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Excarcelaron a Miryam Bogado, la joven acusada de matar a su hija de 4 meses en Misiones

27 de septiembre de 2019

La adolescente mbya guaraní estaba detenida en una comisaría desde febrero con prisión preventiva. Su abogada explicó a minutouno.com cómo seguirá la causa.

La decisión fue tomada por el juzgado de Instrucción N° 7 a cargo del Carlos Giménez, quien en febrero dictó prisión preventiva a la joven de 19 años y la imputó por “homicidio calificado agravado por el vínculo”, sin tener determinar la causa de la muerte de la beba.

Miryam Bogado
Miryam Bogado fue liberada tras llevar 7 meses presa acusada de matar a su hija de 4 meses
Miryam Bogado fue liberada tras llevar 7 meses presa acusada de matar a su hija de 4 meses


Desde el juzgado nos confirmaron que hoy a las 11.30 la llevan a Miryam para notificarle su excarcelación”, explicó a minutouno.com la abogada de la joven, Roxana Rivas.

"Ella está muy contenta porque todavía no se lo esperaba, así que fue una hermosa sorpresa", aseguró la Rivas.

La abogada explicó además, que aunque la joven recuperó la libertad, el caso no cerró y continuará la investigación. "Ella sigue supeditada a la causa. Nosotros vamos a trabajar por su sobreseimiento y esperamos que no se llegue a juicio. Queremos que la dejen de perseguir con esto", dijo.

Quién es Miryam y porqué estuvo presa

Miryam es parte de una comunidad mbya guaraní. Habla poco. Le cuesta comunicarse fluidamente en español y por su bagaje cultural no comprende del todo el proceso que está viviendo. A sus escasos 19 años, ya atravesó tres partos. Tiene un nene de 4 años, cuyo padre está ausente y hoy cuida la abuela, y el segundo falleció al igual que E., hija de Cristian Martínez - también de 19 años-.

E. nació de forma prematura y con problemas de salud a fines de 2018. El testimonio que dio a la justicia la Dra. Myriam Piriz, directora del hospital de San Ignacio, asegura que la recién nacida tuvo “un paro cardiorespiratorio” y en sala de partos fue reanimada “mediante el procedimiento cardiopulmonar manual, donde se le pasó oxígeno”.

Por las complicaciones se la derivó al Hospital Madariaga de Posadas. Allí estuvo 45 días en incubadora. Tendría secuelas neurológicas y problemas respiratorios. Pese a que la nena no tenía “reflejo de succión” y debía ser alimentada por una sonda, la dieron de alta.

Con todos esos cuidados especiales pasó a vivir en una vivienda precaria en la comunidad indígena “Pindoity” situada en el paraje “Teyú Cuaré” de la localidad de San Ignacio, a 50 kilómetros de Posadas. Un mes después, E. murió.

Miryam Bogado
Miryam Bogado fue liberada tras llevar 7 meses presa acusada de matar a su hija de 4 meses
Miryam Bogado fue liberada tras llevar 7 meses presa acusada de matar a su hija de 4 meses

Unos meses antes del nacimiento de E., Myriam y Cristian se había ido a vivir a la comunidad mbya guaraní “Pindoity” porque allí vivía el hermano de él, quien además estaba casado con la hija del Cacique - autoridad máxima-. Myriam tenía a su familia en otra comunidad aledaña llamada Kokuereí. Ambas forman parte de una extensa red de asentamientos guaraníes que se extiende por un territorio de Misiones.

A fines de enero, E. murió en los brazos de Myriam y ella actuó de acuerdo con las pautas culturales guaraníes: recurre a su cuñado, quien lleva el cuerpo al Cacique y le pide que que “hagan lo que saben”. Después se va a su comunidad de pertenencia, Kokuereí.

Según explicó, Gorosito Kramerl ese ritual se hace a como resguardo ante el “peligro mítico del mboguá o alma telúrica de la criatura”, es decir, la creencia de que el alma del muerto puede aferrarse a sus seres más cercanos si éstos están cera. Al día siguiente quemó la ropa de la niña, como parte de un ritual espiritual.

Todos los testimonios coinciden en que el cuerpo estuvo más de 24 horas a la intemperie hasta que llegó la médica designada a la comunidad. Un médico policial determinó que tenía varias lesiones y todo terminó con la detención de Miryam, que ni siquiera estaba en el lugar. Nunca el juez sospechó, ni imputó, al Cacique, ni a su cuñado, ni al padre de la bebé, ni a quienes estuvieron allí horas después de la muerte.

El juzgado rechazó un pedido de excarcelación sin dar cuenta de la legislación que protege los derechos de pueblos originarios, incorporados en la Constitución Nacional a través del articulo 75 inc 17, en el convenio 169 de la OIT.

Según explicó Alicia, miembro de la CTA Misiones y quien acompaña a Miryam y a su familia durante este proceso, la joven “le cuesta comunicarse fluidamente en español y durante los primeros meses de la instrucción el juzgado no le garantizó el derecho a un intérprete intercultural bilingüe”.

La misma situación se repitió con algunos de los testigos que declararon en el expediente. La defensora aclaró que “las primeras testimoniales, que son las que sostienen la imputación se tomaron sin intérprete. Fueron traducidas por los policías al castellano, no tenemos constancia ni precisión de que lo que haya traducido sea textual”.

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