-

-

Una transición y tres urgencias

30 de octubre de 2019

El gobierno de Alberto Fernández tendrá tres urgencias económicas que atender desde el 10 de diciembre, apenas jure ante la Asamblea Legislativa y reciba los atributos del mando, que pasan por formalizar la administración de las reservas internacionales, sentarse a renegociar la deuda defolteada por la gestión de Mauricio Macri y poner en marcha el aparato productivo para salir de un a de la recesión más largas y profundas que atraviesa el país desde el regreso de la democracia.

La transición política comenzó el lunes con el desayuno que compartieron el presidente saliente, Mauricio Macri, y el electo, Alberto Fernández, en el que se intentó bajar el nivel de confrontación alcanzado durante la campaña electoral, aunque las usinas del PRO siguieron activas en las redes sociales sembrando dudas sobre la elección, estigmatizando votantes del Frente de Todos y anunciando que pronto regresarán.

En cambio, la transición económica la inició unilateralmente el Banco Central o tomando una serie de medidas que en forma aislada parecen responder a las inquietudes planteadas por Alberto Fernández y su equipo económico pero que al observar su instrumentación están destinadas a generar mayor incertidumbre en el mercado de cambios y meter otro factor de presión a la inflación de los próximos meses.

El BCRA dispuso desde noviembre garantizar una tasa de Leliq de 63% (cinco puntos menos que la vigente) y reducir los encajes remunerados a los bancos, inyectando unos $140.000 millones de pesos en la economía.

Esa medida que puede asociarse con la idea de bajar la tasa y movilizar el crédito para poner en marcha la economía no tendrá ese efecto en la medida que no hay voluntad de garantizar una tasa de plazo fijo que obligue a los bancos aún a pérdidas a retener pesos en el sistema ni una resolución que cree líneas de créditos productivos con tasas subsidiadas.

En cambio, armado como está, son recursos que irán a la especulación financiera en busca de garantizar tasas de rentabilidad que le ganen a la expectativa de inflación y devaluación.

Las tres urgencias pueden describirse como:

-Cepo

El BCRA limitó la venta de dólares a simbólicos u$s200 por mes por Cuit. Ahora habrá que poner orden y prioridades para que los pocos dólares que quedan en las reservas del BCRA puedan ser utilizados para garantizar los insumos que requiere la economía y afrontar los vencimientos de deuda.

- Default de la deuda

Macri entrega el país en default y dependiente del FMI. La prioridad es reestructurar con los acreedores privados y renegociar después con el FMI. Y esa negociación se tendrá que encarar contrariando la lógica del mercado que exige ajuste y superávit fiscal como prenda de cambio.

Nada de eso estará sobre la mesa, por lo que la fortaleza política tendrá que ser superior a las amenazas del mercado y el FMI

- Recesión e inflación

La economía llega con una recesión de año y medio y una inflación acumulada de 250%. La prioridad es desarmar la bomba de las Leliq y poner esos recursos a disposición del aparato productivo sin que generen presión sobre el dólar o sobre la inflación.

Paralelamente se tendrá que trabajar para recomponer los ingresos de los trabajadores y jubilados, que perdieron más de 19% de su poder adquisitivo solo en el último año y serán el primer motor de reactivación.

Temas