Claudio María Domínguez: "Sé el creador consciente de tu película"

31 de agosto de 2019

"Una mente ociosa es envuelta por un tornado de pensamientos mundanos", sostiene el gurú espiritual. Dejá de buscar pelea cuando nadie te responde, ponete a trabajar de una vez y aprovechá que viajás gratis hacia la paz con el conductor de Hacete Cargo por C5N.

El terreno baldío

Un padre llamó a uno de sus hijos que mostraba actitudes permanentes de holgazanería y le ordenó que fuera a un terreno baldío cercano a nuestra casa y tomara nota de lo que hubiera allí.

Al regreso, el joven había anotado: "Clavos, papeles, latas, tapones, vidrios, alambres, botones, botellas, etc..."

Claudio María Domínguez

-¿Sirven para algo esas cosas? -le preguntó el padre.

- No, -respondió el hijo- son cosas inútiles, sucias y rotas.

-¿Y en los otros terrenos del barrio, qué hay?

- Casas y jardines.

-¿Por qué se han acumulado en ese terreno tantas cosas inútiles? -insistió

el padre.

- Porque está vacío - explico el joven.

A lo cual el padre agregó:

-Porque no se aprovecha para nada, se ha convertido en un depósito de basura. Tu vida ha sido hasta hoy, igual a ese terreno. No la aprovechas para nada y se está llenando de cosas inservibles. Una vida ociosa, como un terreno baldío, recoge todo lo malo. En el hombre trabajador no hay lugar para los vicios, las tonterías y las maldades.

El joven comprendió muy bien esa lección, y fue desde entonces un muchacho laborioso, que aprovechó muy bien su tiempo. Una mente ociosa es envuelta por un tornado de pensamientos mundanos. La mente es literalmente invadida por pensamientos agobiantes que invariablemente reflejan el péndulo que oscila entre el pasado y el futuro, lo que fue, lo que no fue, lo debió haber sido o pudo ser, lo que será y el modo en que ocurrirá, la prisión del apego a un resultado, la amenaza del miedo a otro resultado diferente. La mente vuelve a las viejas fotografías de una vida porque sabe que allí están las sensaciones, sólo eso, de lo sucedido, y ella vuelve a alimentarse de esas imágenes, las recrea, las revive, desea, fantasea, se ahoga en ellas escapando del único instante en que si esa mente estuviera receptiva al presente entraría en él, fundiéndose en el misterio de lo trascendente.

Es tan sano que los padres en lugar de poner más información de adormecimiento en las mentes de sus hijos alimentando la crianza que la sociedad les imprimen para que sean resortes funcionales y respetables a ella; puedan hacerles comprender que ser una caricatura más de la impronta social, de la matrix chupadora de sangre, no conduce a ningún estado de trascendencia y belleza, sino que nos prepara para el camión del rebaño, para el cadalso de los que van perdiendo la cabeza escuchando todas las voces ajenas superpuesta, confusas, nerviosas, divididas, que terminan por hacer añicos nuestro paso por esta vida.

Claudio María Domínguez

Una mente ociosa se hace dependiente del mundo. El mundo juega con ella, la tritura, la despedaza, y la usa nada más que para sus propios fines de mentiras mundanas. La juventud que no logra entender esto se convierte en un engranaje más de una maquinaria desaforada que miente y promete pero jamás entrega dicha. Una mente calma que observa todo el tiempo lo que sucede fuera de ella sin dejarse llevar por las imágenes y entendiendo que el observador y lo observado son lo mismo, que el que analiza y lo analizado es la misma continuidad, y el que ama y el ser amado son sólo uno, esa mente observa cada uno de los pensamientos que le vienen y los coloca en su justo lugar, distracciones de la única verdad en que todo el universo está sucediendo: ESTE INSTANTE.

A medida que observamos, creamos las experiencias. A medida que soñamos, nuestro mundo está siendo creado. Una mente clara, atenta, que discierne, que sabe, es una mente creadora, ilimitada, divina.

¿Por qué dudan todavía ustedes de que son dioses? Tengan el coraje de comprobarlo YA MISMO.

Hagan que en su mente permanezca la visión de la verdad, no queden prisioneros de lo que ven, recreen lo que están viendo ahora. EL mundo siempre responde a la visión interna, sólo que la que hemos tenido hasta ahora ha sido tan limitada, por no decir nula, repitiendo informaciones ajenas, heredadas, impuestas y fuente de todo sufrimiento. Es hora de que el director de la película se despabile y empiece a crear todo el potencial de dicha y belleza de que es capaz.

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