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Entre Ríos: viajaba con un ucraniando en el baúl del auto

11 de septiembre de 2020

El dueño de una armería fue detenido por la policía de Entre Ríos para un control al ingresar a la provincia. Dijo que llevaba "un ciervo", pero no era así.

El empresario santafesino Juan José Clucellas, propietario de la armería La Escondida, fue demorado en el puesto caminero de Paso Telégrafo, que une Corrientes y Entre Ríos, después de que la policía descubriese que llevaba a un ciudadano ucraniano en el baúl del auto, y que el vehículo ni siquiera le pertenecía.

Clucellas intentó explicar que había ido a pescar a Itá Ibaté, en Corrientes, aunque la actividad no está permitida por las restricciones vigentes debido a la pandemia de coronavirus en Argentina. El empresario también adujo que en el baúl de su auto se veía pesado porque había cazado un ciervo Axis, de los que se suelen ver por la zona, informó el sitio Aire de Santa Fe.

Para aclarar los tantos, la policía obligó a Clucellas a abrir el baúl de su Corsa gris y entonces apareció el "ciervo", que resultó ser un ucraniano de 150 kilos y casi dos metros de altura identificado como Viktor Melnyk.

Melnyk no se resistió, sino que desplegó sus piernas y brazos, se incorporó y permitió que la policía le pusiera las esposas. El hombre sigue detenido después de confesar, en perfecto español, que había entrado al país de manera ilegal desde Paraguay y que estaba haciendo dedo para llegar a Rosario, Santa Fe, para el nacimiento de su hija.

Tanto la historia del santafesino como la del ucraniando están llenos de detalles pintorescos, casi difíciles de creer.

Por un lado, Clucellas aseguró que manejaba un Corsa ajeno porque había ido con su camioneta a las cabañas de un "primo y amigo" en Itá Ibaté pero el dueño de casa le había pedido que volviese en otra oportunidad para no comprometerlo con una actividad que está prohibida por la pandemia.

"Dejé la camioneta mía en Itai Ibaté para decirle a mi mujer que se me había roto y que tenía que ir la semana que viene a pescar", aseguró Clucellas. Así emprendió el regreso a Santa Fe, en un auto prestado por su primo, a los 25 kilómetros de ruta se encontró con un hombre de gran porte que hacía dedo para llegar a la misma provincia.

"Le pedí si tenía papeles y me mostró que tenía placa oficial, que podía circular", aseguró Clucellas, aunque luego la policía de Entre Ríos comprobaría que Melnyk tenía como toda prueba de su identidad un permiso de residencia expedido en Málaga, España, y una identificación como "teniente" de los Reales Tercios de España, una organización paramilitar pro monárquica.

Luego se sabría también, por boca de Melnyk, que entre 1994 y 2000 fue parte del grupo militar de élite Titan en Ucrania, que reside en España y que su mujer está en Rosario.

El hombre también dijo que hoy en día es funcionario de seguridad y accionista de una empresa que produce equipos para destilar agua de mar, que trabaja para el Reino de España y que piensa presentar su compañía frente al Ministerio de Economía argentino.

Al principio del viaje Melnyk iba sentado en el asiento del acompañante, desgranando su historia frente a Clucellas, pero cuando el santafesino le anunció que había llamado "a un amigo policía" para garantizar no tener inconvenientes en el Paso Telégrado, el ex militar de Ucrania pidió parar el auto y esconderse en el baúl.

"Me decía que estaba dispuesto a hacer 1700 kilómetros en el baúl con tal de llegar a ver a la hija. Le dije que se meta total no iba a pasar nada", aseguró Clucellas, que terminó boca abajo en la ruta mientras la policía sacaba a Melnyk del baúl del Corsa de su primo.

"Por la desesperación de traer a este tipo que venía contando cosas y que tenía amigos en Rusia que cazaban, se dio todo esto, de inconsciente nada más", aseguró el dueño de la armería La Escondida.

El caso ya está en manos del juez federal de Paraná Leandro Ríos, quien ya pidió a Interpol cualquier dato sobre posibles pedidos de captura que haya a nombre de un tal Viktor Melnyk.

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