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Diego Lagomarsino: "Que digan que soy un asesino me revuelve las tripas"

07 de junio de 2019

El perito se mostró enojado por las versiones periodisticas que lo acusan de la muerte del fiscal Alberto Nisman. "Mi mujer es del interior y viaja con mis hijos a ver a su familia en la ruta. Que no le pase nada a los chicos porque exploto", advirtió.

Yo no preparo nada, digo lo que me sale”, explicó el especialista en informática Diego Lagomarsino respecto a una resonante frase que pronunciara en la semana. “Tengo los huevos al plato porque sube el pan a $100 y sacan a Nisman”, dijo el ex empleado de la UFI Amia que comandaba el fallecido fiscal.

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Entrevistado por Pablo Duggan, autor del libro “¿Quién mató a Nisman?”, en C5N, se mostró enojado con los medios y conmovido al borde de las lágrimas. “Que digan que soy un asesino me revuelve las tripas. Yo no pienso en mí solo. Pienso en mis viejos y mis hijos”, lanzó aguantando el llanto.

El juez Julián Ercolini ordenó en noviembre de 2017 que se le coloque la tobillera electrónica con GPS a Diego Lagomarsino, la última persona que vio con vida al fiscal Alberto Nisman, antes de que fuera encontrado muerto. El magistrado le pidió al Ministerio de Justicia que arbitre los medios para aplicarla, y a la cartera de Seguridad que esté a cargo del control.

Hace cuatro años no voy de vacaciones tranquilo. Hace un año y medio no puedo moverme y antes lo hacía con Gendarmería custodiando”, contó el perito. “Estoy con tobillera electrónica. No puedo estar a más de 100 kilómetros de mi casa. Mi mujer es del interior y viaja con mis hijos a ver a su familia en la ruta. Que no le pase nada a los chicos porque exploto”, agregó.

Ercolini dispuso que quien fuera colaborador de Nisman se presente cada 15 días en el juzgado al tiempo que si se va más de 100 km, debe notificarlo al juzgado.

Que digan que soy un asesino me revuelve las tripas. Yo no pienso en mí solo. Pienso en mis viejos y mis hijos”, concluyó Lagomarsino.

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