Tiene Parkinson, debe recargar un dispositivo que frena sus temblores y el PAMI se lo niega

30 de mayo de 2019

La mujer había recuperado su calidad de vida gracias al dispositivo pero hace cinco meses lucha contra su enfermedad, y contra la burocracia de la obra social.

María Luisa Alzamendi tiene 70 años y hace 15 le diagnosticaron Parkinson. La enfermedad avanzó sobre su cuerpo provocándole temblores que llegaron a un punto dramático hasta que le implantaron un neurotransmisor que los aplacó y le devolvió la calidad de vida.

Pero hace cinco meses se terminó la pila del aparato después de tres años y medio de uso, y los temblores volvieron, como se puede ver en un video publicado por su nieta en Twitter el viernes pasado.

La mujer está confinada en su casa del Barrio Don Orione de Claypole, en el sur del Conurbano bonaerense, porque vive en un segundo piso y no puede bajar las escaleras en ese estado.

"A veces se mueve demasiado, y no sé cómo hacer. La abrazo, la tengo junto a mí y después la vuelvo a sentar. El Parkinson tiene momentos, hay momento demasiado malos y hay momentos regulares", explicó Antonio Giordano, el marido de María Luisa, a minutouno.com.

Antonio trabajaba de remisero hasta que un día volvió a su casa y se encontró a su mujer tirada en el piso. "Ahí me di cuenta que no podía dejarla sola porque explotó como era antes de tener el aparato", explicó.

La familia de María Luisa inició hace cinco meses el trámite en el PAMI de Remedios de Escalada para que le otorgaran una nueva batería a la mujer antes de que se agotara la que estaba usando pero empezar con tiempo no sirvió de nada.

"Siempre que íbamos a preguntar nos decían que estaba en presupuesto. Llegó el día final, se acabó la batería y ella empezó a directamente ponerse así de disquinética como se la ve en el video. Entonces tuve que presentar un recurso de amparo y cuando iba el abogado le decían que estaba en presupuesto", relató Antonio.

Mientras tanto María Luisa depende del cuidado de su familia. Antonio le subió la dosis de gotas de aceite de cannabis para prolongar su efecto terapéutico: "La veo que está teniendo un poquitito más de calidad de vida", convino el hombre. Pero esos momentos no son suficiente para contrarrestar los temblores violentos.

En el pasado María Luisa estuvo en manos de neurólogos, tanto del PAMI como privados, que le recetaron levodopa, pramipexol y amantadina, pero el implante recomendado por los especialistas del Hospital de Clínicas fue lo que realmente le cambió la vida.

María Luisa recibió uno marca Metronic proveniente de Rosario, en Santa Fe, y necesita una batería de esa compañía. La familia está a la espera de que avance el trámite en el PAMI, pero ese ni siquiera es el final de sus problemas.

"Lo que falta también es que otorguen la cirugía. Eso va por otro canal. Las personas que lo colocan están en la Fundación Cenit. A ellos no les llegó todavía ningún pedido de presupuesto", explicó Antonio sobre el centro médico ubicado en Barrio Norte donde operaron a su mujer en 2015.

El proceso burocrático para conseguir la batería y realizar la cirugía abdominal para cambiarla está lejos de terminar.

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