, de su pequeño pozo y todo el resto, así que le ofreció algo de beber. Y comenzaron a charlar.

La primera rana preguntó: “¿De dónde eres? La rana más grande contestó: “Vivo en el lago grande”

“¿Lago?” dijo la rana pequeña “¿Qué es un lago?” y la otra respondió: “Es un sitio enorme, muy extenso”

Así que la ranita se levantó de su sitio y señaló un pequeño círculo. Se puso a saltar marcando un pequeño círculo. Luego preguntó: “Tu lago, ¿es así de grande?” Como ya he dicho, la otra rana estaba muy bien educada, era muy tranquila y muy dulce.

Así que respondió: “No, es algo mayor”.

La ranita se rascó lo que quiera que las ranas se rasquen cuando están sorprendidas o asombradas y creó otro círculo. Esta vez fue claramente mayor. De nuevo preguntó: “¿Es así de grande?” Y la respuesta fue: “No, es incluso mayor”

Las cosas siguieron así, pero no voy a hacerte perder el tiempo, sencillamente se repitió la misma escena.

Así que finalmente la ranita acabó marcando la circunsferencia total de su pozo y preguntó: “¿Es así de grande?”.

A lo que la rana más grande respondió: “No, es mayor”

Y la otra rana dijo: “Lo siento pero eso no es posible.

No es posible porque no existe ningún lugar mayor que mi pozo. Mi pozo es... lo máximo, es lo mayor. No hay ningún lago mayor, no hay ninguna extensión de agua mayor. Esto es lo mayor que existe”

Así pues, la rana más grande invitó a la otra a su lago. Por supuesto cuando lo vio, cuando entró en él, se dio cuenta de que era mucho, muchísimo mayor y la realidad se hizo evidente.

Nosotros somos las ranas, lo somos. Vivimos en nuestro pequeño mundo y hemos decidido que eso es todo, que no hay nada más. Y en eso nos basamos. Usamos nuestro razonamiento, usamos la razón y con ella hemos razonado la vida misma.

Razonando, decimos que la vida es una carretera que va todo lo recta que es posible pero con tantas curvas como sea posible. Razonando, hemos decidido lo que es bueno, lo que es malo, lo que es correcto e incorrecto. Pero, al hacerlo, hemos sacrificado una de las cosas más importantes de nuestra vida: la capacidad de sentir.

Cuento de Prem Rawat – Embajador de la paz

PERDONAR PARA SENTIR PAZ

Cuando pasan los años y seguimos manteniendo viejos rencores del pasado, la paz interior no va a ser posible.

El perdón te libera de un sufrimiento para el alma.

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