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La flor de la abundancia, una nueva vieja estafa disfrazada de feminismo y sororidad

10 de julio de 2019

La inventaron hace un siglo, por última vez volvió en los '90 y se recicló en medio de la crisis económica y la lucha de las mujeres por la igualdad. Paso a paso su funcionamiento.


Hace un siglo, el italiano Carlo Ponzi creó una compañía llamada Securities Exchange Company con la que prometía ganancias del 50% en 45 días o del 100%. Consistía en cambiar cupones postales, moneda de cambio internacional para pequeñas transacciones después de la Primera Guerra Mundial, de inmigrantes indigentes que llegaron a Estados Unidos para "hacerse la América".

Carlo Ponzi
Carlo Ponzi
Carlo Ponzi

Ponzi pagó religiosamente intereses y muchas mujeres viudas desesperadas vendían sus casas para obtener las fabulosas ganancias. Hasta que un día todo voló por los aires. El creador del fraude piramidal nunca reinvirtió ni un centavo de dólar y hubo miles de personas que quedaron sin nada.

A 100 años de aquel fraude que sacudió a Boston llega “El telar de la abundancia”. En medio de la ola de feminismo, las estafadas que se convierten en estafadoras apelan al feminismo y la sororidad para engañar a amigas de toda la vida, conocidas del gimnasio, mamás del grupo de WhatsApp o compañeras de trabajo.

El tema está en boca de todos. En C5N explicaron su funcionamiento y advierten que por más que parezca atractivo al principio al final terminará en un inevitable fraude por el que las participantes pueden perder miles de pesos.

Hay gente que defiende el sistema, que se vieron muy beneficiadas, hay muchos otros audios de whatsApp de personas que dicen que han entrado en este sistema, pusieron plata, reclutaron personas, pero el esquema se trabó y no pudieron cobrar”, explica Julia Strada ante la pregunta de Víctor Hugo.

La flor de la abundancia” es similar a una mandala. Los ocho pétalos de fuego son los aportantes, luego hay cuatro pétalos de aire, dos de tierra y una de agua que es la persona que cobra. La estafa piramidal pasó por varios países, existió aquí en la década del ‘90 con distintos nombres.

“En su mayoría son mujeres solteras que, por vínculos de confianza, acceden a poner dinero por necesidad económica. También pasa en la clase media con otros montos. Uno entra y tiene que reclutar a ocho personas para luego poder cobrar, hace un aporte de $20.000 y se cobra un 720 por ciento más”, agrega Strada.

Al respecto, el periodista especializado en policiales Paulo Kablan aporta: "Hay fallos que lo definen como un fraude. El sistema es más o menos lo que inventó hace 100 años un italiano estafador que murió pobre en Brasil”, refiriéndose al mencionado Ponzi, “en este caso llega un momento en que no pueden juntar más socios”.

La flor de la abundancia

La estafa arranca con 15 personas. Ocho aportantes le dan plata a uno solo y el que cobra se retira. Así quedan 14 que, se dividen en dos grupos. Cada uno debe buscar 8 personas adicionales para que dos aguas nuevas cobren. Esto funciona las primeras 3 o 4 veces en un sistema de amistad. Para que los 8 primeros que ingresaron originalmente logren cobrar necesitan 128 personas adicionales. Si esas 128 personas quieren cobrar necesitan sumar 1024 personas porque el sistema se multiplica por 8. Llega un momento en que la relación entre los aportantes y los que cobran se reducen, es difícil matemáticamente cobrar con tantas posibilidades.

El columnista de redes sociales Mauro Albornoz repasa los mensajes al respecto en Twitter, Facebook e Instagram. “Si nunca se cortada siempre se cobraría”, concluye.

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