¿Cómo se sanan las emociones? Claudio María Domínguez te lo enseña

15 de junio de 2019

Si sos de esas personas que están estresadas y andan de reunión en reunión, no podés dejar estas pasar estas palabras del conductor "Hacete Cargo" por C5N. que te "lavan el mate" de malos pensamientos.

Sólo se trata de eso, amar, amar y amar, reconocer que cuando amamos, se abren las compuertas de la percepción, y las maravillas de una energía sabia, actúa ese beneficio en nosotros.

Todos los grandes seres dicen “Cada vez mas ‘Tu’, cada vez menos ‘Yo’”, por “Tú” entendemos esa gracia superior que hace que la creación surja y se expanda, y por “Yo”, el mero ego, limitado, identificado con un cuerpo, lleno de deseos, expectativas, juicios y recuerdos, que hace que nuestra vida, sea chata y epidérmica, necesitada de afecto, por la incapacidad de ver que todo aquello que reclamamos ya es nuestro, y estuvo siempre en nuestro interior y es la sustancia y esencia de lo que somos.

Cuando no amamos, y somos mendiguitos de amores ajenos, hay carencia, sufrimiento, anhelo, frustración, la eterna víctima, a la que el mundo finalmente nunca puede satisfacer, porque no está en nuestra naturaleza ser satisfechos por el mundo, sino por nuestra verdad.

Cuando nos mandan mails de víctimas, los leemos con todo amor, pero no esperen un consuelo de consultorio sentimental, sino que los remitimos a los muchos mensajes que pueden leer en la página, sobre cómo regañar el control de tu vida, cómo recuperar tu divinidad, cómo dejar de buscar felicidades cortitas, periféricas, y saber que siempre sos feliz si dejas de creer lo que el mundo tiene para negociar e imponer.

Los pasos continuos de la salida de la ignorancia y la entrada en el conocimiento. Claro que simples de entender, pero difíciles de poner en práctica, según la información recurrente, machacada según nuestra crianza, que impidió saber quiénes somos y nos hizo creer durante un tiempo que éramos otra cosa, tan menor, tan chiquita, al lado de la grandeza y belleza de nuestro Ser de Luz.

Claudio María Domínguez

Afortunadamente y con mucha alegría, ahora podemos reírnos de esa etapa, agradecerla, como parte perfecta de nuestra experiencia y crecimiento, y pasamos a recordar la capacidad creadora, la fuente que hay en nosotros y que marca nuestro inevitable rumbo hacia la dicha. ¿Para qué frenarlo? ¿Por qué no acelerarlo? ¿Cuándo? Ya mismo.

Todo cambio es ya mismo. Soñar con un futuro de pajaritos de colores, delirios místicos, y dioses de nombres y formas, es no querer asumir la responsabilidad de ser felices ya mismo. Esperar que las profecías nos salven o tener miedo de que nos hundan, es seguir en una cándida pero triste esperanza de que algún día, de otro modo, todo sea diferente, cuando el único instante en que podemos hacer distinto nuestro paso diario por este planeta, es sabiendo la verdad, viviendo en amor, compartiéndolo, informándolo, transmitiéndolo, pero siendo coherentes primero en nuestra manifestación de ese amor.

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