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Violencia de género: el maltrato animal como mecanismo para hostigar a la mujer

Por: Nadia Barreiro
06 de enero de 2020

La crueldad hacia los animales es usada para atemorizar a las mujeres. En Argentina no existen hogares que alojen a las víctimas junto a sus mascotas. En un caso, la perversión por haber asesinado al gato fue un atenuante en la condena.

En Argentina faltan herramientas estatales para resolver los casos de violencia de género que involucran la crueldad animal. Sucede cuando el hombre se ensaña no sólo con el cuerpo y la psiquis de la víctima, sino también con todo lo que ella ama. Y en ese mecanismo daña a sus animales de compañía, convirtiéndolos en rehenes de ese ambiente hostil.

Las amenazas de matar al perro o al gato si ella se va de la casa, golpearlos e incluso asesinarlos son conductas que se repiten con el fin de detentar poder, ejercer control a través del miedo y hacerla sufrir por medio de terceros.

Teniendo en cuenta que las penas por este delito son muy bajas -la Ley 14.346 de maltrato y crueldad animal establece de 15 días a un año de prisión-, el daño ocasionado es mucho y el riesgo de ir preso con una condena efectiva es muy bajo.

Según un informe de la Oficina de Género, de la Corte Suprema, de los 278 femicidios de mujeres ocurridos en 2018, un 83 por ciento se produjo en contextos de violencia doméstica. Si se toma al maltrato animal dentro de este marco, ¿qué herramientas posee la mujer para preservarse y no tener que elegir entre su seguridad o la de su mascota?

“Una vez que hace la denuncia y relata los hechos en la Oficina de violencia doméstica (OVD) o en la comisaría, hay dos vías. Una es por la Ley 14.346 de maltrato animal para proteger a las mascotas que viven con vos. Y la otra vía, en torno a la violencia contra la mujer específicamente, y si conviven, en el marco de violencia doméstica, este tipo de situación se relaciona con la violencia psicológica. Cuando se habla de violencia física hacia terceros estamos encuadrándolo en el Código Penal”, explica en diálogo con minutouno.com la abogada penalista, especialista en violencia de género, Raquel Hermida Leyenda.

En esta instancia el rol del juez será determinante. Tendrá que detectar la violencia hacia la mujer pero también al animal para dictar una orden de secuestro y resguardarlo.

"Las amenazas de matar al perro o al gato si ella se va de la casa son conductas para detentar poder y ejercer control a través del miedo".

Casos escalofriantes

Hermida Leyenda vincula la crueldad animal con una muestra simbólica de poder. En uno de sus casos, el hombre mató al gato de la víctima y lo dejó en el plato que su novia usaba para desayunar. “Fue una amenaza para ejemplificar que así como había matado al gato y servido de desayuno, la podía matarla a ella. La perversidad fue tenida en cuenta en Tribunales a la hora de la sentencia”, cuenta.

En 2013, este modus operandi de ejercer violencia indirecta se incluyó en la reforma del artículo 80 del Código Penal con la figura del femicidio vinculado, que tiene que ver con crímenes a personas con vínculos afectivos con la mujer. Hermida explica: “Si bien no existen en el Código Penal lesiones vinculadas o amenazas vinculadas, a la hora de dictaminar por amenazas o lesiones, el juez lo considera agravado por el contexto de violencia de género”.

La matanza de un caballo que la mujer amaba o una perra rottweiler colgada en la puerta para demostrar que “el verdadero macho era él y no la perra” son otros casos que recuerda: “Es muy normal esto. Ocurre muy a menudo en la celopatía contra aquellas mujeres solas que tienen una mascota de compañía y él ve al animal como alguien que la distrae de su atención, ya que ella no tiene todo el tiempo para dedicarle a él”.

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Extender la ayuda hacia las mujeres

Diferentes estudios sobre violencia de género y animal arrojaron que la mayoría de las mujeres posponen su salida del hogar para no desproteger a sus mascotas. Algunos de los informes son el publicado en revista científica SAGE en 2007 o la investigación realizada en 2018 por la Coordinadora de profesionales por la prevención de abusos (Coppa), junto al Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (Cepam) y la Oficina para el Estudio de la Relación entre Animales y Humanos (Erah).

A favor de esto, el año pasado se sancionó en Estados Unidos una ley por la cual a nivel federal los animales están incluidos en las órdenes de protección, de modo que se asiste a las víctimas para encontrar refugios de mascotas o incluso instalaciones donde quedarse juntos.

En España, además, funciona el programa Viopet coordinado por el Observatorio de Violencia Hacia los Animales, con el cual se brinda hogar de tránsito o definitivos a las mascotas involucradas en situaciones de violencia.

En Argentina no existe nada de esto. La abogada Graciela Fayt, directora del Instituto de Derecho Animal, aporta su mirada: “Sabemos que las mujeres no solo se quedan por la amenaza de violencia hacia los hijos por parte del maltratador sino también contra los animales. No hay ningún hogar donde puedan ir con sus animales, con lo cual prefieren muchas veces quedarse y terminan muertas o son gravemente agredidas porque si se van el maltratador amenaza con matar a los animales”.

“Es un enorme círculo del cual se está tratando solamente una parte, ya que hasta ahora no se tomó en cuenta el tema de los animales. Tanto los Tribunales de Familia como la Justicia penal debieran dar instrucciones claras al respecto en cuanto a qué deben observar los asistentes sociales en los hogares o ver cómo son tratados los animales. Donde hay violencia contra animales también hay sufrimiento de las mujeres y de los niños”, advierte.

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El problema no se agota en la violencia doméstica, alerta la letrada. “En Estados Unidos, el FBI hizo un estudio de casos de asesinos seriales y todos ellos comenzaron maltratando animales. El maltrato a los animales está más allá de lo relacionado en los casos de violencia doméstica. Está íntimamente relacionado con la violencia social", comenta.

Y agrega: "Aceptamos situaciones de violencia en general contra los animales sin darnos cuenta que eso va elevando el nivel de tolerancia de la violencia social, y vivimos en una sociedad enormemente violenta. Eso ya nadie lo puede discutir. Los casos de agresiones son cada vez más brutales hacia los animales, y así como hay toda una corriente de protección muy fuerte, también hay delitos cada vez más terribles, en particular contra los animales que tenemos más cerca, que son los de compañía, perros y gatos”.

Una condena efectiva

Un avance en Salta fue una sentencia de la jueza Norma Beatriz Vera, quien vinculó a la crueldad animal en un caso de violencia de género.

El hecho ocurrió el seis de febrero de 2018, cuando el acusado –que tenía antecedentes– violó una prohibición de acercamiento y entró a la casa de la víctima. Ella se dio cuenta de que él estaba ahí porque escuchó aullidos del perro en el baño. El hombre estaba ahorcándolo. Desesperada, la víctima le pidió que lo suelte, y tras de un intercambio de insultos y forcejeos, logró salvar al animal, que quedó herido.

En el fallo se menciona la prohibición de acercamiento y la violencia animal. “El concepto de persona incluye en nuestras sociedades pluralistas y anonimizadas también un modo racional de contacto con los animales que excluye los tratos crueles y degradantes, considerando que el respeto hacia los animales por el hombre está ligado al respeto de los hombres entre ellos mismos”, dice el texto. La condena fue de cuatro meses de prisión efectiva por daños, malos tratos a los animales y desobediencia judicial.

El presidente Alberto Fernández creó un nuevo Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad al mando de Elizabeth Gómez Alcorta. Tendrá como misión mejorar, de modo global, los mecanismos de protección hacia las mujeres.

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