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Y al final hay recompensa: tras un año de lucha, reabre una sucursal de la confitería Boston

Por: Federico Luzzani
30 de mayo de 2019

Se trata de la sede de Buenos Aires 1927, en el que ingresará una primera tanda de seis trabajadores a la espera de que entren otros tres o cuatro.

Luego de más de un año de lucha que incluyó cobrar mucho menos del sueldo que correspondía, toma de locales y desalojo, vuelve a abrir uno de los locales de la confitería Boston de Mar del Plata. Tirando para no aflojar, los trabajadores se las arreglaron vendiendo, "a voluntad", café, medialunas, roscas y pan dulces, entre otras delicias que, conocedores del oficio supieron ofrecer a una ciudad que los acompañó.

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La Justicia les quitó el control a los hermanos Lotero, que vaciaron la cadena, y reabrieron la sucursal de Constitución. Este sábado desde las 10 de la mañana vuelve a atender la sede de Buenos Aires 1927. minutouno.com habló con Lucía Acuña, quien se manifiesta como la delegada que fue y por momentos se le nota una emoción que parece la del primer día de clases.

Con 44 años, tiene cinco hijos (de 28, 23, 17, 14 y 5 años) y trabaja ahí desde hace 17 años: “Empecé de bachacera, con los dueños que inauguraron la Boston, que me enseñaron a hacer de todo, fui cafetera, camarera, atendí en el mostrador”.

Además, explica que en una primera tanda ingresarán los seis compañeros de más edad, que promedian los 50 años y ella integrará una segunda de otros tres, dentro de 15 días: “Mi marido tiene trabajo, por eso decidí esperar”.

“Tenemos un compañero que está enfermo y en cuanto se recupere, ya está, y otro que es pastelero va a Constitución”, completa.

“No contamos con dinero porque estos sinvergüenza de los Lotero dejaron deuda por todos lados”, recuerda y agrega que les descontaban para la jubilación, obra social y ART pero no hacían los depósitos.

Hasta hoy seguimos vendiendo en la calle, mañana no porque los gremios de Gastronómicos y Pasteleros, que siempre estuvieron apoyándonos, pusieron para arreglar el local, pintar, arreglar la luz, los dueños nunca pusieron”, agrega y cuenta que la mano de obra corrió por parte de organizaciones sociales.

“Hay que dejar todo en condiciones para la inauguración del sábado”, dice como quien llega a una meta por la que hubo que escalar mucho: “El sábado ya tenemos el servicio a la mesa, como corresponde, estábamos vendiendo en la vereda”.

Entonces cuenta: “Seguimos bajo la administración de la jueza, el abogado y el síndico y ojalá que venga un comprador”.

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