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Angustia en tiempos de pandemia: "Nos cuesta aceptar la incertidumbre de no saber cuándo es el final"

Por: Nadia Barreiro
28 de abril de 2020

"La mejor recomendación es ser amorosos con nosotros mismos, con nuestras limitaciones", sostiene Virginia Del Barco, médica, psiquiatra y especialista en medicina ayurvédica.

El mes y medio de cuarentena obligó a cada persona, pero también a todo un entramado social, a crear otro modo de vida. Si la posmodernidad había interpelado al sujeto hacia un afuera basado en el consumo y la movilidad, la expansión del virus Covid19 lo retrotrajo a una vida de quietud puertas adentro.

La economía se derrumbó, la naturaleza floreció y se refundó una solidaridad colectiva estando separados. El sujeto es más que nunca un "artista de su propia vida", parafraseando al sociólogo Zigmunt Bauman. Y conforme vaya transitando esta crisis, en el mejor de los casos, podrá encontrar explicaciones y caminos creativos para lograr un nuevo bienestar.

En el marco del inicio de una nueva etapa de la cuarentena, la médica, psiquiatra, analista y especialista en medicina ayurvédica Virginia Del Barco aporta en minutouno.com una mirada holística de la salud y brinda interpretaciones para transitar la pandemia con serenidad y responsabilidad.

El aislamiento cambió la alimentación, el sueño, las rutinas, ¿esto es una atadura o una oportunidad?

Te respondo intentando hacerlo de una manera global. El aislamiento social es un límite y es un límite global, no es solo para algunas clases socioeconómicas. Esto no es menor, en un país como el nuestro que es desigual dentro de un sistema capitalista, la libertad algunas veces se fusiona con la idea de consumo, entonces el poder consumir hace pensar que uno es libre. Eso, más que una libertad, podemos pensarlo como una atadura, porque podemos pensar que donde hay una necesidad no hay una libertad. Muchas personas hablan de encierro, de confinamiento, cuando en verdad se están cuidando y cuidando a la comunidad.

“La libertad algunas veces se fusiona con la idea de consumo, entonces el poder consumir hace pensar que uno es libre. Eso, más que una libertad podemos pensarlo como una atadura”

¿Se puede decir que nos vamos adaptando con las circunstancias externas, del ambiente?

Uno siempre está en equilibrio con el ambiente. Los estados de equilibrio que encontramos muchas veces pueden ir en detrimento de nuestra salud física, pueden ser estados que hagan que nuestro organismo se dañe, pero también pueden ser maneras de sobrevivir. No existe el no equilibrio del sistema. Esto lo remarco porque ha crecido la idea asociada a una conducta de cuidados excesivos por el cuerpo físico en relación a estar en un equilibrio perfecto en donde uno no se enfermará, y uno se puede enfermar haciendo yoga todos los días y comiendo saludablemente; esta rutina puede ser desde un lugar de cuidado y placer pero también podría hacerla desde un lugar de enfermedad en sí.

UTT

"Tierras para una vida digna, producir sano y terminar con el hambre". Unión de Trabajadores de la Tierra. 2/2020. https://www.instagram.com/trabajadoresdelatierra/

Esto nos lleva a pensar que no podemos controlarlo todo ni que haya garantías.

Nos cuesta mucho entender que somos vulnerables y que al tener un cuerpo una de las opciones es que le pasen cosas. No es posible controlar todas las variables. A las bacterias, los parásitos, o a alguien que te choca con un automóvil en la calle. Es decir, si yo pienso que controlo todo mi organismo, como si fuera un sistema cerrado, no estoy dando entidad al otro, cuando en verdad el concepto de equilibrio nos habla de un afuera, nos habla del otro.

Estamos atravesando un proceso de readaptación, en diálogo con un ambiente que cambió de una manera muy rápida y buscando estados de equilibrio, los estados son momentos, hasta llegar a un estado estable más prolongado en el tiempo que nos parezca que está quieto. Será un desafío colectivo pero principalmente único en cada persona. También será un desafío para quienes trabajamos en salud acompañar y sostener los procesos de las personas más vulnerables.

Los sectores más pobres, con menos recursos económicos, están dentro de ese grupo.

El virus y la enfermedad representan algo que nos iguala en condiciones, por un momento, porque a decir verdad los sectores más pobres tienen más factores de riesgos, aún no hemos hablado de lo difícil de la cuarentena para esos sectores, no solo son más vulnerables por las condiciones de vivienda sino que en términos de salud presentan tasas más altas de obesidad, desnutrición, diabetes, hipertensión, estrés. Entonces no es que somos tan iguales al virus, pero aun contemplando estas diferencias esta experiencia social es lo más comunista que hemos vivido a nivel mundial, algo que nos amenaza a todes.

