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Se define la prisión preventiva para ocho de los imputados y la defensa empieza a mostrar sus cartas

13 de febrero de 2020

En la audiencia preliminar encabezada este lunes por el juez de garantías de Villa Gesell, el abogado Hugo Tomei mostró parte de su estrategia.

Las nueve de la mañana fue la hora señalada para el comienzo de la audiencia preliminar donde el juez de garantías de Villa Gesell, David Mancinelli, escuchó a las partes y a los ocho rugbiers imputados y detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosaen la madrugada del pasado 18 de enero.

El tiempo asignado para defensa y querellas fue de 15 minutos para cada una, en una audiencia que constituye un acto puramente procedimental previsto en el artículo 168 bis del código procesal penal bonaerense.

La querella que defiende a la familia de la víctima llegó con un objetivo claro: pedir que se sumen a la calificación legal los agravantes de “homicidio por placer” y “alevosía”. Al tiempo que solicitó que tanto Juan Pedro Guarino como Alejo Milanesi, los dos imputados liberados, vuelvan a ser detenidos por entender que hay elementos probatorios que los comprometen en el crimen.

Pero la sorpresa vino por el lado de la defensa. La primera carta apuntó a la fiscal doctora Verónica Zamboni. Es que el doctor Hugo Tomei sostiene que la noche del domingo 19 de enero cuando sus defendidos se negaron a declarar se falsearon las actas violando el derecho a una justa defensa.

En ese sentido, pidió al juez la nulidad de ese proceso al tiempo que denunció a la fiscal poniendo así en tela de juicio la totalidad de la instrucción. El doctor Mancinelli recogió el guante y elevó la denuncia para que sea investigada.

Pero el doctor Tomei seguiría aprovechando sus 15 minutos ahora para arremeter contra los medios de prensa. ¿Que aduce? Que dada la trascendencia mediática del hecho se le hace imposible ejercer una defensa justa de los imputados.

Pero detrás de ese argumento tan llamativo se escondió el pedido de morigeración de la prisión para sus defendidos. Siguiendo su razonamiento: como el impacto mediático afecta su derecho a la defensa, es necesario que los ocho estén presos en sus casas a resguardo de aquello que los perjudica.

Una especie de estado de indefensión por presión mediática que pareciera ser razón suficiente para que los imputados por el brutal asesinato de Fernando esperen el juicio presos en sus casas.

Por último llegó el plato fuerte: el cara a cara del Juez con los imputados detenidos. Todos tuvieron la oportunidad de hablar con el magistrado que buscó conocer cuál es su estado luego de casi un mes de permanecer detenidos.

Según fuentes que presenciaron ese momento, el arrepentimiento no fue evidente más allá de los dichos de Blas Cinalli (sindicado por testigos como uno de los que pateó a Fernando en el piso) y Matias Benicelli (uno de los que se encargaba que nadie pudiera auxiliar a la víctima). El primero soltó “somos inocentes”, mientras que el segundo arrojó “no quisimos matarlo”.

Esa segunda frase juega como pocas a favor de la defensa de la familia de la víctima representada por el doctor Burlando y el doctor Amendola. Es que ese “quisimos” lleva consigo un nosotros inclusivo. Es decir, nosotros todos, todos lo matamos, todos tenemos algún grado de participación en el asesinato de Fernando. Elemento que configura el principal argumento de esa querella para sostener la imputación de los diez: fueron todos.

Por supuesto que más allá de la especulación respecto del dicho, quienes estuvieron en esa sala pudieron detectar el estado de los imputados y sus conclusiones fueron coincidentes: “se los ve mal por el encierro no por lo que hicieron”.

Con la audiencia finalizada y la pequeña sala de cuatro por cuatro metros de dimensión repleta, el juez Mancinelli informó que mañana tomará la determinación respecto del pedido de prision preventiva de la agente fiscal doctora Zamboni.

Será temprano y casi sin lugar a dudas seguirá el criterio de quien llevó adelante la instrucción: cárcel para ocho y sostener la libertad de Guarino y Milanesi. Mientras, la defensa seguirá mostrando sus cartas para intentar, al menos, mejorar la situación de alguno de sus defendidos.

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