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"Ni una Menos" traspasa los muros de las cárceles: primer festival para visibilizar la muerte de mujeres en situación de encierro

Por: Laura Guarinoni
05 de octubre de 2019

Si bien no hay cifras oficiales, familiares y organismos sociales denuncian que son muchas las mujeres, lesbianas, travestis y trans que mueren en situaciones dudosas dentro de comisarias, destacamentos, penales e instituto de menores. También sufren torturas, violencias psicológicas y obstétricas dentro de esas instituciones creadas para varones.

Florencia "La China" Cuellar tenía 23 años cuando apareció muerta en circunstancias dudosas dentro de su celda en la Unidad IV del penal de mujeres de Ezeiza en diciembre de 2012. En la madrugada del 24 su papá Alfredo atendió una llamado de la cárcel, las autoridades le dijeron que su hija se había ahorcado porque estaba deprimida. Él no les creyó, conocía a La China y ella misma le había relatado durante los 4 años que pasó encerrada que sufría maltratos por parte de los guardiacárceles y que la habían amenazado. “En cualquier momento me van a matar”, le había dicho en una de las últimas visitas.

Alfredo se negó firmar el acta de suicidio y tardaron nueve días en entregarle el cuerpo de su hija. Más tarde supo por el relato de las compañeras de La China que los agentes del Servicio Penitenciario la golpearon y mientras agonizaba “ la pasearon por el pabellón para mostrarle a las otras presas que pasa cuando una se revela, para adoctrinarlas”. Hoy después de 7 años, el juicio por su muerte sigue en etapa de instrucción. Hay 16 penitenciarios vinculados, pero ni uno sólo procesado.

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Gaby, quien compartió la cárcel con La China, relató a minutouno.com que aquel 23 de diciembre ella estaba en otro pabellón cuando escuchó los gritos de las otras chicas. “Llamé a la celadora para saber qué había pasado y me dijo ´apareció muerta tu compañera Cuellar´. Sentí en ese momento que algo no cerraba y todavía lo pienso. El servicio penitenciario cubrió su muerte, son cómplices”.

La China había caído presa en 2007. Tenía 19 cuando la condenaron a seis años de prisión: fue la única imputada por un pelea callejera entre dos bandas de adolescentes.. Cumplió dos años en la cárcel de menores, que funcionaba también dentro de Ezeiza, y a los 21 la trasladaron a la unidad donde estaba la población adulta. Durante ese tiempo compartió su estadía con Eva Reinoso, quien forma parte del colectivo “Yo no fui” y la recuerda como “una luz dentro de esa oscuridad. Era una piba muy alegre que .siempre te iba a sacar una sonrisa. Esas personas no abundan mucho en la cárcel. Siempre estaba buscando que vivamos mejor y se enfrentaba con quien sea”.

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Violencia Invisibilizada

Eva señaló además que “en las cárceles tanto federales como provinciales las mujeres sufren violencias de todo tipo: física, verbal psicológica y obstétrica, Desde que te levantas a la mañana en un recuento hasta que te vas a dormir. Es un privilegio poder dormir tranquila”. En la Unidad IV las penitenciarias las golpeaban y mojaban con agua fría de noche mientras dormían y solían encerrarlas en “buzones”, lugares de castigo de muy pocos metros en que sólo podían estar paradas o arrodilladas. Alfredo contó que las dejaban ahí por varios días.

“Sufrimos muchas violencias. Se desataban cuando reclamábamos que queríamos salir a la escuela, a trabajar o que no dejaban entrar a nuestras visitas. No sólo era violencia física sino que nos castigaban con las evaluaciones. Nos ponían malas notas en conducta. Eso significaba que de antemano sabíamos que no nos darían la libertad condicional, transitoria o asistida y que nos quedaríamos hasta cumplir toda la condena”, recordó Eva.

Entre el 2009 y el 2013 otras 9 presas fueron asesinadas en el Complejo Penitenciario: Silvia Nicodemo y Romina Leota, en 2009; Noelia Randone y Vanesa Ordoñez en 2010; Alejandra del Valle en 2011 y Yanina Hernandez Painnenfil, Maria Laura Acosta, Cecilia Hidalgo y La China en 2012. Todas aparecieron ahorcadas.

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No existen estadísticas oficiales en Argentina de la cantidad de personas que mueren en situación de encierro por año. Según el último informe de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), una persona presa muere cada 29 horas. Si bien la mayoría son hombres, del total de mujeres que mueren por el aparato represivo del estado el 5.4% son asesinadas en situación de encierro.

Durante 2019 se incrementaron las denuncias de violencia dentro del contexto de encierro. Elsa Medina, de 63 años, falleció en febrero por falta de atención médica en la cárcel de Bouwer, Córdoba. Días después en el mismo lugar Janet López, de 30 años, fue encontrada en su celda ahorcada. Sus compañeras pidieron explicaciones y como respuesta recibieron palazos por parte de un grupo de choque del Servicio Penitenciario. El 3 de agosto de este año Patricia murió esposada a los barrotes de una cama del Hospital General de Agudos Dr. Carlos Bocalandro por un shock séptico. Estaba presa por haber sufrido una emergencia obstétrica.

Las cárceles fueron pensadas para hombres y no contemplan a otros géneros. Muchas veces mujeres tienen que vivir con sus hijos entre el hacinamiento y la violencia. Eva, quien hoy da talleres en el Penal de Suarez que es mixto, contó que allí se ve como los varones circulan por toda la unidad mientras que las mujeres están en un lugar más reducido, más controlado. “La situación es alarmante, te enteras todas las semana que murió alguien porque no lo atendieron, le dieron mal la medicación o que se mató porque no lo aguantó más el encierro”.

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Primer Festival Ni Una Menos en las cárceles también

Desde la muerte de La China, Alfredo comenzó una lucha en contra de los abusos y la violación de los derechos humanos en cautiverio. Cada año organiza la marcha en contra el gatillo fácil y en agosto un encuentro para recordar a su hija y reclamar por justicia.

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“Este año decidimos aprovechar el impulso del movimiento de mujeres y traspasar los muros de las cárceles y pedir por ´Ni una menos´ ahí también. Ante el silencio y la poca visibilización, organizamos el festival para solidarizarnos con quienes a diario sufren torturas, sometimientos, traslados compulsivos, discriminación y aislamientos dentro de las cárceles”, contó Alfredo.

El evento se lleva a cabo en el salón Pueyrredón este domingo a partir de las 16hs y la entrada es un alimento o artículo de higiene para las presas.

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