Desde la premisa “todas, todes, todos, somos vulnerables” aparece un Estado que toma decisiones, para cuidarnos. ¿Qué? ¿Dónde queda el discurso posmoderno de la meritocracia, la autonomía, de las elecciones, de la salud plena? Todo ese mundo se derrumba.

Pensá que por tener un papel que diga que naciste en Argentina, te van a ir a buscar a diferentes partes del mundo. Es un viaje al pasado de los estados Keynesianos esto. Hay sectores de nuestra sociedad que hacen política y se identifican en lo apolítico, porque el ser apolítico es una estrategia política.

Primero un virus nos coloca en una posición de finitud y además viene un Estado a darnos órdenes cumpliendo funciones materna y paterna, que nos pone límites y nos cuida. Sin duda esto va a tener muchos ecos en nuestra sociedad.

Cuba

"Un lugar donde el tiempo se detuvo". Foto: Emanuel Pistara. Trinidad, Cuba. 12/2019. https://www.instagram.com/pistarae/

¿Entonces es normal estar en la cuarentena distraídos, tristes, con una rutina alterada, ansiosos, angustiados, o desequilibrados?

Sí, es normal estar en otro equilibrio, uno nuevo, porque la realidad es otra, no necesariamente a todes igual. De hecho, creo que algunes lo van a disfrutar y otras personas no, por diferentes motivos, que se hace extenso acá, pero estoy respondiendo pensando en una clase media, que vive con quien eligió y tiene un trabajo.

De todos modos no quiero en el mismo grupo incluir personas con vulnerabilidad socioeconómica grave, ni discapacidades, ni personas víctimas de violencia.

¿Y a los niños, qué se les puede decir?

La narración de lo que le ocurre a los más pequeños nos da una oportunidad nutricia para crear salud vital en las próximas generaciones. No digamos "no se puede salir a la calle porque hay un virus malo". Podemos ser más creativos y narrar este momento, que seguramente se plasmará de maneras significativas en los niños, para contarles que estamos cuidándonos entre todos, que el planeta está descansando, que estábamos muy distraídos nos enviaron a casa a pensar en lo que estábamos haciendo. Hay muchas líneas discursivas y a su vez verdaderas.

Todo esto, pensando desde el concepto de que la cultura está en nuestros genes plasmada y que la información es dinámica, que nos permite pensar algunas cosas de esta situación de cuarentena.

"A los niñes se les puede contar que estamos cuidándonos entre todos, que el planeta está descansando y que estábamos muy distraídos y nos enviaron a casa a pensar qué estábamos haciendo".

¿Qué podemos sacar de positivo de todo esto, de quedarnos en la casa?

Es un momento propicio para que se generen preguntas existenciales, angustias, ansiedades. Pero también para reencontrarnos con lo simple, con el tiempo, con la vecindad, con nuestros sentimientos, y tal vez nos pueda servir para estar sin producir y sí para nutrirnos.

En líneas generales formamos una sociedad que propone y premia el hacer y lo productivo aunque no sea nutricio y repentinamente la propuesta cambia en sentido inverso, esto va a implicar un tiempo de proceso y en el mejor y la mayoría de los casos reubicar esas pulsiones, siendo los sentimientos de tristeza, frustración, enojo, ansiedad posibles pasajes previos a una nueva rutina.

Habrá quienes coman, limpien la casa, se peleen con quienes conviven, estén más activos en redes sociales y tal vez después de un tiempo puedan transitar otras actividades más contemplativas o lúdicas. Y esto lo iremos viendo a lo largo del tiempo, porque las personas nos adaptamos a las situaciones. Pero no se puede predecir un comportamiento general, ni hacer como si todo fuera normal.

Uno de los temas más hablados fue la ansiedad y la comida. ¿Hay circuitos que expliquen la voracidad por comer, la ansiedad, y por esto se puede entrar en un círculo vicioso?

Sí, existen circuitos neuronales muy primitivos relacionados al placer y la recompensa y circuitos de dolor y miedo. Está buenísimo saber sobre los circuitos neuronales, pero son cosas que ya las sabemos por ser personas, tener una historia vital y tener una historia mundial, quizás no lo tenemos intelectualizado pero lo sabemos en el cuerpo. ¿O acaso diría algo nuevo si afirmo que el chocolate es compañero de las lágrimas de amores perdidos? ¿O que cuando nos duele una muela el mundo se acaba y todo el cuerpo entra en una pieza dental?

