-

-

Francisco Madariaga Quintela y su testimonio el día que recuperó su identidad: "Era su juguete de guerra"

19 de septiembre de 2020

Diez años atrás, Francisco recuperaba su verdadera identidad tras años de represión y dudas que, finalmente, tras un largo y sufrido derrotero, lo llevaron a Abuelas.

En febrero de 2010, Francisco Madariaga Quintela recuperaba su identidad después de haber estado "32 años secuestrado", según supo decir en una conmovedora entrevista que por esa época publicaba Página 12.

Durante esas tres décadas, Francisco fue otro: apropiado durante la dictadura por el capitán Víctor Alejandro Gallo, del Batallón de Inteligencia 601, luego carapintada, quien llegó a gatillarle en la cabeza.

"Era su juguete de guerra", dijo luego de enterarse que nació en cautiverio en Campo de Mayo, que su mamá Silvia ejerció como médica hasta que el Ejército la convirtió en desaparecida.

Finalmente, después de mucho andar, conoció a Abel, secretario de Abuelas desde 1983. "Es un regalo de la vida que alguien te cuente tu historia", decía en aquella entrevista que el citado diario publicó el 28 de febrero de 2010.

La infancia en San Miguel fue "con violencia física y psicológica: en lugar de Los Parchís nos hacía escuchar marchas patrias". Porque "el tipo era un nazi", aseguraba sobre su apropiador.

"¿Son hermanos?", lo cuestionaban en la escuela con relación a los dos hijos biológicos de su apropiador y apropiadora. Pero pasaron años hasta que Francisco, entonces Alejandro Gallo, reflexionara sobre una posible respuesta.

A sus 14 años los apropiadores se divorciaron. La violencia se acrecentó: "Un día entró con una pistola, le rompió el tabique a ella y me gatilló en la cabeza".

La separación y las detenciones del apropiador jugaron a favor: "Tuve la libertad de formarme solo... Es que te crían con miedo, para que no cruces de vereda. La ignorancia es lo que te impide llegar a la verdad. Más abajo te tienen, mejor te controlan", afirmaba.

Con poco más de 20 años, recorrió el país y el sur de España. Luego la apropiadora lo echó y eso "me generó dudas enormes. Al estar solo te planteás un montón de cosas".

"La duda era tan grande que decidí enfrentarlo. Sabía que no se iba a quebrar pero confiaba en que alguien del entorno contara la verdad, porque es una asociación ilícita... Toda la familia sabía, no fue una mentira de dos personas", aseguraba.

Finalmente, en medio de aquellas enormes dudas y de una borrachera, un amigo, Juan, dio en el clavo: "Acercate a Abuelas", le dijo. Y la verdad se reveló.

“Estoy súper feliz pero el duelo por mi mamá lo voy a tener que hacer. No me la dejaron tener. Fue médica cirujana, luchó por sus ideales, eso es muy importante para mí, porque me pude mantener al margen de esa familia, nunca me traicioné, y saber que tu vieja fue una luchadora, tu papá también, te va llenando todo”, decía entre lágrimas en aquella conmovedora entrevista que le brindó a Página 12.

Temas