¿Quiénes defienden a la República?

17 de junio de 2019

En tiempos de alianzas electorales los autodenominados "defensores de la República" están a la orden del día. Pero ¿qué significa "república"? ¿Cómo hay que hacer para defenderla?

federico mana chapa

La etimología de la palabra “república” es quizás una de las más divulgadas junto a la de “democracia”. Proveniente del latín denota específicamente la “cosa de todos”. No obstante conocer el origen de la palabra no significa que necesariamente comprendamos el sentido que se le da al concepto ni aquello a lo cual denota.

Así pues dentro del campo de la teoría política el republicanismo es la defensa de un sistema de organización gubernamental en donde el Estado ha de ser regido por autoridades que representen a todos los ciudadanos, en detrimento de otras formas de gobierno como la monarquía o la aristocracia. Quien determina los destino de una república ha de ser un gobierno que vele por la totalidad de sus ciudadanos quienes han de estar incluidos en las cuestiones públicas. La república busca incluir a todos y todas no sólo en los derechos sino también en las obligaciones.

A lo largo de la historia los elementos que los republicanos han encontrado para garantizar este modelo de gobierno han sido las instituciones y las leyes que se perciben como superiores a los sujetos. Las leyes están hechas por y para los humanos pero buscando satisfacer el bien común y no el interés personal. De esta manera, en la actualidad la “república” denomina a una forma de gobierno que se desarrolla mediante la división de poderes y el ejercicio de la democracia. Claro que “democracia” y “república” no siempre fueron de la mano, sino veamos el ejemplo de Platón quien en su “República” (politeia en griego) expresa su ideal de sociedad el cual es lejano incluso a la democracia ateniense.

En este sentido, podemos afirmar que la palabra ha recorrido un largo camino hasta llegar a nuestros días como un concepto tan cristalizado que el sólo hecho de de enunciar su defensa ya es una postura política aún sin hechos que avalen tal enunciado. Sin ir más lejos, hemos llegado al punto en que la totalidad de quienes se desenvuelven como políticos han de sostener la importancia de velar por la república.

No obstante en nuestra sociedad el “republicanismo” suele ser una condición más propia de la derecha, que toma a esta palabra como un santo grial que otorga seriedad y aires de institucionalidad. Pero ¿puede una ideología ser republicana y al mismo tiempo propiciar medidas excluyentes? Si la “república” es la cosa de todos, llevar adelantes políticas económicas que aumenten la pobreza ¿no va en contra de estos principios? Dejar que los privados extraigan sus ganancias a costas de los recursos y no vuelquen sus dividendos en el país ¿no es desmerecer lo público?

De esta forma nos encontramos ante una ficción de la república: un concepto al cual se lo ha vaciado de contenido para quedarnos con su exterior y reemplazar su sentido original por lo que más nos sirva, aún cuando esto sea contrario a la definición primera. Así encontramos que uno de los grandes defensores del republicanismo es también conocido por su xenofobia, dando a entender que la totalidad no incluye a todos sino a quien convenga que sea parte del todo.

Por todo ello no podemos dejarnos engañar por las figuras defensoras de palabra que han encerrado al término en una simulación repleta de palabras sin sentido que se repiten hasta ser aceptadas sin miramientos. “Cuidar la república defendiendo las instituciones mediante el ejercicio de la justica” es una frase elocuente y convincente pero que nada dice si no es acompañado por actos o, como ya es costumbre, los actos de quienes la pronuncian a viva voz demuestran un desinterés por el otro y un elitismo galopante.

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