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"¿Qué es la felicidad?", pregunta Claudio María Domínguez

01 de febrero de 2020

En tiempos en los que abundan los que hablan de cualquier cosa sin ser especialistas, el conductor de "Hacete Cargo" por C5N pone sus años de estudio para interpelar sobre quiénes somos en la loca vida que llevamos en esta Argentina a veces acomodada y a veces desarreglada.

Amigos queridos, si indagamos en los mensajes de los grandes maestros sobre este tema, veremos que ellos nos explican, especialmente a los occidentales, que lo que nosotros creemos por felicidad, no tiene nada que ver con la verdadera felicidad del ser.

Nos enseñan lo erróneas que son nuestras creencias, porque la felicidad no tiene nada que ver con la obtención de bienes materiales, ni con acuñar cada vez más dinero. Tampoco se relaciona con tener la compañía deseada, ni con el triunfo, ni con la fama, ni con la ambición o el poder, ni con el prestigio. La felicidad está relacionada con nuestra conciencia. La felicidad es un estado de ánimo positivo que surge en el interior de cada persona.

ESTADO DE CONCIENCIA DORMIDO Y DESPIERTO

La experiencia de felicidad depende de tu estado de conciencia o de inconciencia, de si estás dormido o despierto.

¿A qué llamamos estado de conciencia dormido?

Si estás dormido, vas a hacer del placer pasajero tu modo de obtener felicidad. Una felicidad ilusoria, que desaparece en cuanto aparece. Vas a vivir del: “Si me llaman seré feliz, si me invitan a salir seré feliz, si esa persona se fija en mí voy a sentirme feliz, si me compro el último modelo de auto, seré feliz…”

Buscar la felicidad a través de los sentidos, sólo puede proporcionar placeres pasajeros.

La persona adormilada, que vive en un estado mental meramente enfocado en lo físico, solo conoce el bienestar mediante: la comida, el sexo, la compra de cosas materiales, las salidas, las adicciones, etc.

La persona dormida vive cambiando de un deseo a otro y nunca nada le es suficiente para sentir un placer permanente. Una vez que obtiene lo que desea, quiere algo más.

Lleva una vida muy superficial. No tiene profundidad, no tiene calidad. Vive en el mundo de ilusión inconciente, creyendo que su felicidad depende de lo externo.

¿A qué llamamos estar despierto?

A tener la atención en el momento presente. A ser conscientes de lo que está sucediendo instante a instante, sin contaminar el momento del ahora con experiencias del pasado o con las expectativas del futuro. Lograr conectar con el vacío interior es el gran desafío de la humanidad. Vivimos manteniendo un dialogo interno de palabras inconexas que nos mantienen en un adormecimiento peligroso. Nuestra voz interna habla continuamente, si te detenés por un instante y observás ese dialogo, el ruido mental se atenúa. En India dan el siguiente ejemplo: El océano en su superficie está agitado, esa es la mente con su dialogo interno ininterrumpido, sin embargo el océano en su profundidad está en calma al igual que cuando ponemos conciencia al momento presente y observamos lo que estamos pensando, esas palabras internas van disminuyendo hasta sumergirse en la profunda paz del ser.