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Francisco advirtió "el riesgo es que nos golpee un virus todavía peor, el del egoísmo indiferente"

19 de abril de 2020

En la Iglesia romana de Santo Spirito in Sassia, Francisco volvió a referirse al coronavirus y remarcó: "no hay diferencias ni fronteras entre los que sufren".

El papa Francisco encabezó este domingo en una nueva homilía habló sobre la crisis económica y social que azota al mundo a raíz del coronavirus Covid-19, y llamó a "eliminar las desigualdades" porque "sin una visión de conjunto nadie tendrá futuro".

"Mientras pensamos en una lenta y ardua recuperación de la pandemia, se insinúa justamente este peligro: olvidar al que se quedó atrás", sostuvo Francisco al conmemorar la fiesta de la Divina Misericordia durante la misa que celebró en la Iglesia romana de Santo Spirito in Sassia, en su primera salida del Vaticano en más de un mes

Papa Francisco
"Mientras pensamos en una lenta y ardua recuperación de la pandemia, se insinúa justamente este peligro: olvidar al que se quedó atrás", dijo el papa Francisco sobre la pandemia de coronavirus en la Iglesia romana de Santo Spirito in Sassia

"Mientras pensamos en una lenta y ardua recuperación de la pandemia, se insinúa justamente este peligro: olvidar al que se quedó atrás", dijo el papa Francisco sobre la pandemia de coronavirus en la Iglesia romana de Santo Spirito in Sassia

En ese sentido, advirtió: "El riesgo es que nos golpee un virus todavía peor, el del egoísmo indiferente, que se transmite al pensar que la vida mejora si me va mejor a mí, que todo irá bien si me va bien a mí".

El sumo pontífice manifestó "se parte de esa idea y se sigue hasta llegar a seleccionar a las personas, descartar a los pobres e inmolar en el altar del progreso al que se queda atrás", y agregó "pero esta pandemia nos recuerda que no hay diferencias ni fronteras entre los que sufren: todos somos frágiles, iguales y valiosos".

Jorge Bergoglio pidió "que lo que está pasando nos sacuda por dentro", y hizo hincapié en que "es tiempo de eliminar las desigualdades, de reparar la injusticia que mina de raíz la salud de toda la humanidad".

El jefe de la Iglesia además convocó y llamó a aprender de la primera comunidad cristiana en la que "los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno", y añadió que "sin una visión de conjunto nadie tendrá futuro".

Francisco solicitó "ser misericordiosos con el que es más débil" ya que "sólo así reconstruiremos un mundo nuevo".

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