Selección argentina: entre el peso de una nueva frustración y el embrión de un nuevo proyecto

03 de julio de 2019

Brasil se quedó con el clásico por firmeza, contundencia y con la ayuda de un arbitraje muy polémico. Argentina fue más arrestos individuales que equipo, pero también chocó contra los palos y Zambrano. Las inquietudes y señales para el futuro. El rol de Messi.

Por Vito Amalfitano - @VitoMundial

La “generación Messi” seguirá con la carga de la pesada mochila de falta de títulos. En el Mineirao, Leo levantó su nivel con respecto al resto de la Copa América, pero el equipo no apareció y Brasil, más rápido y contundente, y con “la ayuda” de un pésimo arbitraje, se quedó con el clásico del fútbol para tener su final en el Maracaná, en la Copa América, como no pudo en el Mundial.

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Crédito: @TyCSports
Crédito: @TyCSports

Brasil, al que no le convirtieron goles en la Copa, fue más firme como equipo, y contundente en los momentos justos. La Selección Argentina tuvo algunos buenos pasajes de individualidades pero los palos y un arbitraje que la perjudicó, le negaron la posibilidad de una mayor paridad.

La presión de Argentina de arranque y un Messi más participativo y desequilibrante contrastaron con la endeblez defensiva de la Selección. Todo lo que se quiso construir desde la mitad de la cancha hacia adelante se derrumbó en el fondo, sobre todo por las dudas de los centrales.

No obstante esas buenas intenciones de generación de juego y ataque de la Selección, afloró un problema recurrente, que Messi tenga que retroceder demasiados metros para hacerse de la pelota y empezar a enhebrar juego. Otra dificultad clave fue el permisivo arbitraje del ecuatoriano Roger Zambrano, ante la reiteración de faltas de Casemiro, el “cancerbero” de Lio. No fue el único error del juez ni de todo el cuerpo de árbitros. De lo que pareció penal a Agûero sobrevino el contraataque que derivó en el gol de Firmino, el segundo. ¿No se debió haber apelado al VAR? Después hubo otra jugada en la que se debió haber sancionado penal a Otamendi y ni siquiera se recurrió tampoco a la verificación.

Lo de Dani Alves fue decisivo para quebrar al oponente con su determinación en el primer tanto. Lo de Agûero y Messi no alcanzó porque travesaño y palo les negaron el grito, respectivamente.

Seleccion argentina

En un contexto de paridad, Brasil fue más rápido en la transición de defensa a ataque y Argentina más previsible como equipo, en lo posicional. La Selección emparejó apenas en algunos momentos con individualidades. Faltó jerarquía en el medio, salvo Paredes. Y en el fondo, salvo la técnica para el futuro de Foyth. Ambos son puntos altos para la renovación que se viene.

Más allá de que el entrenador le haya contestado a Minuto Uno que “de la Selección no se tiene que bajar nadie” y elogió a los “históricos” del equipo, quizá sea necesario un replanteo sobre un par de nombres al menos, por ejemplo Otamendi y Di María, quienes no estuvieron a la altura de la situación y hace mucho que no lo están. El recambio generacional es inexorable y debe continuar.

La transición entre su propia generación y lo que viene la debe conducir el propio Messi.

Brasil Argentina Copa América 2019

Este Messi más participativo en el partido con Brasil. Y, ahora sí, con madurez, quizá también más líder afuera. Lo que afloró con sus fuertes y necesarias declaraciones sobre el arbitraje y la Conmebol. “Se cansaron de cobrar boludeces en esta Copa y hoy nunca fueron al VAR”, lanzó Lio. Y un día te convertiste finalmente en capitán. No solo por esa declaración, sino también por una actitud y una transmisión diferente en la cancha. Cuando quisieron adelantar los tiempos y transformar en líder a quien no lo era, y debía volar en libertad, lo perjudicaron. Ahora sí, ya para afianzarse en ese rol de conducción futbolera, quizá Messi quede al frente del embrión de algo nuevo. Apuntalando a los Paredes, los Foyth, los Lautaro Martínez y los que vengan.

Brasil logró su revancha consuelo, al finalmente ganar una semifinal en Belo Horizonte. Aunque nada lavará aquella mancha del 1-7 en este mismo estadio Mineirao. Pero sí podrá tener al menos su final en el Maracaná, la que se le negó en 2014. La Argentina de Messi cargó más peso en su mochila de frustraciones y ahora se impone que empiece un nuevo proyecto en serio, con nuevo entrenador, acelerar todo el tiempo que se perdió con Scaloni.

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