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Tiene 68 años y superó a la polio y al Covid-19

27 de julio de 2020

El hombre se contagió en la epidemia de 1953 y dio positivo por coronavirus en 2020. Estuvo 13 días internado, pero ya fue dado de alta.

En sus 68 años de vida Juan Alberto Seta acumuló dos experiencias como paciente en una epidemia sin vacuna disponible: no sólo superó a la polio en 1953 sino que en 2020 se contagió Covid-19 en el geriátrico donde reside y estuvo internado 13 días por precaución.

"Son cosas de la vida. Hay que tener fe, confianza y tratar de cumplir con las indicaciones que nos dan. Ya vamos a salir de esta", expresó con serenidad Seta en una charla con la agencia Télam. Para él sus días de aislamiento en el Hospital Español de Balvanera "fueron unas vacaciones forzadas".

"Por suerte teníamos televisión y nos atendieron muy bien", aseguró en referencia a otros residentes del geriátrico donde vive, que a fines de junio reportó más de 62 casos de Covid-19 entre sus residentes.

Tras unos estudios de rutina y sin haber presentado síntomas aunque dio positivo por coronavirus, el hombre fue dado de alta y volvió al Hogar Catamarca de San Cristóbal donde vive hace una década.

Seta explicó que el Hogar Catamarca "es como una familia" y por eso volvió gustoso, al igual que la mayoría de los residentes que tuvieron que ser trasladados a centros médicos tras la detección del brote.

Su experiencia en 2020 resonó con la que vivió en 1953, cuando tenía un año y medio. "Estuve 44 días internado en la Casa Cuna, en ese momento estaban probando la (vacuna) Sabin", contó.

Sin vacuna y con más de 6.500 pacientes en todo el país, la epidemia de polio de 1953 marcó a una generación, y el desarrollo de una vacuna fue determinante para evitar futuros brotes masivos.

Como secuela de la poliomielitis, o polio, que ataca a los músculos principalmente, Seta debió usar muletas los primeros años de su vida y luego una silla de ruedas. Entre 1980 y 2000 manejó un taxi adaptado, pero después de la crisis del 2001 dejó esa ocupación porque perdió su vehículo, y se puso a vender números de la lotería La Solidaria.

"Andaba bien, me tocó una zona buena: Avenida de Mayo y Perú. La gente me fue conociendo y siempre tenía números encargados. Todos los días a las cinco de la mañana me tomaba el 17", relató el hombre, que es residente de Avellaneda, provincia de Buenos Aires.

"Me retiré en 2009 por voluntad mía y me dieron una indemnización como premio", aseguró el hombre, que sólo faltó a su trabajo 15 días debido a un accidente que tuvo al intentar subir con su silla de ruedas al colectivo.

Hace 10 años que Seta vive en el geriátrico de San Cristóbal donde el 23 de junio pasado 62 de los 64 residentes hisopados dio positivo por coronavirus.

"Al principio estaba asustado y me molestaba irme porque estaba bien", expresó el hombre, pero un mes más tarde ya está de nuevo en su hogar, con otra marca notable en su historia de vida.

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