La historia de Javier, el nieto 130 que recuperaron las Abuelas de Plaza de Mayo

13 de junio de 2019

Javier Matías Darroux Mijalchuk fue dado en adopción en Buenos Aires y en 1999 se mudó a Córdoba, donde comenzó su búsqueda.

Las Abuelas de Plaza de Mayo presentaron este jueves al nieto 130, cuyo hallazgo fue anunciado el lunes. Se trata de Javier Matías Darroux Mijalchuk, hijo de Elena Mijalchuk y Juan Manuel Darroux, desaparecidos en diciembre de 1977.

"Matías pudo encontrarse con su familia, saber su origen biológico e iniciar la búsqueda de su hermano o hermana, ya que Elena estaba embarazada de dos meses", explicó la presidenta de la institución, Estela de Carlotto, quien antes de repasar la historia del nieto 130, habló de la felicidad que produce "una lucha que da resultados positivos".

La presentación de Javier el nieto 130
Foto: @abuelasdifusion
Foto: @abuelasdifusion


Darroux Mijalchuk desapareció cuando tenía cuatro meses. Una carta le había dado esperanzas a Elena Mijalchuk, su mamá, de conseguir un dato sobre su marido, Juan Manuel Darroux, que había sido secuestrado unos días antes. Por eso fue al lugar indicado: la calle Pampa, entre Lugones y Figeroa Alcorta. Llevó a su hijo. Y su familia no supo nada más de ellos.

El bebé fue encontrado en la calle por una mujer y luego adoptado. Javier Matías sabe ahora que él era aquel bebé, sabe el nombre de sus padres y pudo conocer a su familia, pero aún tiene muchos huecos que quiere llenar. El mismo inició una búsqueda: la de la historia de sus padres y la de un hermano o hermana, porque su madre estaba embarazada.

Juan Manuel Darroux, el padre de Javier, trabajó en la Prefectura entre diciembre de 1961 y junio de 1966. Entre septiembre de 1969 y mayo de 1975 hizo tareas administrativas en la Universidad de Morón, donde conoció a Elena Mijalchuk, que estudiaba para contadora.

Sin saber que era el hijo de Elena Mijalchuk y Juan Manuel Darroux, un joven se acercó a la filial de Abuelas de la provincia de Córdoba. Sabía que era adoptado. En su expediente decía que el 27 de diciembre de 1977 había sido encontrado por una mujer que caminaba por la calle, en la intersección de Ramallo y Grecia, a tres cuadras de la ESMA, y cerca de donde esa misma madrugada Elena había sido vista con su bebé por última vez.

El niño fue dado en adopción en Buenos Aires y en 1999 se mudó a Córdoba, donde comenzó su búsqueda.

"La restitución de mi identidad es un homenaje a mis padres"


Emocionado y feliz por saber de sus orígenes, Javier agradeció a todos los que contribuyeron con la restitución de su identidad y destacó que las Abuelas “no perdieron la esperanza de encontrarme con vida”. “Gracias tío por no dejar de buscarme”, se emocionó.

“Tenía que ser consciente que del otro lado me podían estar buscando. Varios de mis amigos tenían razón, mi tío me buscaba hace cuarenta años”, contó respecto a la decisión que tomó al acercarse a Abuelas, al tiempo que exhortó a todas las personas que tengan dudas y estén pasando por una situación similar a juntar coraje”.

La restitución de mi identidad es una homenaje a mis padres, una caricia al alma”, continuó el nieto recuperado, quien explicó que para él su historia no está resuelta porque aún quiere saber qué pasó con sus padres, pero al mismo tiempo destacó que estar allí le permite encontrar a alguien que pueda ayudar a cerrar su historia”, dijo.

"No hay nada más significativo que el varazo con mi tío después de 40 años de búsqueda”, enfatizó.

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