Meditación de la salud y la armonía

08 de abril de 2020

Para los que la están pasando mal y tienen ganas de comerse un gerente, un jefe o un empresario porque no les parece ético como reaccionan ante la pandemia de coronavirus, Claudio María Domínguez propone que entres y salgas cuando quieras del grupo de tu cuarentena.

Sentate en un lugar tranquilo con la columna erguida. Inhala profundamente y exhala suavemente. Concentrate en respirar tranquilamente de este modo varias veces.

Si hay pensamientos que van y vienen, dejalos pasar y te volvés a conectar con la quietud intetior.

Visualizá el corazón espiritual en el centro del pecho. Y allí imaginá una luz, brillante como un Sol. Esa luz divina es una luz verde sanadora.

Tomá consciencia de esa luz. Sos esa luz. Llená ahora de luz todo tu cuerpo. Lleva la luz primero a todo el resto del pecho y abdomen, luego a los brazos y a las piernas. Visualizá cada parte del cuerpo llena de luz verde radiante y sanadora.

Llevá por último la luz a la cabeza, imaginala toda iluminada. Por cada lugar que penetra esta luz, va armonizando y sanando.

Decí en voz alta: Mi mente y cuerpo ahora están bañados de luz divina.

-Si hay en tu cuerpo alguna parte específica que necesite sanarse, enviá la luz especialmente a ese lugar, visualizalo lleno y radiante de luz verde, por varios minutos. Imaginá cómo esta luz llena todo el lugar de salud perfecta. Visualiza ahora todo el cuerpo completo lleno de luz sanadora.

Repetí varias veces mentalmente la siguiente afirmación: (Inhalando suavemente) Yo soy... (y exhalando) sano.

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Mantené ese estado de paz y armonía y continuá inhalando y exhalando suavemente. Cualquier preocupación, inseguridad o miedo es liberado y el espacio que ocupaba en tu mente, ahora está lleno de luz y de paz profunda.

En esta consciencia divina sentí tu vínculo con la existencia. No tenés dudas. Confiás en vos. Tenés fe. Respirás, amás y estás en armonía. Ahora sos salud y vitalidad.

Tu cuerpo fue creado en salud y vida perfecta. Volvé a ese estado. Al respirar, sentí que la luz divina se mueve en cada una de las células de tu cuerpo, alineándote con tu estado natural de bienestar.

Bendecí todo tu cuerpo dando gracias por tenerlo. Aceptá y comprendé que el universo se alinea para ofrecerte tu mayor bien. Todo es perfecto. Tu cuerpo es perfecto.

Sos salud perfecta.

Por último, irradia esta luz verde sanadora enviándosela a todos tus seres amados y a toda la creación.

Sentí la unidad con todo el universo. Todo es uno. Todo es perfecto.