Un feliz fin de año judicial

30 de diciembre de 2019

Este diciembre fue distinto. Tuvimos un día 10 –día de los Derechos Humanos- que nos regaló un nuevo Gobierno. No fue un día más sino el comienzo de la esperanza del cambio, al punto que parecía que Comodoro Py no era tan feo para quienes lo transitamos estos últimos 4 años y sufrimos las arbitrariedades, principalmente de los juzgados federales y de algunas fiscalías que habían guardado celosamente la Constitución dentro de la caja de seguridad sin abrirla.

Y quien asumió la Presidencia es un colega que bien conoce el funcionamiento de la justicia, que también la ha sufrido y que en su discurso mostró la necesidad de cambiarla.

El primer paso ha sido importante: se promueve como Procurador General a quien –como Juez Federal- demostró independencia y formación, quien fue uno de los pocos que honró la Justicia en Comodoro Py. Y esto es importante porque puede significar la doctrina que yo llamo "de las consecuencias" o de "quien las hace las paga". Porque la justicia que hasta hoy tenemos es fruto de su propia historia, que yo llamaría "de los panqueques".

Tradicionalmente, incluyendo a quienes fueron jueces durante la dictadura, ante un cambio de gobierno rápidamente cambiaban y se adaptaban a la nueva época sin que sus cargos fueran puestos en duda, sin que pagaran por lo que hicieron y/o por lo que no hicieron, que posibilitaran la subsistencia de gobiernos de facto y que hoy estén gozando de su jubilación.

Quien honró el cargo ha sido promovido, ahora faltaría que los conocidos jueces arbitrarios paguen por lo que hicieron, porque cometieron delitos, no sólo prevaricaron dictando resoluciones ilegales, sino que también cometieron privaciones ilegítimas de la libertad –el principal ejemplo es el de Carlos Zannini, que fue privado ilegítimamente de la libertad en el caso de la denuncia de Alberto Nisman por el Memorandum con Irán-, lo que fuera confirmado por la Cámara Federal y por la Cámara de Casación.

Y esto en una causa que 1 año antes había sido rechazada por otros Jueces de la propia Justicia Federal.

¿Estos jueces pagarán las consecuencias de sus actos? O se irán a gozar de su privilegiada jubilación, como siempre antes sucediera? ¿Habrá algún Fiscal que promueva la investigación de esos delitos?

Ese sería el comienzo del cambio, que no consiste sólo en poner en vigencia un Código Procesal acusatorio -que ya rige en muchas provincias-, porque con estos jueces y fiscales su aplicación nada significaría. Se trata de tomar medidas que produzcan un cambio en la cultura judicial, que actualicen la real vigencia de la Constitución y que muestre a quienes hoy integran el poder judicial y a quienes accedan al mismo que su actuación y su conducta como funcionarios va a determinar su futuro, independientemente del cambio de gobierno.

Asimismo debe cambiarse la forma en que ha venido funcionando el Consejo de la Magistratura que de nada sirvió durante toda su actuación.

Este puede ser el comienzo de un año que nos regale una nueva justicia o que ponga las bases para ello.

* Lucila Larrandart es Profesora Consulta de la Facultad de Derecho de la UBA y ex Jueza de Tribunal Oral en lo Criminal Federal.