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La mitad de los porteños querría mudarse a otra ciudad

24 de julio de 2020

La falta de espacios verdes y las dificultades para pagar el alquiler figuran entre las principales razones que alientan proyectos de mudanza.

Uno de cada dos porteños aseguró que desaría poder mudarse a otra ciudad. Así lo evidenció el último informe del Observatorio Gente en Movimiento sobre la "Calidad de vida durante la crisis del covid-19 en la Ciudad de Buenos Aires". Entre las razones que alientan sueños o proyectos de mudanza se encuentran la desigualdad en la distribución de los espacios verdes, la saturación del sistema público sanitario y educativo y la dificultad para pagar el alquiler.

La voluntad de mudarse se evidenció sin embargo bien polarizada, mientras el 50% de los encuestados aseguró tener esa idea en la cabeza, otro 48% respondió de manera negativa. Apenas un 2% de los porteños dijo no tener opinión formada acerca de esa posibilidad.

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Al momento de segmentar las respuesta por rango etario la voluntad de mudarse sube 55% entre los más jóvenes y adultos de hasta 50 años mientras que solo entre los mayores de 60 años esa opción se revela minoritaria y baja al 39% frente al 58% que aseguró querer permanecer en la Ciudad.

Según consignó además Página/12 "tal como el Observatorio venía advirtiendo en sus informes , las dificultades económicas para abordar el costo de vida en la Ciudad se profundizaron por la crisis, consecuencia de la pandemia del coronavirus, lo que llevó a que, en julio, más del 60% de los inquilinos asegurase que no puede pagar el alquiler del próximo mes. Ese porcentaje representa a 216 mil hogares y 576 mil personas".

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Uno de los principales conflictos que devela el informe es la escasez de espacios verdes en la Ciudad, y la fuerte desigualdad en su distribución. Por ejemplo, señala el Observatorio Gente en Movimiento, en Palermo hay 14 metros cuadrados de espacio verde por habitante, mientras que en la Comuna 5, al sur de la Ciudad, esa proporción se reduce a menos de 20 centímetros cuadrados. “Una mayor cantidad de espacio verdes en la ciudad podría ser un tema central para una agenda de calidad de vida post-coronavirus”, recomienda el informe. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una ciudad debe tener al menos 9 metros cuadrados de espacio verde por habitante.

En este sentido, un 67% de los encuestados afirmó que con mayor cantidad de espacios verdes “la cuarentena hubiese sido más llevadera”. Además, la distribución de estos espacios es necesaria para que las personas “puedan realizar actividad física con el correcto distanciamiento”, durante esta nueva fase del confinamiento en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Según el informe, el problema de la congestión de deportistas cuando se habilitó, en junio pasado, la actividad física, fue consecuencia de la falta de espacios verdes en la ciudad.

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Sin embargo, también resulta un problema para los porteños el acceso a la salud y la educación pública. Mientras que sólo un 18,7% de los habitantes de la Ciudad recurre al sistema de salud pública, casi la mitad de los usuarios que acceden a una cobertura privada está considerando dejar de pagarla, lo que implicaría un aumento del 173% de la demanda actual en hospitales y centros de salud públicos.

Lo mismo sucede en el ámbito educativo, porque el 50% de las familias con hijos en colegios privados manifestó no estar en condiciones de pagar la próxima cuota. Así, el 31% de los encuestados está evaluando la posibilidad de cambiarlos a una escuela pública.

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Es por la delicada situación económica que atraviesan los porteños y las complicaciones para pagar colegios privados, prepagas y alquiler, reveló la cuarta entrega del informe elaborado por el Observatorio Gente en Movimiento, coordinado por la periodista y diputada nacional Gisela Marziotta.

“Dejando de lado a los mayores de 60 años, en todos los rangos etarios más de la mitad de los porteños se irían vivir a otra ciudad si pudieran”, precisa el documento.

Marziotta advirtió que “la educación de gestión estatal en la Ciudad podría verse desbordada si no se plantean políticas urgentes que atiendan a una nueva demanda de vacantes, a raíz de las consecuencias económicas que la pandemia está generando en las familias porteñas”. Esta investigación corroboró lo observado en el tercer informe: un 31% de las familias con hijos en colegios de gestión privada, está considerando cambiarlos a una escuela pública.

De no haber medidas y de mantenerse esta tendencia, este traspaso implicaría una demanda adicional de 93.310 vacantes en las escuelas de gestión pública, lo cual supone 9 mil vacantes adicionales con respecto a la medición de junio, agravando aún más la tendencia observada.

El ajuste en gastos educativos del 65% de las familias con hijos en colegios privados se condice con otro dato relevante de esta ronda de campo: el 50% de las familias con hijos en colegios privados considera que no está en condiciones de pagar la próxima cuota de la institución educativa.

Más aún, la salud pública de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene en el horizonte cercano desafíos similares a los de la educación. El 49% de los porteños que tienen una cobertura de salud privada, sea obra social o prepaga, está considerando dejar su cobertura actual y pasar a ser usuario de la salud pública.

“Este dato tiene una implicancia particular en la Ciudad de Buenos Aires, ya que es un distrito con un alto grado de privatización en el ámbito de la salud, y donde tan solo el 18,7% se atiende en establecimientos públicos”, resaltó Marziotta.

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