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Paro de colectivos: las líneas que se ven afectadas en todo el país

04 de septiembre de 2020

La medida es impulsada por delegados que adhieren a un grupo opositor al titular de la UTA, Roberto Fernández. Afecta a la Ciudad y el conurbano principalmente.

En medio de una disputa gremial en la Unión Tranviarios Automotor (UTA), un sector de choferes realiza un paro en el Grupo DOTA que involucra a más de 80 líneas de colectivos en el AMBA, la provincia de Buenos Aires y el interior del país.

La medida de fuerza fue lanzada por la Agrupación Juan Manuel Palacios, liderada por Miguel Bustinduy. "El gobierno nacional parece ignorar las necesidades alimentarias, familiares y laborales de cada conductor", indicó.

Bustinguy cuestionó que el ministro de Transporte, Mario Meoni, no haya "respondido los pedidos de audiencia que le hicieron".

Miguel Bustinduy
Miguel Bustinduy, sindicalista de la UTA

Miguel Bustinduy, sindicalista de la UTA

La protesta afecta las líneas 5, 6, 7, 8, 9, 10, 20, 21, 23, 24, 25, 28, 31, 44, 50, 51, 56, 57, 74, 76, 79, 84, 91, 99, 101, 106, 107, 108, 117, 130, 135, 146, 150, 161, 164, 168, 177 y 188, entre otras.

Desde el gremio que lidera Roberto Fernández se aclaró esta mañana que “de ninguna manera se ha convocado a una medida de fuerza”. Y que “continúa trabajando -por las vías que corresponden- en la búsqueda de soluciones a las necesidades de los trabajadores afectados por conductas empresariales que se vieron agravadas en el transcurso de la pandemia”.

"El problema es que el Ministerio de Transporte le otorgó la concesión de la línea 141 a un grupo que no es DOTA y lanzaron este paro para protestar en nombre de la empresa", según dirigentes de la UTA.

La agrupación opositora advirtió que "la caducidad de las líneas 36 y 141 resultan el flamante y repetido ejemplo" porque "se pretende privar a los trabajadores de la totalidad de sus haberes devengados, forzándolos a ingresar en la nueva empresa, designada entre bambalinas".

La puja entre los sectores de Fernández y Bustinduy alcanzó notoriedad nacional a finales de diciembre del año pasado, cuando militantes del sector disidente tomaron la sede del sindicato en Balvanera. La protesta finalizó con graves destrozos en las instalaciones y roturas en vehículos que estaban estacionados en el lugar.

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