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Lo único que produce este gobierno es pobreza, hambre y desesperanza

02 de julio de 2019

Bajo la promesa de ser un cambio, el Gobierno sólo benefició a los grandes empresarios y no cumplió ninguna de sus propuestas. ¿Pobreza cero? No estamos ni cerca y gracias a ellos los números son devastadores. La pobreza afecta a 13,6 millones de argentinos, un 33,6 % del total de la población en 2018.

Con sus políticas generaron 1.700.000 nuevos pobres en relación con 2015, números que conmueven a cualquiera menos a los creadores de este desastre. Esta pobreza provoca desesperanza y desconfianza en la familia que no puede llevar la comida a la mesa; en los jubilados, que muchos comen una vez por día; en aquellos que no pueden comprarse los remedios; en muchos trabajadores que no llegan a cubrir la canasta básica de alimentos; en los que pierden sus empleos o tienen miedo de perderlo. Genera desesperanza y desconfianza generalizada acentuando la pobreza estructural en nuestro país. La pobreza producto de las políticas de Mauricio Macri nos arrastra a todos, sin distinción de clase social. Según datos del Barómetro de la deuda social, hay entre 4.700.000 y 7.500.000 de chicos y adolescentes pobres, una cifra que estremece el alma a cualquiera y que ante ella el Gobierno solo está como observador de la situación.

En diciembre del 2018 la canasta básica de alimentos, sin alquiler, de un matrimonio con dos hijos estaba $25.866., hoy es de $30.338. Ya tenemos una inflación del 15,6 % en lo que va del año, la inflación anual es del 57%, la inflación de alimentos en marzo fue del 6%, la inflación anual de los alimentos a, marzo es del 64%, el boleto de trenes y colectivos ya subió 38%, la situación es insostenible. La pobreza tiene el rostro de mujeres, hombres y niños que sufren las consecuencias de políticas que responden a intereses que nada tienen que ver con la felicidad de un pueblo. Esta pobreza es fruto de la injusticia social, la miseria moral, la avaricia de unos pocos y de la indiferencia generalizada de este gobierno que ante la pobreza levanta sus vidrios polarizados para no verla, está claro que no le importa el pueblo, que sólo piensa en sus negocios y en los de sus amigos empresarios.

Lamentablemente ya es tarde, con medidas de campaña no se soluciona este problema, el hambre llegó a la Argentina y no se soluciona con préstamos para los más desprotegidos como los jubilados y los beneficiarios de la AUH. Quieren endeudar a la gente como endeudaron al país. Quisiera repasar algunas acciones de este gobierno que nos llevaron a esta situación: quintuplicaron el valor del dólar, aumentaron las tarifas un 3700%, incrementaron el precio de los alimentos, remedios y vestimenta un 350%, aumentaron la deuda en u$s 190 mil millones, llevaron el desempleo a dos cifras, devaluaron la moneda argentina y tenemos el salario más bajo en dólares de toda latinoamérica, desmantelaron el Conicet provocando que muchos investigadores volvieran a irse de nuestro país, abrieron las importaciones ocasionando el cierre de fábricas, el consumo de carne per cápita está en su mínimo histórico, provocaron el cierre de 85 mil comercios, cerraron más de 25 mil pymes.

Por todas estas acciones y por muchas que seguramente faltan enumerar, nos encontramos en esta pobreza extrema, con pérdidas de empleo genuino, una situación complicada, ninguna acción a favor del pueblo. Es hora que los argentinos dejemos de pagar los platos rotos de una economía mal manejada. Necesitamos más que nunca unirnos en esta campaña que se avecina desde todos los frentes políticos para ganarle a un Gobierno que sólo representa a los más ricos. Estoy seguro que la fórmula encabezada por Alberto Fernández tendrá que generar políticas que garantice inversiones, que cuiden y promuevan el trabajo argentino, que estimule la industria nacional y que impulse programas de emergencia para atender inmediatamente a lo más desprotegidos.

El gobierno de Macri seguro intentará, como siempre, con medidas electorales marketineras esconder el verdadero objetivo que es el de construir una Argentina para pocos. Vamos a tener que convocar a todos los sectores sociales de la argentina, la crisis en que nos han metido es tan profunda que solos no lo vamos a poder hacer. Tenemos que devolver la confianza a las familias, a los jubilados, a los trabajadores, a los empresarios y al pueblo en general. El peronismo representado por Alberto Fernández y Cristina Fernández tiene la obligación de volver a generar la esperanza del pueblo argentino, que ha sido derrotado por un gobierno que no quiere ni quiso brindar tranquilidad y felicidad al pueblo.