"¿Creés en las vidas pasadas y futuras?", pregunta Claudio María Domínguez

28 de diciembre de 2019

El conductor de Hacete Cargo por C5N te interpela.

Amigos queridos, somos seres espirituales viviendo una experiencia humana. Esto significa que nuestro ser, lo que realmente somos, va experimentando vida tras vida, encarnación tras encarnación, aprendiendo y evolucionando, según la explicación Kármica. Acá viene un primer parámetro de consideración, para la gran mayoría de los habitantes del planeta, la reencarnación es parte básica de su enseñanza espiritual, en nuestro occidente, el tema tiende a ser más controvertido, se habla de merecimiento según las acciones, pero sólo de este plano y un cielo o un infierno.

Los más dogmaticos se mantienen en esta postura, y aquellos que no se conforman con un Dios que en forma quizás ilógica, decide que un niño muera a los tres años y vivan Videla, Bush y grandes asesinos de la historia hasta edad avanzada, se vuelcan a la percepción de que esta vida es un granito de arena en la playa del vuelo del alma. Cada uno debería intuir en su corazón, sin creer a ciegas en la creencia ajena.

Cuando era chico y le pregunte a varios curas de mi barrio porque había muerto un chiquito amigo mío atropellado por un auto, todos me respondieron que esa era la voluntad de Dios, y eso me genero un conflicto con un Dios que sin explicación permitía un acto tan brutal. Eso podríamos ampliarlo, a los genocidios, torturas, horrores humanos de la crónica diaria, o a las enfermedades que parecen diezmar a inocentes que ni siquiera tuvieron tiempo de vivir, menos de dañar a alguien como para recibir su merecido. Volviendo a mi casa mi abuela me hablo del karma del merecimiento que se prolonga vida tras vida, como los grados de una escuela que van desde el jardín de infantes hasta los doctorados más sutiles, y que el alma encarna por un tiempo determinado cuando hay necesidad de un aprendizaje corporal, en el cual debemos experimentar lo que le hemos causado a otras formas de vida.

A mí, en lo personal, me cerró mucho más que la historia de un Dios castigador, que dictaminaba sobre quien caerían decisiones tan discutibles, como una criatura con cáncer, y Massera en su casa a los ochenta, por poner solo un ejemplo local y casero. Cuando empecé a leer con el tiempo a grandes seres espirituales, las enseñanzas de Buda, de Rama, de Krishna, Zoroastro, Moisés, Lao Tse, Confucio, Gandhi, Yogananda, la Teosofía, Ramana, Ramakrishna, Gurdjieff, los tibetanos, los chamanes andinos, o grandes pensadores como Sócrates, Platón, Homero, Shakespeare, Victor Hugo, Leonardo y tantísimos mas, todos coinciden en que una vida física es solo el resultado de las acciones que venimos acumulando, y que condicionan nuestro nuevo paso por el planeta para cosechar o saldar, lo que hemos causado en acciones, pensamientos y emociones, en la sucesión de encarnaciones que se necesiten. Una escuela perfecta de la que nadie escapa, sino es amando, amando y amando.

Dijimos que el karma es Acción-reacción. Causa-efecto. o como decía Jesús “El que siembra cosecha”. ¿Pero cómo se explica entonces un niño sufriendo un karma negativo? ¿Cuando realizó una mala acción para tener una reacción siendo muy pequeño, o habiendo recién nacido? Esto se comprende fácilmente si sabemos que venimos evolucionando de muchas vidas, que hicimos de todo, amamos, odiamos, fuimos torturadores, y torturados, mendigos, millonarios, víctimas y victimarios, ignorantes en distintos niveles, amnésicos como decía La Madre Teresa, y ahora recién vamos despertando en forma rápida y sublime al amor que somos. ¿Por qué hay gente que nace tan pobre y otros en la riqueza? ¿Por qué algunos tan enfermos, y otros con un cuerpo rozagante? ¿Por qué algunos viven el abuso desde niños y otros son genuinamente deseados y amados? ¿Por qué algunos nacen en un lugar patético y otros en aparente cuna de oro? ¿Por qué alguien muere a cierta edad, en un accidente y otros durmiendo en paz en su cama?

