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Coronavirus: la educación en línea como solución en épocas de cuarentena

Por: Pablo Aristizábal
31 de marzo de 2020

La palabra crisis en Oriente está formada por dos caracteres. El primero significa peligro y el segundo oportunidad. La emergencia sanitaria generada por la pandemia del COVID-19, se ha transformado en una urgencia educativa, que exige ante este problema exponencial, establecer una solución de la misma magnitud.

Una situación de semejante impacto como es la que estamos atravesando, puede representar una gran oportunidad para mostrar cuán humanos y sociales somos, afrontando juntos la parte negativa y creando la oportunidad a partir de ella, para acortar la brecha digital y escolar que nuestro país viene sufriendo desde hace años.

Podemos afirmar que la pandemia aceleró los procesos que se vienen dando lentamente en educación. Es conocida la frase que señala que hoy conviven escuelas del Siglo XIX, con docentes del Siglo XX, para alumnos inmersos en una cultura predominantemente personalizada. Es claro que no podemos enseñar ni aprender las habilidades del futuro bajo el modelo de enseñanza tradicional.

El cambio es la única constante en la nueva Sociedad del Conocimiento, y lo que antes representaban brechas, con el arribo de la tecnología de a poco han ido convirtiéndose en abismos, no solo desde lo digital, sino desde los aspectos culturales. En un panorama donde la infraestructura y la conexión presentan un nivel demasiado heterogéneo, es preciso trabajar entre todos los actores, sobre propuestas que brinden una alternativa considerando los diferentes escenarios.

Creo firmemente como educador desde hace ya más de 25 años, que no se trata solo de acumular información. Antes, en la era industrial, bastaba con un solo motor para volar, y esto son las habilidades cognitivas básicas, como la lectocomprensión y las operaciones matemáticas. Sin embargo, ahora para que un avión vuele, necesitamos de más turbinas que promuevan las habilidades superiores, las emocionales y las habilidades digitales. Considero que nosotros podemos aportar a cada una de ellas usando herramientas en línea, porque esta crisis que impacta transversalmente, es a su vez una oportunidad para la innovación y una transformación educativa global que esté al alcance de todos, una auténtica forma de democratizar la educación.

Los estudiantes con la educación en línea, pueden aprender, ejercitar y repasar, las veces que lo necesiten. Lo hacen a su propio ritmo, y además les permite explorar diferentes áreas para profundizar en los temas que les interesan. Los docentes, antes de la clase pueden recomendar un contenido para optimizar los encuentros, o bien utilizar los contenidos como disparador del tema que van a tratar. Además, estas herramientas sirven como refuerzo de lo enseñado y ayudan a los padres a encontrar lo que necesitan y acompañar el aprendizaje de sus hijos a través de tablero de seguimiento, o compartiendo una película escolar juntos.

La tecnología en ese sentido no debe pensarse como un fin. No se trata de enviar archivos para imprimir en las casas, donde por otro lado muy pocos hogares cuentan con impresoras. Sino que estamos ante la posibilidad de repensar la clase, reflexionar como docentes de qué forma podemos generar un contexto enriquecido que se potencie con el medio digital. Tal como lo es la escuela, la tecnología es un medio, y como tal, debemos pensar qué contrabandeamos a través de él. Esta contingencia que nos atraviesa, nos arranca de nuestra zona de confort, y se ha convertido en una gran oportunidad para que nos replanteemos la metodología, la pedagogía, la mejor forma de hacer llegar a los chicos los conocimientos. Que asegurar la continuidad académica, no implique intentar forzar viejas prácticas a un nuevo escenario, sino crear nuevas respuestas que nos permitan optimizar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Esta transformación entonces implica encontrar herramientas que faciliten las tareas, que posibiliten un aprendizaje significativo; corremos con la ventaja que en todos los hogares se cuenta al menos con un celular, por lo que la estrategia digital no requiere de una gran infraestructura para ser implementada.

Soluciones como la Khan Academy, Educatina, Coursera, nos ayudan desde antes que la crisis se desatara, a aprender algo nuevo. Nuestros estudiantes ya estaban ahí, ahora es el turno que nos sumemos como docentes nosotros.

Para que un cambio se incorpore, requiere que se convierta en un hábito; así como dicen que para ser piloto se necesitan contar con 21 mil horas de vuelo, una transformación digital en la educación requiere de una continuidad, un cambio en el modelo mental, que se aplique de forma cotidiana. Nuestro objetivo es facilitar este proceso de cambio para las instituciones educativas, de modo que ya puedan comenzar a trabajar con soluciones pedagógicas digitales, que posibiliten un aprendizaje personalizado, autónomo y creador. Iniciativas como Aprender en Casa, buscan apoyar este cambio cultural para estar a la altura de los desafíos que demanda la nueva Sociedad del Conocimiento. Para que pasada la crisis, no pensemos en tecnología, sino que nos redescubramos como docentes, y así como no recordamos cómo nos comunicábamos antes de WhatsApp, esta transformación persista en pos de enriquecer los procesos de enseñanza y aprendizaje, como un aporte concreto a la equidad educativa.

Pablo Aristizábal es emprendedor tecnológico y creador de la iniciativa Aprender en Casa, que cuenta con más de 30 mil contenidos educativos trilingües. En 2009 desarrolló la plataforma Aula 365 durante el pandemia de la gripe A N1H1, donde las nuevas tecnologías se convirtieron en un aliado estratégico ante la emergencia sanitaria.