Los estremecedores audios de Ludmila tras denunciar a Lautaro Acosta por violencia de género

01 de junio de 2019

La ex novia del futbolista de Lanús relató a minutouno.com las situaciones de violencia que padeció durante la relación y sobre todo durante el embarazo de su hijo Benicio.

Ludmila Isabella denunció por violencia de género a Lautaro Acosta, jugador de Lanús y padre de su hijo Benicio de nueve meses. Tras su descargo en las redes sociales, donde relató las diferentes situaciones que padeció al lado del futbolista, dio detalles de los violentos episodios que vivió durante su embarazo, las situaciones constantes de infidelidad y el calvario que le hizo vivir el delantero.

“Me costó mucho darme cuenta que estaba en una relación tóxica, donde él me manipulaba, era violento conmigo psicológicamente, cuenta Ludmila en una serie de audios que envió a minutouno.com.

Las infidelidades

Las situaciones de infidelidad que vivía Ludmila era contantes, aunque opina que es lo de menos comparado a las amenazas y violencias que sufrió y denunció: “Sabía que él me era infiel con una vecina y yo la tenía que ver todos los días, me la cruzaba en el ascensor, casi me los encuentro dos veces y él diciéndome ‘vos estás loca, estás enferma, andá, golpéale la puerta y preguntale, eso es problema de mujeres, te lo inventás porque estás en otra, son excusas para dejarme’”, relata.

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Ludmila y Acosta convivían y ella llevaba el rol de ama de casa “porque él no quería que yo trabajara y menos en Banfield, porque qué iba a decir la gente. Me mantenían mis papás porque él no me daba plata. Yo lo amaba, estaba enamorada y me bastaba con estar juntos”.

Los traumas psicológicos generados por los dichos de Acosta pesaban en la cabeza de Ludmila: “A la noche soñaba con la vecina con la que me engañaba y me generó un trauma, un dolor en el pecho. Antes de separarnos una vez le dije ‘¿cómo pudiste hacerme eso a mí?’, él me miró, no hizo nada y me abrazó”.

El embarazo

“Durante el embarazo sentí mucho destrato, me sentí muy sola porque no tenía al padre, al hombre enamorado de la panza y que me apoya y que me veía linda teniendo esa panza. Me sentía mal, fea, porque él me hacía sentir eso, recuerda Ludmila sobre lo que fue su embarazo de Benicio, quien nació el pasado 4 de septiembre.

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“Estaba todo el tiempo pendiente de que él estaba con otra persona, él me lo negaba. Nunca me afirmó anda hasta después de separarnos. Lo que sufrí… Siento que no quisiera volver a tener otro hijo por lo que padecí durante la gestación. Fue una experiencia horrible”.

La falsa mediación

Según cuenta en los audios enviados a este portal, uno de los hechos más violentos fue el 14 de mayo cuando en medio de la mediación por la cuota alimentaria para su hijo, él comenzó a agredirla verbalmente frente a la mediadora y el abogado: “Me decía ‘mirá lo que sos, negra pata sucia’, y yo sentía una tristeza, una amargura”.

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Además, no permitió que Ludmila y su hijo se fueran a Brandsen, donde viven sus padres y su hermano de dos años, argumentando que el pequeño le pegaba a Benicio: “Me largué a llorar, nadie hizo nada. Eso es violencia. Fuimos a un acuerdo por el bien de nuestro hijo y terminé llorando. La mediadora no hizo nada, nadie lo frenó, contó Ludmila.

La violencia no frenó ahí: “A la noche fue a mi casa y me dijo ‘ahora te vas a acostumbrar, esto va a ser así’. Benicio lloraba y cuando fui a agarrarlo, él me agarró la mano y me dobló la muñeca. Recibí amenazas, me dijo que una hincha de Lanús que es boxeadora que me iba a venir a cagar a trompadas”.

“Al otro día por medio de mi abogado me entero que después de la mediación él se iba de viaje a Roma. No me había avisado. Como quería ver al nene y yo no atendía el teléfono porque lo tenía en silencio, vino a la casa de mi abuela en Banfield y la amenazó: ‘Ahora van a ver lo que les va a pasar a todos’”.

La denuncia

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“Nunca había hecho una denuncia contra él porque es el padre de mi hijo y sentía vergüenza, nunca estuve en una situación así. Lo quería dejar asentado pero cuando hablé me dijeron que lo notificaban, me dio miedo y me fui a mi casa”, relata Ludmila sobre la primera vez que se animó a acercarse a la comisaría.

La situación límite se dio al regreso de Acosta de sus vacaciones: “Me dijo ‘Si yo mañana llego y el nene no está a las 5 de la tarde en casa voy a ir con la policía”. Recapacité y fui a hacer la denuncia”, cuenta y sobre las publicaciones en las redes agrega: “Decidí hacer el descargo porque vi que con la Justicia no tenía respuesta, es muy lenta y sentí hacerlo”.

Lo único que quiero es poder ayudar a todas las mujeres que están pasando por esto o que pasaron por lo mismo y darles fuerzas, que se puede salir que hay que soltar, priorizarse y amarse una misma. Darse cuenta que eso no es amor. Él me quería hacer creer que me amaba de esa manera y que los hombres aman así. No, no es así. Hay buenas personas, buenos hombres” , enfatiza.

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