Someten a un análisis de ADN a todos los hombres de un pueblo para resolver el crimen de una nena

26 de noviembre de 2019

Claudia Ruf desapareció el 11 de mayo de 1996, cuando paseaba al perro de un vecino en Grevenbroich. Su cadáver apareció días más tarde.

La población masculina de Hemmerden en Westfalia del Norte, un pueblecito de 2.500 habitantes, en Alemania, fueron sometidos a análisis de ADN para resolver el horrible asesinato de una niña de 11 años de la ciudad occidental de Grevenbroich hace unos 23 años.

La niña, Claudia Ruf, fue secuestrada, violada y ahogada por un asesino anónimo en 1996 en un caso que conmocionó al país y fue muy publicitado en ese momento. Su cuerpo fue encontrado en Euskirchen, 70 kilómetros (43 millas) al sur de Grevenbroich.

Todos los hombres que tenían al menos 14 años en 1996, también los que desde entonces han cambiado de residencia, fueron llamados a participar en las pruebas de ADN. Los agentes de policía a principios de este mes fueron de casa en casa para entregar invitaciones y responder preguntas. También tuvieron un puesto en la plaza de la iglesia en el distrito Hemmerden de Grevenbroich para informar a los residentes sobre la prueba de ADN en masa.


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En total se le tomarán muestras a 900 hombres y según explicaron las autoridades, se encontraron rastros de ADN del autor en el cuerpo de la niña y que esperan que la prueba en masa los lleve al asesino.

Si bien es poco probable que el asesino real ofrezca ADN, los investigadores esperan que un pariente pueda someterse a pruebas y, a través de esos resultados de ADN relacionados con los encontrados en el cuerpo de la niña, los lleve al autor, explicó la policía a los residentes.

Hemmerdem se extiende en poco más de diez kolómetros cuadrados. Es el típico pueblo en el que nunca pasaba nada hasta aquella tarde de sábado, hace ya 23 años. El 11 de mayo de 1996, Claudia desapareció cuando paseaba al perro de un vecino en Grevenbroich.

La nena regresó solo a casa y el pueblo entero la buscó hasta que, dos días más tarde, unos paseantes encontraron su cadáver, parcialmente enterrado y desnudo, a 70 kilómetros de distancia de su casa. El asesino había intentado quemar el cuerpo pero, posiblemente por las prisas, quedaron huellas genéticas sin destruir.

"La vida en el pueblo no ha sido la misma desde entonces. Aquí se conoce todo el mundo. Esa familia quedó destruida y entre la gente ha quedado una especie de desconfianza por sospechar que hay un asesino así entre nosotros", aseguró un vecino del pueblo, Josef Hillenbrandt.

"Después de más de 23 años, hay una gran posibilidad de resolver el triste destino de mi hija. El autor del crimen ha sido capaz de esconderse entre nosotros demasiado tiempo", dijo. "Es hora de hacer justicia. Nos llena de esperanza esta respuesta, ha venido mucha más gente de la llamada, hombres de otros pueblos, y eso nos ha hecho sentir que no estamos solos, que aunque sea un pueblo pequeño sí importa lo que aquí suceda", manifestó el dueño y camarero del único bar en muchos kilómetros a la redonda, el Hill Billy.

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