¿Qué cambios creés que puede generar la pandemia a niveles personales pero también sociales?

No sé qué va a pasar, cómo lo vivirá cada una, habrá tantas cuarentenas como personas. Sí creo que algo va a decantar. En primera instancia la amenaza del afuera es una amenaza de vida o muerte, esa ecuación decanta lo importante de lo urgente. Y en rasgos generales estamos en una sociedad que vive en lo urgente. Por otro lado nos lleva a la incertidumbre, nadie sabe cómo va a continuar, qué es exactamente aplanar la curva, si implica una reducción de los casos totales y estamos pendientes de una nueva problemática, ajena a los problemas que son de nuestra rutina con los cuales estamos acostumbrados a controlar. La especie humana hace todo lo posible para combatir la incertidumbre existencial y la angustia de muerte.

sasha
El actor y activista por los derechos civiles George Hosato Takei posando para Sasha Arutyunova. Nueva York. 8/2019.

El actor y activista por los derechos civiles George Hosato Takei posando para Sasha Arutyunova. Nueva York. 8/2019.

Es decir que este caos por la pandemia nos enfrenta con la muerte, real e imaginaria, "el miedo a...".

Claro. Te voy a contar una historia personal: de chica fui durante los 6 hasta los 9 años a un colegio católico. Un día terminé de armar la historia sobre la creación de las personas según lo que entendía. Existía un Dios que creó un paraíso y por último a los humanos y les dijo: es de ustedes, pueden jugar todo lo que quieran, solo les daré 3 condiciones, que en la actualidad puedo resumir así: conciencia de su propia existencia y conciencia sobre lo finito de la misma y por último, no se sabe cuando será el fin.

Es tremendo, pobres humanos, la conciencia es lo mejor y lo peor, porque si no se trabaja para cada vez tener más conciencia estaremos condenados a ser títeres de nuestras ansiedades. Esto que te cuento es de la mente de una niña de años 8 años. Pero en esa lógica aparece la angustia de muerte, que es a lo que nos enfrenta esto. Nos cuesta aceptar la incertidumbre de no saber cuándo es el final.

¿Qué recomendaciones de rutina se pueden dar?

Las recomendaciones más generales serán intentar tener un ritmo de sueño nocturno, poder autorregularnos y dividir el día. Una manera simple es con las comidas principales más el desayuno y la merienda. Para los que hacen ejercicio va a ser más fácil continuar, para quienes no suelen hacer es una recomendación y tal vez un buen momento para iniciar. Estar desconcentrados es esperable y es muy importante seleccionar la información que leemos.

Hay mucho por metabolizar en el contexto actual como para leer información que desinforma o información que no comprendemos o nos excede.

"La mayor recomendación es ser amorosos con nosotros mismos, con nuestras limitaciones. Poder ser tolerantes con ellas y tal vez empezar a sujetarnos desde nuestros deseos más genuinos"

¿Y cuáles son los alimentos convenientes?

Recomiendo que una de las comidas principales sea con verduras frescas e incorporar una fruta como opción dulce, siendo los alimentos menos procesados más favorables para mantener una dieta balanceada. Cenar temprano, y tener tiempo entre la cena y el ir a dormir, ya que favorece la digestión y garantiza un mejor descanso.

Beber agua es una recomendación que está siempre y ahora es un buen momento para practicarla, si se puede beber un vaso en ayunas y uno antes de ir a dormir. Tal vez muchas personas tengan más tiempo para cocinar, creo que sería un excelente hábito para adquirir, una alimentación menos procesada, menos industrializada y más casera.

Sin exigirse y demandarse tanto, porque ya bastante hay con el contexto.

Claro, la mayor recomendación es no sobre exigirse, ni hacer de cuenta que todo es normal, porque no lo es. Es por eso que no me parece momento para dar recomendaciones de cuáles son las rutinas más saludables, porque pueden ser una causa más de angustia, tener que hacer ejercicio, meditar, comer sano, trabajar.

Por eso, si tengo que elegir una recomendación, es ser amorosos con nosotros mismos, con nuestras limitaciones, poder ser tolerantes con ellas, y tal vez desde esas miradas, que no dejan de ser miradas valientes las de aquellos que se confronten con sus faltas, poder empezar a construir algunos hábitos nuevos y tal vez empezar a sujetarnos desde nuestros deseos más genuinos.

Agradecimiento: Emanuel Pistara, fotógrafo.

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Foto: Fundación Santuario Igualdad. Chile. 4/2019. https://www.instagram.com/santuarioigualdad/

Foto: Fundación Santuario Igualdad. Chile. 4/2019. https://www.instagram.com/santuarioigualdad/

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