El karma parecería explicar el porqué de la sinrazón, a menos que se tenga la simplicidad, dicho sin ironía, de aceptar todo sin cuestionarse internamente o sin percibir si hay realidades mucho mayores a las que hemos escuchado y repetido en forma irreflexiva. Amigos divinos, esto da para mucho , mucho más, y vamos a seguir con el tema, básicamente en las dudas que provoca en nuestro occidente llamado cristiano, y otras explicaciones históricas sobre las enseñanzas karmicas que fueron cortadas o suprimidas directamente en textos religiosos por el poder de turno. Mientras, una perlita, en Mateo 17, Jesús les dice a los apóstoles que Juan el Bautista ha regresado en el cuerpo de Elías, el profeta, y ellos no lo habían reconocido, hasta que él se los hizo comprender. Gracias por existir.

¿CÓMO NOS AFECTA EL KARMA?

Siempre decimos "Todo vuelve multiplicado". Eso es karma; acción-reacción; causa-efecto. Jesús diciéndolo para todos los tiempos: "El que siembra cosecha".

El karma no es malo ni bueno, es neutro. El karma es lo que es, todo lo que uno genera y hace, cada situación, cada actitud, cada pensamiento, cada emoción, cada palabra, cada decreto es una energía, que genera una reacción en el universo. Los genios le llaman energía vibratoria. Todos somos moléculas, átomos, vibrando en el vacío; solo que ante los ojos humanos parecemos sólidos. Si nos mirásemos con un microscopio potente de alta complejidad, veríamos que el ultimo protón de la última molécula nuestra, está vacío; ni siquiera nos tocamos, sólo que para los sentidos tan bajos en su vibración, vemos que todo está duro, sólido y compacto. Pensar que cuando uno se está matando con otro o amando, ni siquiera se está tocando. Cuánticamente, los genios nos dicen que en realidad no somos nada, mientras que para el amor somos todo, porque la energía está funcionando sólo por amor.

Entonces el karma es todo aquello que hacemos, sentimos o pensamos, y que atrae automáticamente una consecuencia, la famosa ley de causa y efecto. Toda acción tiene una repercusión en el universo y por ende en nuestra propia vida.

El karma es neutro, es decir, tan bueno, o tan malo como lo que estamos o estuvimos realizando. Que nosotros estemos acá escribiendo esto o que ustedes estén ahí leyéndolo, es karma. Todos estamos en distintas situaciones kármicas, según el nivel de conciencia adquirido como resultado de muchas idas y venidas al planeta.

Nuestro presente es resultado de los hechos que en el pasado hemos causado, y lo que llamamos futuro, con cierto viso de irrealidad porque aún no ha llegado, dependerá de lo que estemos generando en este instante, del amor o el daño que causemos a otras formas de vida.

Entonces ¿Cómo modifico el karma que ya he generado y que invariablemente voy a tener que vivir, si en este momento estamos viviendo las consecuencia de lo que ya hemos hecho?

Ustedes dirán: si yo no lastimé a nadie en esta vida, ¿por qué me está sucediendo tal o cual cosa?

Pasamos a entender que esta vida quizás no es la única vida y que uno viene arrastrando karmas de muchos planos de existencia en una rueda de evolución.

Pregúntense: ¿Por qué una persona nace sin piernas y otros son atletas olímpicos?, ¿Por qué en la inundación muere un chiquito y ustedes están ahí eligiendo comprender esto y tienen dónde dormir y comer?, ¿Por qué el tsunami mató a 200.000 en Tailandia y acá no llegó? ¿Por quécae un avión y tantos otros llegan a destino? ¿Por qué una persona va en medio de una revolución y las balas le pasan y no lo tocan y a otro lo agarra una bala perdida en el medio del campo? ¿Por qué frente a un mismo cáncer una persona se va y otra se queda y lo revierte?

¿Dios dispuso esto? ¿Dijo, a estos les voy a dar otra chance y a estos otros los voy a matar ? Tenemos que entender claramente que uno genera consecuencias según los actos que vive; tenemos que ya ampliar la mente y decir: -Pero entonces esta vida no es la única, es un granito de arena de todas las que hemos estado transitando y de las que nos tocarán aún, en este código evolutivo que no cesa. ¿Hasta cuándo? Hasta que uno quiera cortar el juego kármico.

