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Agua fesca y sillas para los abuelos que hacían fila por el bono: el gesto solidario de una tienda tucumana

28 de diciembre de 2019

Las altas temperaturas hicieron que la espera por recibir los 5 mil pesos se transformara en un calvario hasta que recibieron ayuda por la empatía del dueño de una tienda y sus empleados

Este viernes era la fecha prevista por el Gobierno para que jubilados y pensionados que cobran menos de 19 mil pesos reciban la primera cuota del bono navideño, la cual correspondía a cinco mil pesos. Por este motivo, en varios bancos del país se observaron largas filas desde temprano en horas para poder acceder al monto estipulado, incluso bajo el rayo del sol y ante un intenso calor que se padeció en varios puntos del país.

En la ciudad tucumana de Concepción, Doña Felisa, de 68 años, viajó junto a su hija, Verónica Heredia, desde Alpachiri en un auto rural. Cada pasaje les costó 60 pesos y a las 8:30 ya estaban ubicadas en la fila del banco junto a los demás jubilados. Como ellas, también lo hicieron jubilados de las localidades de Aguilares y Monteros.

Allí estuvieron de pie hasta las 15 y sin poder protegerse del calor. “Si tenías que dejar la fila para ir a comprar agua podías perder tu lugar”, explicó Verónica a ElTucumano.

El alivio llegó en manos de la solidaridad de los propios vecinos del banco y especialmente de los empleados de “La oferta”, una tienda ubicada en Concepción, donde se ofrecieron a llevarles agua y algunas sillas a los jubilados mientras aguardaban en la fila.

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Sin embargo, pasadas las horas, las noticias no fueron buenas para varios de los jubilados. Después de siete horas y media de hacer la cola, desde el banco le informaron a Verónica y a su madre que el dinero no se había depositado, responsabilizaron a la Anses e indicaron que el bono iba a estar disponible recién con el sueldo de enero.

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Según contó Verónica, la mayor parte de la jubilación de su madre –que en todo este tiempo nunca superó los 14 mil pesos- va destinada a la compra de medicamentos y a la economía familiar. “Además de los remedios es imposible pagar las boletas. De luz nos llegó 9 mil pesos, y no tenemos ni un aire acondicionado, solo prendemos el ventilador. Imaginate si tuviéramos aire”, relató.

En cuanto a la situación vivida en el banco, opinó que “faltó información” y “se instaló la idea en los abuelos: ‘si no cobraban hoy, no cobraban más’. Y fueron todos el mismo día, convencidos de que iba a cobrar. La mayoría lo hizo, pero algunos fueron solo con el pasaje de ida, gastaron la plata del de vuelta en una botella de agua, no cobraron y tuvieron que pedir para volver a sus casas”.

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