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El drama de Kiara y la odisea de los discapacitados para obtener el derecho a una pensión

Por: Chtistian D'Alessandro
22 de septiembre de 2019

La seguridad social fue pensada desde sus orígenes para brindar cobertura ante un estado de necesidad del hombre y su grupo familiar directo. Las prestaciones más conocidas son las del sistema previsional: las jubilaciones y pensiones de carácter contributivo.

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Durante los casi cuatro años de gestión del presidente Mauricio Macri, miles de personas con discapacidad sufren de la ausencia y burocracia gubernamental. Es el caso de Kiara, una nena de 4 años con una extraña enfermedad que según los médicos es única en el mundo.

Ella, que tiene un retraso madurativo, mental y físico que la hace parecer a una niña de entre 6 y 8 meses, espera desde el 2 de febrero de 2017 su pensión no contributiva por discapacidad, la que está frenada por la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, que tiene a su cargo la Agencia Nacional de Discapacidad, organismo encargado de otorgar dichas prestaciones.

El drama de Kiara, es el padecimiento de los tantos discapacitados que deambulan mendigando un derecho que se ha transformado, por obra y gracia de la ausencia del Estado, en un asistencialismo sin humanidad.

En 2015, el promedio mensual de pensiones entregadas a discapacitados estaba en torno a las 10.445, pero esa cifra fue bajando significativamente. En 2016, se cayeron a la mitad y se otorgaron mensualmente 5.138.

La reducción de prestaciones periódica siguió en 2017, con la entrega de unas 4.343 pensiones. En 2018, se dieron unas 1.961 y a marzo de 2019, último relevamiento dado por el jefe de Gabinete, Marcos Peña en el Congreso de la Nación, la cifra se contrajo estrepitosamente a tan sólo 1.399.

Recordemos que, con la excusa de que la Argentina tenía más discapacitados que en una guerra, el Gobierno siguió con su cacería a los más vulnerables y en junio del 2016, la ministra del área, Carolina Stanley, dispuso la baja de beneficios no contributivos a unas 70 mil de personas incapacitadas, con enfermedades graves y a niños con síndrome de down sin la previa notificación a los titulares.

La respuesta oficial obedeció a la reimplementación de un viejo decreto presidencial del año 1997 que establecía mayores exigencias y condicionamientos que debían reunir quienes buscan acceder a una pensión de esta naturaleza.

La ausencia del Estado en lo social, la reducción de los gastos, el tijeretazo a las cuentas públicas y el no considerar al otro como un nosotros, provocó el mayor flagelo a los más vulnerables. Pensemos que Kiara, esa nena que les mencionara más arriba, podría ser nuestra hija o nuestra nieta.

El equivalente del derecho que ella reclama son 9 mil pesos por mes y el Gobierno se empeña a que no le salga. Una pensión no contributiva que es el equivalente al 70 por ciento de una jubilación mínima y que, con los gastos en pañales, prácticamente ese monto se les va en la primera semana.

Tal vez, sea hora de que el Estado vuelva a tener los ojos puestos en los invisibles del sistema. Mi propuesta es crear la Administración Nacional de Discapacidad, que salga de la órbita asistencial y que pase al derecho de la seguridad social.

Una Administración que sea dirigida por sus propios interesados, en donde se promueva el derecho, la accesibilidad, se respete la ley de cupo de empleo para personas con discapacidad que el propio Estado incumple sistemáticamente y se les otorgue a las personas como Kiara la contención que necesitan y se merecen.

Tan lejos quedó aquel spot de campaña cuando Mauricio Macri se lanzaba como candidato a la presidencia y decía: “Yo te voy a contar lo que no voy a hacer. No voy a sacarle la ayuda a nadie”, mientras que hoy miles de discapacitados viven la odisea por conseguir una pensión que les permitiría tener algo de dignidad.

* Christian González D’Alessandro es abogado y periodista especializado en seguridad social y personas mayores.

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