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Alberto Fernández, el que habla con los empresarios

19 de mayo de 2019

El flamante precandidato presidencial mantiene una agenda bien transversal con representantes de los núcleos de poder a los que buena parte de la gestión anterior puso del lado de enfrente.

"El que habla ahí es Alberto", fue la respuesta repetida los últimos meses a la pregunta de quién era el interlocutor con ciertos núcleos de toma de decisiones con los que el kirchnerismo nunca había logrado reconciliarse. La fórmula Fernández-Fernández intenta mostrar un acercamiento a esos sectores.

Esa unidad se ve en lo simbólico de tener de candidato a quien estuvo en el armado de listas que se opusieron a los elegidos de Cristina, y a ella misma, en 2017. Pero también en el hecho de que Alberto Fernández es quien mantiene una agenda bien transversal, con representantes de los núcleos de poder a los que buena parte de la gestión anterior puso del lado de enfrente.

Tal vez la muestra más evidente se vea en el establishment, a cuyos representantes les costaría mucho apoyar a Cristina, pero que aún mantiene conversaciones con su ex jefe de Gabinete. Se trata de sos dueños de grandes conglomerados que chocaron con el presidente Mauricio Macri tanto por la macroeconomía como por hechos puntuales que los dejaron con menor poder de fuego. Con menor actividad, problemas con la Justicia derivados de la persecución política a la oposición y más impuestos, son pocos los empresarios que podrían decir que están contentos con el Gobierno.

Algunos de esos grandes empresarios dicen que se vieron hasta humillados una y otra vez en ministerios donde no les resolvían problemas y donde minimizaban las consecuencias en la economía real. Tal era el caso del ex ministro de Producción, Francisco Cabrera, "que atendía con masitas y buenos modales pero nunca hacía nada", como se quejaban algunos de los que lo iban a visitar durante la administración de esa cartera. Ni la llegada de Dante Sica, un consultor con el que antes trataban todos, pudo calmar del todo las quejas del empresariado que, así y todo, eran solo por lo bajo.

Esos sí atienden, y llaman, a Alberto Fernández. Cada vez llaman o escuchan a más economistas o funcionarios peronistas y a algún que otro más kirchnerista.

Lo que se da en el establishment se ve de una manera más cruda en el empresariado más chico. Las medianas empresas, que sufrieron la apertura de importaciones o las pymes que no pueden pagar la luz, miran al Gobierno de otra manera, algo que el propio Ejecutivo sabe con la cruza de datos que empezó a implementar en los mapas de la producción que elabora el equipo económico. No es solo la crisis, sino también las formas y el lenguaje de Macri y su equipo lo que los alejaron.

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