Picanas, amenazas de muerte, abuso y sumisión: la trama de horror detrás del femicidio en Colegiales

Por: Vanesa Petrillo
05 de julio de 2019

El juez Damián Kirszenbaum procesó a Raúl Antonio Davias por el delito de femicidio y destacó la "relación de poder basada en la sumisón" que tenía con la víctima.


También quedó procesado quien ayudó a ocultar el cuerpo y pruebas por el delito de encubrimiento.

El procesamiento con prisión preventiva a Devías es por el delito de “homicidio agravado por haber sido cometido contra su pareja y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer mediado violencia de género”.

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El caso es dramático y lo describe el juez Damián Kirszenbaum con lujo de detalles en una resolución a la que tuvo acceso minutouno.com.

María Lourdes y Devías tenían una relación de pareja, convivían esporádicamente. Según la resolución, la joven “habría sufrido diversos episodios de violencia física por medio de golpes, habría sido restringida en su libertad contra su voluntad y habría recibido amenazas por parte del acusado, quien incluso la habría “mandado a robar”.

El imputado poseía sobre la víctima una “relación de poder basada principalmente en su adicción a las drogas, las cuales éste le proveía cuando la acogía en su casa. Dicha circunstancia impedía a María Lourdes Arangio Frixione abandonar su relación con el imputado y salir del contexto de violencia en el cual se hallaba”.

En el fallo se remarcó la “violencia física y psicológica, amenazas de muerte contra María Lourdes y sus hijas, alusiones a posibles secuestros y entrega a una red de trata de personas. La damnificada habría sido expulsada del domicilio de Devias sin ropa, obligada a comprar drogas, y sus elementos personales habrían sido vendidos por el encausado. Se menciona que Devias le suministró, además de las sustancias que la víctima consumía por propia voluntad, otras drogas sin que lo supiera”.

crimen colegiales lourdes

En lo que hace al maltrato físico, los testigos aludieron a que María Lourdes “habría sido picaneada (en efecto, se secuestró un objeto de las características indicadas) y que habría sido abusada sexualmente mientras se hallaba inconsciente”.

Sumado a ello, “Devias la habría mantenido encerrada en su domicilio en reiteradas ocasiones”, surge de las constancias del expediente.

Para el juez, el temor que tenía la víctima, sumada a la dependencia por la adicción, “habrían sido los elementos mediante los cuales el encausado elaboró una relación de poder basada en la sumisión, extremos todos ellos que no pueden ser desligados del género de la damnificada”.

“Ello resulta una manifestación de la desigualdad estructural que existe en la sociedad entre varones y mujeres, que se expresa en una relación de poder”, advirtió el magistrado.

Las referencias a distintos episodios de violencia que habría sufrido María Lourdes por parte de Devias fueron reflejados también por Stella Maris Frixione (madre de la víctima), Jorge Norberto Arangio (padre de la víctima) y Wanda Loiero (amiga de la víctima), quien expuso que además de amenazas y golpes- la víctima le manifestó que el imputado la drogaba sin su consentimiento.

Otro de los testimonios clave del caso fue el de Melquisedec De Oliveira Sousa –amigo de la víctima- quien expuso que María Lourdes Arangio Frixione le refirió en varias oportunidades “que el imputado le pegaba, no la dejaba salir de la casa y la amenazaba. Aportó también impresiones de pantalla de las conversaciones con la víctima vía Facebook en la que se desprenden mensajes de fines del año pasado donde ésta le dice que el imputado la quiere matar o que si desaparece era porque “El Gitano” la amenazo de secuestro”.

Los antecedentes violentos de un trágico final

“La relación de poder que el imputado poseía sobre María Lourdes Arangio Frixione se refleja en la actitud propia de víctima, quien pese a exponer a sus familiares y amigos las situaciones de violencia física y psíquica vividas por parte del imputado, continuaba con la relación sentimental”, dice la resolución.

Pocos días antes del suceso que terminara con la vida de María Lourdes Arangio Frixione, el martes 11 de junio de 2.019, alrededor de las 18 horas. fue vista por Juan Ignacio Amusategui Zambrano (a quien no conocía) a pocos metros de la casa del imputado, “temblando de frío, alterada y confusa”.

Ésta le pidió un cigarrillo y le dijo su nombre (Lourdes Arangio) y le pasó el abonado n° línea telefónica utilizada por el imputado al que Juan Ignacio Amusategui Zambrano llamó haciendo saber que “estaba con la nombrada y que no la veía bien, respondiendo un hombre que “ya salía”.

“Al disponerse el testigo a irse del lugar, la víctima le refirió “Por favor, no te vayas, por favor, no te vayas”. Tras ello un hombre salió del domicilio, momento en el que la víctima se puso de frente al testigo, muy cerca, y le refirió: “Yo te dije mi nombre y apellido, si llego a desaparecer vos sabés mi nombre”, según surge de la resolución.

El imputado, además, le ocultó a Jorge Norberto Arangio (padre de la víctima) la muerte de su hija en su domicilio. De hecho, Arangio envió al imputado, mensajes de Whatsapp el 17 de junio diciéndole que pasaría a buscar a su hija por su domicilio, sin obtener respuestas ese día.

El 18 de junio (día del hallazgo del cuerpo) Devias le contestó: “Buen día ya hace como un mes que no estamos más juntos está con un chorro del bajo Belgrano...”.

Además, se lograron obtener diversos mensajes de voz de Gabriel Fernando Massara (quien habría ayudado al imputado a descartar el cuerpo de la víctima) donde éste refiere que la muerte de María Lourdes Arangio Frixione fue provocada por el imputado. Massara también quedó procesado con prisión preventiva.

Otra de las pruebas del caso es una filmación del salón de fiestas “Feten Feten” (ubicado en Céspedes 2963, CABA) donde se observa que el cuerpo de la víctima fue depositado en el lugar donde fue hallado el 18 de junio del corriente a las 5.34 horas.

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