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Restaurantes: cómo serán los protocolos para volver a abrir

21 de julio de 2020

Aunque muchas provincias ya tienen sus mecanismos para el rubro de gastronomía, falta un acuerdo a nivel nacional y habría uno para la Ciudad de Buenos Aires.

Los restaurantes y bares del área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) podrían reabrir sus salones después de cuatro meses de trabajar con las opciones de envío a domicilio o de retiro por el local. Para eso antes debe aplicarse un protocolo para garantizar las condiciones de seguridad e higiene que permita evitar un rebrote de Covid-19.

De acuerdo al protocolo para la gastronomía a nivel nacional al que tuvo acceso ámbito.com, se recomienda una distancia de 2 metros entre una persona y otra, aunque también es aceptable que sea de 1,5 metros. Esta medida corre para comensales y personal del local, y de no ser posible de cumplir se podría instalar mamparas u otros separadores físicos que sean de fácil limpieza.

Además se recomienda trabajar con reservas anticipadas, y con un tiempo prudente para separar cada turno, para garantizar el distanciamiento social. También con menúes que estén en atriles o pizarras a la vista con la intención de evitar la circulación de mano en mano de las cartas tradicionales, y con el pago con medios electrónicos con tal de suprimir los billetes.

La reapertura de los salones de restaurantes y bares es clave, entre otros motivos, porque el de la gastronomía es un sector del que dependen muchos puestos de trabajo y porque el turismo se ve afectado de manera directa. Por eso en el protocolo nacional intervino el Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación, el Consejo Federal de Turismo y las cámaras y asociaciones del rubro.

Además el protocolo, que fue aprobado a nivel nacional por el Ministerio de Salud y al que adhirieron todas las provincias, prevé que se ponga en un lugar visible la información sobre medidas básicas del distanciamiento social, higiene de manos y respiratoria, y cómo proceder ante la aparición de síntomas compatibles con Covid-19.

También se plantea colocar alcohol en gel o soluciones con alcohol al 70% para que personal y comensales de cada local puedan higienizar sus manos de manera frecuente, y se buscará que haya lugares donde la gente cuente con los elementos para lavarse las manos con agua y jabón.

Por lo menos por el tiempo que dure el peligro del Covid-19 será obligatorio que el personal de gastronomía use tapabocas (que tape nariz, boca y mentón) en todo momento, mientras que la clientela tendrá que llevarlo puesto al entrar o salir de un local y sólo podrán quitárselo para consumir su pedido.

El uso de las "cabinas desinfectantes" está desaconsejado en el protocolo nacional confeccionado por el Instituto de Calidad Turística Argentina (ICTA), la Cámara Argentina de Turismo (CAT), la Asociación Hoteles de Turismo (AHT), la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), porque no está probada su efectividad.

En vez, las entidades acordaron la desinfección constante de los salones que sea adecuada al tránsito y acumulación del público. También se sugirió contar con una zona o sala del local donde poder aislar a alguien que presente síntomas de Covid-19, así como también tomar la temperatura o hacer cuestionarios sencillos a quienes ingresen a trabajar al local.

En la Ciudad de Buenos Aires, uno de los distritos más afectados por el coronavirus en Argentina, la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), la Asociación de Propietarios de Pizzerías, Casas de Empanadas y Afines de la República Argentina (APPYCE), la Asociación Fabricantes Artesanales de Helados y Afines (AFADHYA, la Cámara de Comidas Rápidas, los Bares Notables, la Asociación Panaderos de Capital Federal (APACA) y la Cámara de Franquicias elaboraron su propio protocolo.

De acuerdo con ámbito.com, en la Ciudad las entidades del rubro acordaron que el personal deberá hacer ciertos esfuerzos extras, por ejemplo, como evitar usar maquillaje u otros productos cosméticos que puedan favorecer la sudoración o picazón de la cara. Tampoco se podrá usar el celular durante la jornada laboral (y si hay una razón de fuerza mayor, es obligatorio el lavado de manos posterior).

En los salones porteños se suspenderían hasta nuevo aviso las degustaciones, las mesas pasarían a ser de cuatro comensales como máximo y las piezas de pan y el hielo no podrán tomarse con las manos, sino con pinzas hasta que lleguen al plato o la copa.

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