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El impresionante relato de Gago sobre el calvario que vivió en su última lesión

06 de septiembre de 2019

El ahora mediocampista de Vélez relató los pormenores de cómo fue su vuelta al fútbol tras su tercera rotura de Aquiles: "Tenía que dormir con el pie afuera de la cama porque la sábana me hacía doler".

"Hace 15 años que tengo el dolor ese en los Aquiles. Es por un sobrehueso". Así arrancó Fernando Gago el detallado relato sobre el calvario que le tocó por vivir por culpa de las lesiones durante gran parte de su carrera.

"En un partido de Champions entre Real Madrid y Liverpool me agarró un dolor fortísimo de un sobrehueso que me salía atrás. Al doctor le decía que me infiltrara porque quería jugar. Así estuve un año y entrenaba con un botín dos números más grande. El roce de la sábana me hacía doler, por eso dormía con el pie afuera de la cama", contó el ahora jugador de Vélez, que ya disputó dos encuentros con el equipo que dirige Gabriel Heinze.

En diálogo con Fox Sports, el jugador surgido en Boca agregó: "No podía caminar descalzo en la playa del dolor, iba en zapatillas. No tenía solución, me tenía que operar y la operación no me aseguraba quedar bien. Es una lesión difícil y complicada porque te tenés que abrir y limar el hueso y eso implica seis meses de recuperación y ver cómo está".

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"¿Cómo jugaba? Cuando entraba a la cancha se me terminaba todo. Pero durante la semana era todo el día pensando en el pie, en cómo recuperarme, en la bota de compresión, el hielo, vendajes, en todo y después el domingo adentro. Era una bomba de tiempo, me podía romper hasta caminando y yo lo sabía. Me acuerdo un día que me levanté estando de vacaciones y cuando voy para la playa para jugar a la pelota no pude. Me tuve que volver a poner las zapatillas porque no podía caminar, si muestro una foto de esa época no lo creerían", continuó.

Y agregó: "El último proceso fue rarísimo. Pasé un diciembre operado, Navidad y Año Nuevo quieto sin poder moverme. Me perdí las vacaciones con mis hijos que estaban planeadas y otra vez pasar el proceso de recuperación la verdad no tenía ganas. Pasé enero de la misma forma. No dormía, hasta las 6 ó 7 de la mañana estaba despierto, con dolores, molestias, pensando.

Finalmente, volvió a manifestar, como lo hizo cuando arregló su llegada a Vélez, que gran parte de su retorno al fútbol se debió a su hijo Mateo, de 6 años: "'Papi, cuándo vas a volver jugar que quiero ir a la cancha', me dijo. 'No sé si papá va a volver a jugar ahora", contesté. 'Pero papi yo quiero que juegues'… Ahí se llenaron los ojos de lágrimas y me fui a estar un tiempo solo. El tema era ¿cómo hago? Porque la verdad no tenía las ganas. Me fui de vacaciones un mes y medio, como en mi vida las tuve, y (Mateo) se hizo hacer un peluche. En el lugar la chica que se lo entregó le dijo que tenía que pedir tres deseos, y pidió: 'Quiero jugar al fútbol con mi papá'. Me puse a llorar, me tuve que ir solo al hotel. Dije, ya está, no sé cómo pero tengo que volver".

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