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Precio sostén: una medida necesaria para proteger el futuro de la industria energética y la economía

Por: Roberto Monti
11 de mayo de 2020

La Argentina enfrenta uno de los desafíos más difíciles de toda su historia. El impacto económico y social que generó el Covid-19 no puede medirse aún, pero estamos viendo cómo distintos sectores productivos del país están siendo afectados por la pandemia.

El sector del petróleo y gas fue uno de los más afectados. La cotización del barril de crudo es la referencia que utiliza la industria de hidrocarburos del país y del mundo para llevar adelante su actividad. Hoy, producto de la pandemia, los precios están en pisos históricos por una sobreoferta de crudo ante la brusca caída de la demanda.

En la última semana, el Gobierno Nacional definió la implementación de un precio sostén del barril de petróleo en 45 dólares. Fue una decisión oportuna y necesaria.

En la reunión de la que participaron todos los actores de la industria, YPF, encabezada por su CEO, Sergio Affronti, fue decisiva para destrabar un debate que duró semanas y que tuvo representadas a las productoras de petróleo, las compañías integradas, refinadores, gobernadores de las provincias petroleras y sindicatos.

Nadie puede determinar cómo se van a comportar los precios cuando la demanda comience a normalizarse, y las existencias de stock actuales comiencen a consumirse. Ante esta situación, lo más importante que puede hacer un país es preservar la capacidad productiva de energía, garantizando así energía a precios competitivos para la economía nacional en el mediano plazo, evitando tener que importar.

No estamos en condiciones de darnos el lujo de afectar el equilibrio de nuestra balanza comercial energética (aumento de importaciones de energía y salida de divisas), un aspecto trascendental para este momento de la economía argentina.

La evolución del precio del crudo es cíclica y el desarrollo del país no puede verse impactado por estos vaivenes. En este sentido, el Gobierno Nacional, al anunciar una medida importante y cuya naturaleza es anticíclica, brinda previsibilidad para para sostener la actividad y fomentar las inversiones necesarias para el desarrollo de la industria.

La actividad hidrocarburífera tiene un efecto multiplicador enorme en la economía del país. Provincias, municipios, grandes empresas y pymes que emplean a cientos de miles de trabajadores, dependen del desarrollo de esta actividad. El barril de petróleo a un valor diferencial también permite sostener y blindar la generación de caja de toda la cadena.

La medida de un precio diferencial fortalece y protege al sector de la exploración y desarrollo, el Upstream, donde operan las empresas de capital intensivo y las que corren con el mayor riesgo con inversiones de miles de millones de dólares cada año, y que están intentando con eficiencia e innovación, seguir poniendo en valor a Vaca Muerta.

El yacimiento no convencional se encuentra entre los más importantes del mundo, y tiene la capacidad de convertirse en una segunda pampa húmeda. Materializar ese potencial, permitirá terminar con uno de los problemas que tiene la economía argentina y que deriva en crisis recurrentes: la generación de divisas.

Además, la decisión da a las empresas productoras una clara señal de precios para sus planes de inversión del 2020 y los del 2021, que comenzarán a diseñarse en los próximos meses.

Los productores independientes, las productoras integradas y los refinadores forman una misma cadena de producción y el barril, a un precio diferencial, permite repartir el esfuerzo en forma equitativa.

En relación a YPF, la compañía que tiene que volver a recuperar el liderazgo de la industria, un precio diferencial sano y sustentable es la base con la que la nueva conducción podrá comenzar a poner en valor sus activos y delinear su nueva estrategia.

Desde 2012 a hoy, Vaca Muerta ya transformó el paradigma energético de nuestro país. Pasamos de una discusión centrada en la escasez, para empezar a discutir en apenas ocho años, sobre la abundancia tanto de petróleo como de gas.

Vaca Muerta es nuestra oportunidad y hay un consenso de todos los sectores de la política respecto a su importancia. Debemos tener una visión de largo plazo sobre su desarrollo.