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Advierten que el coronavirus puede transmitirse por sistemas de ventilación: cómo evitarlo

Por: Luli Carossia
12 de septiembre de 2020

En plena pandemia de coronavirus, científicos pusieron la lupa sobre los sistemas de ventilación en ambientes cerrados y su contribución a la propagación de virus y bacterias.

Sus declaraciones fueron publicadas por la revista Time, donde se mencionaron tres formas de transmisión: por contacto con una superficie infectada; por microgotículas que despide una persona cuando tose o estornuda; y por aerosoles, teoría en la que Jiménez hace hincapié y sostiene que gran parte de la comunidad científica le adjudica a esta última vía la mayor parte de los contagios.

Los aerosoles son micropartículas virales deshidratadas que no caen al suelo y pueden permanecer suspendidas en el aire por un tiempo. Y es en este punto cuando entran en juego los sistemas de ventilación y la importancia del de filtrado aire en lugares cerrados.

La importancia de ventilar los espacios

Mantener una buena calidad de aire en el interior de los ambientes es uno de los objetivos que cada vez más países se proponen mediante la implementación de reglas y normas de bioseguridad que tienen como prioridad cuidar la salud de las personas.

Se estima que, incluso en tiempos pre-pandemia, la gente pasaba casi el 90% de su tiempo en ambientes cerrados, como hogares u oficinas. Incluso, existe el “Síndrome del edificio enfermo” denominado por la OMS como el conjunto de molestias o enfermedades que se originan por mal ventilación dentro de un mismo espacio.

Un ambiente no ventilado es propicio a ser causante de propagación de enfermedades ante la falta de circulación del aire, lo que ocasiona que partículas, gases y vapores permanezcan suspendidos.

En el marco de la pandemia de coronavirus, el químico José Luis Jiménez mencionó incluso que, de no ser posible la colocación de filtros especiales, se opte por renovar el aire en los ambientes mediante ventiladores.

Aire bioseguro mediante filtros y medición de CO2

Si bien el mercado ofrece varios modelos de filtrado, si se habla de bioseguridad del aire en la nueva normalidad debe tomarse como ejemplo a seguir aquellos que se usan en ámbitos cerrados donde la eficacia y calidad es esencial.

Los ­filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air, en su traducción Aire Particulado de Alta Eficiencia) quitan al menos un 99.97% de partículas de 0,3 micrones, y son utilizados en quirófanos, industrias farmacéuticas y aviones.

aerolineas

Este filtrado permite el paso del aire libre aerosoles, los cuales que se generan cuando una persona simplemente habla, sin necesidad de que toser o estornudar, atrapando virus y bacterias. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) asegura que estos purificadores de aire cumplen la función también en el caso del coronavirus.

Otro tipo de filtrado de polvo fino son los que poseen la denominación “F” – F9, F8 y F7 – con una eficacia del 85% en partículas de 0,3 micrones y del 98% en partículas de un micrón, siendo el F9 el de mayor eficacia y el más conveniente en su relación costo-calidad. Además, reducen la biocontaminación.

En el marco de la pandemia, empresas especializadas en la fabricación de filtrado de aire mencionan también la implementación de lámparas UV y sistemas de ionización de aire para la eliminación de virus y bacterias, con estudios comprobados sobre el virus de influenza H1N1 (gripe porcina) y de la gripe aviar H5N1.

Otro método es la medición del Dióxido de Carbono (CO2) mediante aparatos creados para ese fin. “Al aire libre, los niveles de CO2 son un poco superiores a 400 partes por millón (ppm). Una habitación bien ventilada tendrá cerca de 800 ppm de CO2. Si el número es mayor esto indica que la habitación requiere más ventilación”, detalla Shelly Miller, profesora de ingeniería mecánica de la Universidad de Colorado en Boulder, en un artículo publicado en The Conversation.

En caso de no poder colocar los filtradores en las casas, científicos recomiendan colocar un ventilador en apuntando hacia una ventana para permitir la circulación de aire.

Sin embargo, se debe complementar con las medidas de bioseguridad implementadas en la pandemia como el lavado de manos, uso de alcohol en gel, desinfección, tapabocas y distancia social. “No creo que sea una medida para evitarlo ya que si la persona está infectada y estornuda, el virus se esparce igual... Quizás sería generar una sensación de falsa seguridad”, advierte Luciana Vázquez, técnica de la unidad operativa Centro de Contención Biológica del Instituto Malbrán.

La desventaja de la contaminación ambiental

La diferencia entre los filtros HEPA y F9 es bastante en cuanto al consumo energético e impacto ambiental, tanto en su fabricación como en su descarte, además del costo monetario”, explica a minutouno.com Iván Kaliman, ingeniero electromecánico y miembro de la asociación Controlled Environment Testing de Estados Unidos. Fuentes consultadas indicaron que los precios parten desde 300 dólares dependiendo de su tamaño.

sistema de ventilación

Además, Kaliman resalta que, si bien los F9 no tienen la eficiencia de filtrado que tienen los HEPA, al mover mas aire el aire se atrapan más partículas del tamaño necesario y se inyecta mas caudal de aire por lo que se diluye más la biocontaminación en el ambiente que se presente de forma estática y la que se genere por las personas en el lugar.

Según explicó a este portal, “el filtro F9 mueve más metros cúbicos de aire por hora, por lo que el aire pasa más veces por el filtro y se logra una eficiencia mayor”. En ejemplos numéricos: si un HEPA mueve mil metros cúbicos de aire, el F9 lo hace cuatro veces más.

Incrementar la eficiencia de filtración: la mirada hacia el futuro

Así como sucede en hospitales y aviones, el interrogante es si este tipo de filtrado podrá implementarse a futuro en lugares cerrados y de gran afluente de personas, como son los shoppings, salas de cine, teatros e incluso bares y restaurantes.

reapertura shoppings cuarentena mar del plata

En países como España, inspeccionar la calidad del aire es obligatorio desde el año 2013 y el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE) incluye la necesidad de hacer una revisión anual a la red de conductos y revisión de la calidad ambiental para instalaciones térmicas en edificios de potencia útil igual o mayor a 70 kW (tanto en frío como en calor).

En Estados Unidos también se implementan una gama de filtros estándares que por normativa internacional sirven para reducir la biocontaminación en el ambiente. Sirven tanto para uso industrial o edificios comerciales como shoppings, oficinas o aeropuertos. Incluso, la Asociación de Fabricantes de Electrodomésticos emite un sello de garantía llamado AHAM Verifide.

Existen normativas que se aplican en varias ciudades del mundo respecto a la mínima calidad de filtración de aire que se necesita, algo que no sucede en Argentina”, menciona Kaliman y advierte que en el país “generalmente se usa el mínimo de eficiencia que se necesita para proteger las partes electromecánicas de los sistemas”, algo que espera, se modifique en el futuro mediante la implementación de mayores controles y normas.

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