Día de la Madre: cada vez más mamás crían solas a sus hijos

20 de octubre de 2019

De acuerdo con las cifras de CIPPEC, aumentó el porcentaje de familias con un solo adulto, generalmente mujer, entre 1986 y 2018. Sin embargo, las políticas públicas continúan respondiendo al esquema familiar tradicional.

El porcentaje de familias con un solo adulto pasó de representar el 12%, en 1986, a 19% en 2018. En la mayoría de los casos, se trata de madres que no han elegido voluntariamente criar solas y que enfrentan las responsabilidades de la maternidad junto con su trabajo fuera del hogar.

Por otra parte, en ese mismo período, la cantidad de hogares conformados por mamá, papá e hijos (la llamada “familia nuclear”) cayó respecto del total de familias. Mientras en 1986 el 47% de los hogares constaban de madre, padre e hijos, actualmente solo el 35% responde a ese esquema.

También se redujo la proporción de las llamadas “familias extendidas” (por ejemplo, con tíos y abuelos) con hijos. En cambio, se duplicaron los hogares en los que vive una persona sola. Además, los hogares con un solo proveedor varón disminuyeron significativamente, de 65% en 1986 a 35% en 2018, mientras que aumentaron los hogares de dos proveedores en el mismo período (de 29% a 40%).

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Estas tendencias generales esconden diferencias según el nivel socioeconómico. La amplia mayoría de los hogares de menos ingresos siguen estando compuestos por familias con hijos (en 1986, el 86% de los hogares tenían hijos; en 2018, el 87%). Pero se duplicó la proporción de hogares con un solo adulto a cargo (de 14% a 31%), mientras que la proporción de hogares nucleares con hijos cayó en 15 puntos porcentuales (de 60% a 45%).

En cambio, entre los hogares de mayores ingresos, cayó fuerte la proporción de ellos con hijos (de 58% en 1986 a 36% en 2018). La familia nuclear tradicional con hijos pasó de representar el 40% de los hogares (1986) al 26% (2018). En contraste, se casi duplicó el porcentaje de hogares de una sola persona o de parejas sin hijos (de 32% a 60%).

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Políticas: tiempo, dinero y servicios para cuidar

A pesar de estos cambios, las políticas públicas continúan respondiendo al esquema tradicional familiar, que se aleja cada vez más de la realidad. El crecimiento de los hogares monoparentales y de los hogares con dos proveedores resalta la necesidad de crear esquemas de políticas de cuidado que promuevan un sistema de corresponsabilidad social que fomente una distribución más equitativa entre mujeres y varones del trabajo vinculado a la crianza, el cuidado y a las tareas domésticas.

El Estado debe tener un rol activo en garantizar el derecho de las personas a cuidar y ser cuidadas. Esta necesidad se vuelve aún más acuciante en los hogares de menor nivel de ingresos, que cuentan con menos recursos para afrontar el cuidado de manera privada.

De acuerdo con el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), urge ampliar la cobertura de espacios de crianza, enseñanza y cuidado de calidad dirigidos a la infancia. También es necesario modificar el régimen de licencias por nacimiento o adopción para que sea universal, promueva la coparentalidad que sea adaptable a los distintos tipos de conformaciones familiares. Además, hay que universalizar y fortalecer las transferencias monetarias a hogares con niñas, niños y adolescentes.

Estas medidas, además de contribuir a una mayor equidad entre mujeres y varones y a una distribución más justa del cuidado, tienen el potencial de reducir la pobreza (especialmente la que afecta a los niños) y la desigualdad.

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