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Jesús está en situación de calle con sus dos hijos, les robaron las frazadas y da batalla: "Quiero sentirme digno trabajando"

Por: Federico Luzzani
07 de julio de 2019

Jesús aprendió varios oficios y, mientras sus nenes están en el colegio busca trabajo y hace changas, pero es difícil: "Piensan que porque estoy en la calle ando en cualquiera".

Pasar la noche en la calle es complicado, pero si se tienen hijos la situación se torna más complicada y desesperante. Jesús quedó sin trabajo hace cuatro meses, con sus dos pequeños de 10 y 5 años a cargo. Desesperado por conseguir otro medio de subsistencia, también fue blanco de un acto miserable de un tercero: "Anoche nos robaron las frazadas mientras dormíamos. Los tapé con lo que pude, pero mi nena amaneció con tos. Se siente mucho el frío".

Con 34 años, su último trabajo fue como operario en una empresa de limpieza, pero fue chofer vigilante en le puerto de Retiro, alquiló un auto para trabajar en Uber, hizo su paso por la gastronomía como mozo, cafetero y ayudante de cocina. "Me defiendo", le dice a minutouno.com desde Rivadavia 2200, frente al Subte línea A, donde pasa parte del día.

"Mi señora nos abandonó hace cuatro meses, después de que me dejaron sin laburo", explica y cuenta que le es difícil ir a un parador. "A mis hijos no les gusta y tengo que respetar su opinión, trato de llevarlos a donde se sientan más cómodos", explica sobre cómo sobrelleva la nueva situación. También escuchó que "había un padre que manoseaba a los chicos cuando iban al baño" y es lo dejó intranquilo: "Soy como un león que cuida a sus cachorros".

Sin embargo, Jesús no baja los brazos y cuenta sus ideas. "Yo sé que como sea voy a salir para adelante, es cuestión de tiempo. Quiero tener un laburo y poder pagar una pieza en un hotel familiar", explica y pide difundir su número de teléfono por si surgen ofertas: 15-2317-2243.

"La otra idea es, si alguien me puede ayudar con plata, vender algo en la calle mientras mis hijos están en el colegio, los sigo mandando y aprovecho para buscar laburo y changas. Sé algo de pintura, electricidad, algo de carpintería. No muchos me quieren abrir la puerta, piensan que porque estoy en la calle ando en cualquiera", agrega.

Su historia comenzó a circular en las redes gracias a una vecina solidaria y comenzó a ofrecer algunos frutos: "Una señora que vio la publicación me dijo que iba a venir y que tenía la plata para que durmiéramos en un hotel".

"Quiero sentirme digno trabajando", insiste y define: "Cuando pasan cosas así, la gente se conmueve y ayuda, Argentina es solidaria".

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