La crisis obliga al Gobierno a cambiar las reglas de juego: el problema es que no cree en estas medidas

16 de abril de 2019

El Gobierno decidió desconocer todo el libreto neoliberal con el que encaró los tres años y medio de gestión y apeló para este final de ciclo a clásicas medidas de contención de la inflación, como el congelamiento de precios y dólar fijo, en un intento tardío y poco convincente que lejos de lograr dominar los precios puede acelerar el proceso por la desconfianza generalizada instalada en los mercados a los que rindió pleitecía.

El INDEC anunció una inflación de 4,7% para marzo, lo que representa un acumulado de 11,8% en el trimestre, y 54,7% para los últimos doce meses.

Con los números sobre la mesa, el Banco Central anunció la decisión de congelar la banda de flotación del dólar en los valores actuales, de un piso de $39,755 a un techo de $51,448. Por abajo del piso, no saldrá a comprar dólares. Por arriba, ofrecerá u$s150 millones diarios. Este decisión implica que el dólar no podrá subir más de 21,6%.

La idea es que los formadores de precios sepan que no va a haber una brusca devaluación y los fondos de inversión acepten vender dólares y aprovechar la tasa en pesos con la garantía de que tendrán renta asegurada.

El anuncio incluye que el BCRA no saldrá a comprar los dólares que vende cada día el Tesoro de la Nación por un monto de u$s60 millones si perfora el piso de la banda.

Significa una garantía extra para los especuladores de que podrán comprar dólares baratos.

Anclaje de dólar y congelamiento de precios, el plan que anunciará este miércoles el presidente Mauricio Macri, son las medidas con las que intentan llegar con menor inflación a las elecciones presidenciables.

Todo apoyado por el FMI, que hasta hace una semana sostuvo el plan anterior y frente al fracaso y la alta probabilidad de perder las elecciones ahora permite subsidiar la fuga de capitales con dólar barato.

El problema es que ni el propio Gobierno cree en estas medidas por lo que el mercado en lugar de aceptarlas como parte del juego probablemente salga a apostar en contra y vaya por los dólares baratos hasta secar las arcas del Tesoro y el BCRA y termine generando un grado de incertidumbre que acelere el proceso inflacionario.

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