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Tarea titánica y ventana de esperanza

Por: María José Lubertino
20 de agosto de 2020

La pandemia, la importancia del estado y la esperanza puesta en la vacuna que nos devuelva a la vida tal como la conocíamos.

Porque la Argentina actuó con anticipación y rapidez pudimos fortalecer el sistema de salud en la Provincia de Buenos Aires, en la Ciudad y en todo el país. A nadie le va a faltar un respirador o una cama. El Gobierno nacional ha desarrollado una gran labor y el de la Provincia de Buenos Aires ni que hablar si se considera el estado de emergencia en que se encontraba la salud pública al asumir.

Aplicamos recomendaciones internacionales y es lo que nos quedaba por hacer porque no existen drogas virales. Lo único que queda en el mundo es adoptar medidas restrictivas y los que no lo han hecho, han pagado un precio muy caro. Aquí también estamos pagando un precio por esta epidemia,en vidas mucho menor de lo proyectado, aunque dramático en lo económico. Se hizo bien y también sabemos que se podía haber hecho algo mejor.

En un momento estábamos guiados por la Organización Mundial de la Salud y ahora vemos algunas cosas que dicha organización no vio y que la epidemia en cada continente es diferente.

En Argentina tuvimos que hacer adaptaciones especiales como el plan Detectar, donde se decidió ir a buscar el virus a donde estaba, a donde había alta concentración de personas, logrando desinfectar y controlar los brotes. Si nos hubiésemos quedado a esperar, hoy tendríamos un incendio de brotes. Eso fue todo conocimiento local.

A pesar de todo aun hoy el virus sigue circulando en 14 provincias. El número de contagios crece y la demanda sobre el sistema de salud también crece. Debemos agradecer a los/as trabajadores/as de la salud, valientes expuestos/as al contagio, que están haciendo una tarea titánica y darles fuerzas para que conviertan el cansancio en la energía que necesitamos para que sigan adelante.

Somos mayoría los/as que nos cuidamos, quedándonos en casa todo lo posible, que usamos barbijo al salir y guardamos distancias y protocolos o les mayores que tratan de no salir nunca.

El aislamiento obligatorio se convirtió en distanciamiento social. En las industrias y comercios que se han abierto y respetado el protocolo no ha habido contagios. La mayoría de los contagios suceden en las reuniones familiares y de amigues que creen que todos están sanos.

En realidades muy distintas los reportes de Jujuy y Santiago del Estero tienen que ver con eso. Hay mucha movilización que se genera con el tráfico comercial. No podemos parar más la economía de lo que ya se paró. Pero es imprescindible que toda persona avise al menor síntoma, que se chequee, que no haya ocultamiento. La mayoría de los brotes que se dan en las provincias tienen que ver con que la gente oculta, porque hay un juicio social de que el que se contagia hizo algo mal. Entonces cuando se lo interroga al paciente infectado/a no dice toda la verdad, no cuenta todos los contactos y se arma el brote. Si se sabe a tiempo se controla, sino es imposible. Es lo que pasó en Jujuy.

Es un gran alivio y un orgullo saber que Argentina y México podremos producir la vacuna de la empresa sueco inglesa AstraZeneca y la Universidad de Oxford para toda América Latina. Es una muy buena noticia la que dio el presidente de que dispondremos de ella para el primer trimestre del año entrante. Es importante porque sabemos que vacunas van a venir ya que hay entre 150 y 200 emprendimientos en el mundo. El problema es cuándo, cómo y a qué valor. El hecho que nosotros podamos fabricarlas acá, significa un know how que queda e ingresos para la gente que la fabriza. Además, el hecho de que esto sea un emprendimiento con México, que las vacunas se entreguen en varios países latinoamericanos, nos da a nosotros una especie de prioridad en una de las vacunas más probadas en el mundo y que a priori debería tener éxito por todos los trabajos científicos previos y además a precio acotado. Ganamos en tiempo en recibir la vacuna y una economía a precio de costo, que es lo que se calcula con los países que colaboran para las vacunas.

Por otra parte, en Argentina también la vacuna de Pfizer está empezando los ensayos en voluntarios/as y está muy bien rankeada a nivel científico. Entonces son dos logros muy buenos, con dos vacunas que hoy por hoy están muy bien posicionadas: uno es la prioridad en conseguir la vacuna y el segundo es el precio accesible. No son detalles menores porque debemos presumir que la población vulnerable, que sería muy similar a la población de la gripe a grandes rasgos, más los/as agentes sanitarios y agentes de seguridad, alcanzan entre 8 a 10 millones de personas aproximadamente para vacunar en Argentina lo más rápido posible y lo más barato posible,

Sería bueno una posible flexibilización hacia el interior del país para motivar el turismo interno y el movimiento de las economías regionales. Para que ello sea posible tenemos que lograr bajar la carga viral en uno o dos meses y quedarnos en 500 casos por mes en el AMBA y que el resto de las provincias se vuelvan a librar del virus como estaban hace un mes o un mes y medio atrás. Entonces es posible que todo el movimiento interprovincial se vaya relativamente liberando. Hay muchas vidas, mucha economía, muchas historias familiares que hay que reactivar porque si no lo hacemos la vamos a pasar peor. A lo mejor podemos hacer circuitos diferenciales para poder mover el turismo interno en Córdoba, Mendoza, el Sur, la Costa, NOA, NEA. Hay que mover el turismo lo que más se pueda.

Sin embargo hay que seguir con las medidas de prevención a rajatabla hoy más que nunca, porque estamos en un momento de máxima expresión viral. La noticia más horrible que ocurre en el mundo es que el virus no se va. Recién un set de vacunas que podrá combatirlo va a estar disponible a lo largo del 2021 para los países ricos y posiblemente en el 2022 para los países pobres. Que nosotros estemos en el primer lote es una gran noticia.

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