De los 6500 millones de habitantes, 5000 millones entienden el karma, son criados al menos escuchando que venimos de tantas vidas y seguiremos atándonos a tantas otras según los merecimientos. Justo en nuestro occidente cristiano, con 1500 millones de habitantes, no se habla de la encarnación del cuerpo; se dice, si, cielo e infierno, si te portas bien vas al cielo, si te portas mal al infierno. Es esta y la vida eterna, o el fuego eterno, pero coinciden en el merecimiento. La única sutileza es que si esta vida es la única ¿por qué hay tanta diferencia en esta vida? ¿Quién dispuso que unos sí, otros no, que uno es sano y feliz y el otro parece olvidado por Dios?

¿Por qué en el occidente cristiano no se habla del karma? Parece que se habló, y mucho, pero se lo censuró mucho, en los textos sagrados según los popes de ese momento, cuando el poder religioso y el poder secular eran lo mismo.

En el concilio de Nicea, que se llevó a cabo en el año 325 después de Cristo, se decidió quitar de la Biblia grandes párrafos que no le convenían a los poderosos de turno.

Claudio María Domínguez

A la gente había que decirle que esta vida era la única; entonces si en esta vida hacían lo que la iglesia indicaba, soportando presiones, inculcando miedos y culpas por intereses económicos y el manejo del poder, se ganarían el cielo; y si no cumplían con los mandatos del dogma, irían al infierno de cabeza.

Si en cambio, a la gente le hubiesen explicado que venimos con merecimientos vida tras vida, hubiera sido al menos más audaz para creer en su propio mandato interno.

Pero quedaron párrafos muy brutales en la Biblia, que son en los que los grandes estudiosos de la religión se regodean, donde se explica el karma.

Por ejemplo, cuando le llevan a Jesús a un chiquito ciego de nacimiento y le preguntan por qué, si fue por su propio pecado o por el de sus padres. Jesús contesta: -Nadie paga pecado ajeno, cada uno recibe lo que cada uno causa.

¿En qué momento el chico dañó a alguien? Porque si hubiese regresado de la guerra a los 20 años habiendo cegado a unos cuantos, sería un castigo lógico; pero había nacido ciego, ¿a quién le causó un perjuicio que tuviese que saldar ?

En otra ocasión Jesús le dice a los apóstoles: ¿quién dice la gente que Yo Soy? Y le contestan: -Maestro, dicen que sos el espíritu santo, dicen que sos Juan el Bautista, dicen que sos la encarnación divina, el rey de reyes, la zarza ardiente, y Jesús les dice: -Soy todos esos y muchos más.

Él a su vez, les pregunta: ¿Dónde está Elías? Ellos sorprendidos, le dicen: Maestro Elías murió hace mucho tiempo! y Jesús les contesta, que es Juan el Bautista que ha vuelto y no lo habían reconocido.

Nicodemo, era uno de los apóstoles más jóvenes a quien Jesús tenía como uno de sus favoritos. Los demás apóstoles le plantearon por qué lo privilegiaba tanto si se trataba de uno de los más jóvenes e inexpertos entre ellos; a lo que Jesús les respondió: "De los más jóvenes e inexpertos, ahora. Es de los que llevan más tiempo yendo y viniendo conmigo".

Otro pasaje interesante es cuando Nicodemo preguntó qué tenía que hacer para salvarse, a lo que Jesús le respondió que tenía que volver a nacer. Y añadió: -Quién no renaciere de cuerpo, no conocerá su alma.

Volviendo a la parte práctica, una buena pregunta sería: ¿hay que creer en el karma para estar bien? Es que nadie puede escapar de su propio karma, por eso se considera que lo que estas pasando en este momento, es lo que has venido generando.

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¿Qué hago si yo no sabía? Si yo era ignorante, ¿por qué tengo que tener esta proclividad genética, tal enfermedad?, ¿por qué me abandona mi pareja maltratándome? ¿por qué fui abusado por un familiar?, ¿entonces quiere decir que en otro plano debo haber hecho lo mismo y ahora estoy saldando las asignaturas pendientes de lo que todos tenemos que experimentar según lo que hemos causado?

