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La zoncera de la cuarentena

06 de julio de 2020

Por *Antonio Colicigno y **Mauro Brissio

En tiempos de infodemia se recomienda volver a Jauretche, porque Don Arturo nos da una mano desde el fondo de la historia para entender una coyuntura tan compleja, en la que la construcción de zonceras es moneda corriente, volviendo «zonzo» a quien la repite y, como no nos gusta que nos tomen por «zonzo», solo debemos releer sus aportes para dilucidar los problemas de ayer, de hoy y de siempre.

En el Manual de zonceras argentinas (1968), Arturo Jauretche nos recuerda que la eficacia de las zonceras no está en su argumentación sino en la repetición dogmática de sus contenidos sin analizar aquello que se reitera. Por eso, con rascarlas un poquito alcanza para mostrar que están vacías.

Las zonceras que se han encargado en instalar los mercaderes del caos desde sus oficinas mediáticas, y que el sentido común colonizado ha repetido hasta el hartazgo es que «La Argentina es el país que tendrá la cuarentena más larga del mundo» y que, como consecuencia de ésto, «el país está en una crisis económica». Son falsas, más falsas que las monedas de $3, pero estas mentiras solo tiene lugar como consecuencia de la repetición del cassette que no ve más allá de lo que los medios indican.

De hecho, las mayorías de las provincias del país ya ingresaron a la “Fase 5” —Mendoza, Misiones, La Pampa, Santiago del Estero, Catamarca, Chubut, entre otras— y solo en las zonas en donde haya circulación comunitaria como en el AMBA, el Gran Chaco, el Gran Córdoba y Trelew se seguirá con el ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio). Sin embargo, los medios ambacéntricos llenan las tapas de los diarios con la idea de que nuestra cuarentena es la más extensa.

Como si esto no fuera poco, también vinculan la caída de la actividad económica como consecuencia del ASPO. Sin dudas, esta descripción de la realidad desconoce el último informe elaborado por el FMI (Fondo Monetario Internacional) que indica que las economías más grandes de América, como las de Brasil y EEUU se contraerán un 9,1% y 8% respectivamente. Vale aclarar que, estos países decidieron no aplicar medidas de aislamiento y, aún así, sufrirán la misma contracción que nosotros.

Está claro que el objetivo es echar a rodar la idea de que la caída de la actividad económica, el crecimiento de la pobreza y la pérdida de ingresos formales e informales son consecuencia de ese parate y no de la pandemia que sacude al mundo. De hecho, todos los estudios realizados desde el momento en que el Covid-19 puso contra las cuerdas a gran parte de la población mundial, demuestran que la crisis es inevitable, hayan o no realizado el aislamiento. Lo que cambia es la forma de contar a los muertos: acá recién ahora superamos los mil quinientas decesos, mientras que en los países antes mencionados, suman entre ambos casi 200.000 muertes.

Lo que ocurre es que la nueva «intelligentzia» ―evolucionada y mejorada― comprendió que en la posmodernidad la clave no está en cantar a viva voz los intereses de la clase dominante, más bien, el truco está en decir lo contrario de lo que realmente se hace. Porque mientras todos sus intelectuales orgánicos, desde su torre de marfil, se esforzaron por crear la categoría de «infectadura» para advertir que la democracia estaba en peligro por la continuidad del aislamiento social y obligatorio, miraban para otro lado cuando hace unos años el pueblo se manifestaba contra la reforma previsional del año 2017 y la fuerza pública los reprimía de la forma más feroz, sin importarle a nadie el riesgo de la democracia, como tampoco la “libertad observada” desde los servicios de inteligencia puestos a merced del poder ejecutivo para escuchar y perseguir no solo a los adversarios políticos de turno, jueces y periodistas, sino incluso a su propia tropa, como está saliendo a la luz en los últimos días.

Y qué decir de los riesgos de una democracia donde la concentración mediática se ha profundizado en los últimos años, con la convergencia de televisión, cable, internet y telefonía. Claro, es que para ellos la democracia está en riesgo según quién gobierne. Los genios de la comunicación saben instalar zonceras, pero nosotros tenemos nuestro detector de mentiras humano que está para lo que necesitemos.

¿Más claro? Jauretche.

*Magíster en Políticas Sociales (Grupo Artigas)

**Magíster en Comunicación (Grupo Artigas)

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