Su marido murió y ella le pidió a la Justicia permiso para usar su esperma y tener un bebé

20 de agosto de 2019

Horas después de que falleciera el hombre, su esposa se presentó ante un juez para poder hacer realidad el sueño que tenían de formar una familia.

La muerte de Sebastian Moylan dejó a su esposa, Jermimah, partida de dolor. Estaban juntos hacía 10 años y planeaban empezar una familia, por lo que el único modo de no perder ese sueño era actuar rápido.

A las 22.30 del 14 de agosto pasado, el día en que su marido se quitó la vida, Jerminah se presentó ante un juez de Nueva Gales del Sur, en Australia, para poder extraer el esperma del cuerpo del hombre con la intención de hacer un tratamiento de fecundación in vitro.

La pareja había hablado largo y tendido sobre la posibilidad de hacer el tratamiento en algún momento de 2020 y hasta compró una casa de gran tamaño con la perspectiva de tener muchos hijos.

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Esa expresión de deseo por parte del hombre fue lo que le permitió a Jerminah presentar el caso ante un juez acompañada por los mismos abogados que representaron a otra mujer en una situación idética en 2016.

"Me da cierto cierre, y una suerte de esperanza de tener una familia con el único hombre con el que alguna vez quise tenerla", le contó Jerminah, de 27 años, al sitio Daily Mail.

De acuerdo con la ley de Nueva Gales del Sur, la extracción de esperma y óvulos de donantes cadavéricos está encuadrada dentro de la Ley de Tejidos Humanos, que lo permite si hay un consentimiento de la persona o de la Justicia en su nombre.

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Pero ahora Jerminah deberá lograr que la Justicia le dé permiso para usar el esperma que extrajo de su marido menos de 24 horas después de su muerte. Tiene 10 años antes de que las células se vuelvan inutilizables.

"Sebastian hubiera sido un padre increíble y su futuro hijo o hija sabrá lo asombroso que es y crecerá como si él estuviera en la casa", aseguró la mujer.

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