¿Tenés que creer en eso? No.

Si a vos te hace bien creerlo y te resuelve tu historia, si, es una opción perfecta a tanto oscurantismo de siglos o a decir Dios sabrá porque sucede lo que se hace intolerable para la mente.

¿Qué otra explicación sino para los que tienen un accidente y muere uno y el otro no? no cierra la explicación de la voluntad de un Dios que juega a las cartas los destinos de millones de personas.

Venimos experimentando karma acumulado, vida tras vida, hasta que podamos terminar con el, transmutarlo, trascenderlo.

El karma que ya está en movimiento es como una flecha que ha sido disparada. La flecha va a caer, caer significa que no necesariamente te va a dar en el corazón y te va a matar. Es decir, nadie puede detener el karma que ya hemos generado, lo que se puede hacer es comprender el juego kármico como para que las consecuencias de ese karma que venimos arrastrando, que fue generado en un estado de inconsciencia y de adormecimiento durante varias vidas, sea muy tolerable y compensada.

Entonces la flecha, como concepto poético, que te hubiera dado en el corazón y te hubiera matado, no te va a dar en el corazón sino en alguna otra parte del cuerpo, y no te va a causar daño letal, sino que te enviará por ejemplo, tres meses al hospital, o con alguna quebradura que al impedir tu movimiento externo te lleve mas rápido a la introspección, a entender los sucesos de una vida y el cambio rotundo, brutal, extraordinario, que se impone aquí y ahora.

Sai Baba nos dice: un acto de comprensión, de compasión, de caridad, de servicio por día, limpia diez negatividades kármicas acumuladas del pasado. Y vas a tener una vida muy apacible, magnifica, en comparación a lo que tu karma acumulado hubiera atraído.

Atrévete a ser el creador de tu vida. Aquel que sabe las reglas del juego kármico, aquel que no es jugado por el karma inevitablemente, aquel que a conciencia dice ahora genero y creo mi historia, ahora decido escribirme los capítulos, soy el autor de mis personajes, y elegir, incluso, cómo vivir y cómo irse de esta vida.

La gente que entra en control del juego kármico elige cuándo dejar el cuerpo y en qué circunstancia y dónde se irá yendo en cada plano evolutivo.

Claudio María Domínguez

¿CÓMO CORTAR EL KARMA NEGATIVO?

¿Cuándo cortamos ese juego kármico? Cuando ya no tenemos más deseos, más apegos, más expectativas. Cuando decidimos controlar a la mente, y estamos en el presente.

Entonces, el círculo se cierra cuando ya no queremos vivir en el pasado ni en el futuro, vivir aquí y ahora, no tener más deseos, expectativa, ilusiones…

El juego sólo cesa, si te mantienes en ese estado, haciendo que tu vida se convierte en un eterno presente.

Todos entonces preguntan si hay que reencarnar nuevamente. Ahora pasa a ser tu elección. Ahora tú eres el amo, no es más la mente.

Si quieres reencarnar, pero con otros propósitos, puedes hacerlo. No hay más necesidad de volver, como también es verdad que podemos ir a otros niveles de conciencia.

Se puede volver, porque uno es el dueño de sus creaciones; pero no podemos mentirnos nunca más en esas decisiones, sino la ley de causa y efecto, no cesa jamás.

Se puede volver conscientemente, a hacer servicio, a ayudar a que más almas despierten, que es lo que vienen haciendo cíclicamente los Maestros, que encarnan, para hacerle entender a tanta conciencia colectiva, como regresar a la fuente. Se vuelve, en esos casos, sin expectativas, ni deseos… sólo por amor.

Las creaciones mentales son tantas como posibilidades haya, y como creaciones mentales estemos dispuestos a tener.

Cuando se entiende esto y se supera el juego del karma, uno crea a conciencia los mundos en que quiere estar, y las condiciones y los seres que nos acompañan.

Uno elige experiencias según su grado de conciencia, sabiendo que no dejan de ser creaciones del alma en su recorrido. La verdad está más allá de todo ese viaje.

La verdad es el comienzo y el regreso a ese comienzo. Claro que hay niveles de conciencia; pero la Conciencia universal, el todo, sólo es Uno.

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