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Dólar urna: qué hay detrás de la calma relativa de las últimas semanas

04 de julio de 2019

La divisa estadounidense se mantuvo estable, pero varios economistas le advirtieron a minutouno.com por este fenómeno.

Tras un año con varios picos que generaron alarma y destruyeron el poder adquisitivo de los salarios, el dólar se aquietó en las últimas semanas en valores que no pasaron los 44 pesos. Sin embargo, minutouno.com consultó a varios economistas quienes analizaron que se trata de una "plancha" útil con fines electorales pero que no genera indicios para pensar en una salida de crisis.

De este modo, para el director de Economía Política y Comunicación Argentina (EPyCA), Martín Kalos, esta calma "tiene un costado positivo, que es que se aleja la sensación de crisis continua y urgente".

"Se puede empezar a pensar un fondo de la crisis, aunque no es que hayamos tocado fondo en muchos sentidos", explica Kalos aunque advierte que han síntomas que no han sufrido alivio "como la tasa de desempleo o la inflación contra el salario".

Si bien concede que "le permite al Gobierno que los demás precios suban menos", el analista advierte así también "perdemos competitividad y se vuelve más barato importar en vez de producir en el país. Esta es una medida para la cual hay margen porque la devaluación fue muy fuerte, pero no puede ser una política sustentable a largo plazo y no se está pensando que esto suceda".

En este último sentido, Kalos habla de "una elección claramente electoralista de calmar ánimos y alejar la idea de crisis, pero también es cierto que hay ingreso de dólares por una cosecha mejor que la del año pasado y una menor salida por las tasas de interés", donde la fuga se ve acolchonada por "los dólares que el Tesoro vende del FMI".

Por su parte, el codirector de la Maestría en Desarrollo Económico y del Centro de Estudios Económicos del Desarrollo (IDAES-UNSAM), Pablo Bortz, concuerda en que no hubo mayores efectores por fuera de contener la inflación, pero "fuera de eso no es que haya tenido mayores efectos en la económica real: no ha estimulado las exportaciones, el nivel primario de la economía tampoco permite ampliar las importaciones".

"Por el lado financiero dada la condición argentina, que no puede acceder al mercado de capitales, tampoco es que haya tenido una influencia mayor, entonces el único efecto importante fue haber frenado un poco la escalada inflacionaria del primer cuatrimestre", indicó

Según Martín Schorr, investigador del Conicet y la UNSAM, para hablar del tipo de cambio, “hay que plantear dos aspectos: uno más ligado a la actividad productiva y otro más ligado a las finanzas”.

“El sector financiero con las tasas por las nubes que tenemos y el dólar planchado ‘barato’, hay un aliciente fabuloso para la bicicleta financiera. Además la fuga de capitales es alimentada con los dólares que pone el FMI. Así los sectores de mayor poder adquisitivo tienen una ganancia fabulosa y se la llevan afuera. Se reedita la bicicleta tradicional de la economía argentina”, explica.

Respecto a la producción, para Schorr el sector industrial es un “claro perdedor”, ya que por las altas tasas, entre otros factores, “se torna prohibitivo cualquier proceso de inversión” y describe a la política de Macri como “un planteo bien tradicional de desindustrialización y una financiarización creciente para un núcleo muy acotado de la sociedad con ganancias en dólares excepcionales”.

Este viernes, el dólar terminó la rueda a $43,10, aunque a lo largo de la semana acumuló una caída de 60 centavos. El futuro para octubre hoy cotiza a $49,20 para la venta. En noviembre, después de la primera vuelta de las presidenciales, ofrecen comprarlo a $50,85.

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